De un fémur roto a un debut de ensueño en la vuelta ciclista más importante del mundo. Cuando Isaac del Toro se fracturó a los 18 años mientras entrenaba en Italia; llegó a considerar dejar todo atrás y regresar a Ensenada, pero su fortaleza física y mental fueron más grandes. Pasó dos semanas hospitalizado y, 25 días después del accidente, comenzó sus sesiones de seis horas con el fisioterapeuta. Una rehabilitación de un año y una victoria en el Tour del Porvenir fueron un parteaguas de una gran historia que ha puesto al ciclismo mexicano en el mapa.
Del Toro finalizó tercero en el Tour de Francia, tras asegurar el podio en una exigente penúltima etapa y un festejo triunfal en los Campos Elíseos de París. Aquel joven de 22 años, que hace poco menos de cuatro años libraba la batalla más importante en una cama de hospital, hoy es visto casi de forma unánime como el sucesor natural de los éxitos de Tadej Pogacar, el rostro absoluto del ciclismo contemporáneo y que se ha unido a un club selecto de cinco veces ganadores de la Grande Boucle.
El heredero al trono
Si todavía había dudas de si el Torito estaba listo para dar el siguiente paso, este verano quedó más que claro que está llamado a dominar el panorama mundial más temprano que tarde. El subcampeón del Giro de Italia de 2025 también conquistó el maillot blanco del Tour, que reconoce al mejor joven menor de 25 años en la competencia. Sí, Del Toro logró el primero que su compañero esloveno, que fue el joven mejor clasificado entre 2020 y 2023, con el maillot amarillo en las dos primeras ocasiones.
Pero el ensenadense mantiene la calma ante todas las expectativas generadas con un podio en su primera participación, en la que ganó la segunda etapa y demostró su resistencia en la alta montaña, su explosividad en los ascensos y su capacidad para resistir un ritmo exigente en los Alpes. “Si consigo el uno por ciento de lo que él ha logrado, ya estaría satisfecho”, dijo al terminar el Tour de Francia.
El apoyo recibido por Pogacar, quien fue su lanzador en la segunda etapa, la de la victoria mexicana, y también en la 15, cuando se accidentó Jonas Vingegaard —quien abandonó el Tour tras esa caída delante de él— y, con el fin de no chocar con su líder del UAE Team, el bajacaliforniano asumió la caída. Con muecas de dolor y lastimado de la espalda y la pierna, volvió a subirse a su bicicleta y comenzó el ascenso al Plateau de Solaison, considerada fuera de categoría por su extrema dificultad. Una vez en el grupo de cabeza, el esloveno dosificó su esfuerzo para mantener a raya a Paul Seixas y así ayudar a Del Toro a volver al podio, encaminarse al maillot blanco y a un final glorioso en territorio galo.
“(Pogacar y yo) somos grandes compañeros. Él ha sacado lo mejor de mí estos últimos años y esta última semana en el Tour me ha ayudado mucho”, reconoció. “Es difícil saber cómo será el futuro. Es una gran responsabilidad, hay que disfrutar de la vida y dar el máximo”.
Respaldado por el mejor
Tadej Pogacar no solo ha demostrado ser un fuera de serie sobre dos ruedas, también un líder y un colega extraordinario al deshacerse en elogios sobre el mexicano, con quien tiene una gran amistad.
“Creo que los momentos más intensos que he vivido en este Tour de Francia son cuando acompañé a Isaac en la línea de meta en Barcelona. Ahí se me puso la carne de gallina. También cuando crucé a su lado la meta del Alpe d'Huez este sábado, con lo que ganaba el maillot blanco”, comentó el esloveno.
El sábado, cuando Del Toro aseguró el podio en la subida al Alpe d’Huez, agradeció al esloveno por todo el apoyo recibido en tres semanas. Consciente de que debía responder en un equipo de tal nivel, el ensenadense se siente orgulloso, sobre todo ante las dificultades que pasaron, como el abandono de su colega Brandon McNulty por enfermedad en la etapa 18, además de que también Adam Yates y Tim Wellens sufrieron malestares estomacales que les afectaron.
“Me siento emocionado y agradecido con Pogacar y todo el equipo por el gran trabajo que han hecho para mí. Nunca había sentido tanta presión, pero eso es algo que solo sienten los privilegiados”, declaró el Torito. “El equipo pasó por momentos difíciles, pero tratamos de evadirlos no siendo débiles”.
Debutar en el Tour en podio es mágico. Y parece que lo mejor de Isaac del Toro está por venir.
FCM