Cuando el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) anunció hace unos meses que dejaría de sostener financieramente a LIV Golf, la pregunta dejó de ser si el circuito podía competir con el PGA Tour y pasó a ser mucho más elemental: saber si podría sobrevivir. La respuesta comenzó a tomar forma este miércoles.
Scott O’Neil, director ejecutivo de LIV Golf, confirmó que la organización ya aseguró un inversionista principal que garantizará el futuro de la liga más allá de 2026. Aunque evitó revelar quién pondrá el dinero y cuál será el tamaño de la inversión, aseguró que el acuerdo ya fue aprobado por el consejo de administración y únicamente restan los detalles finales para concretarlo en septiembre.
Pero el verdadero anuncio no estuvo en el capital, estuvo en el poder. Como parte de la reestructuración, los propios golfistas se convertirán en los accionistas mayoritarios de LIV Golf, un movimiento que modifica por completo la relación entre la liga y quienes la compiten.
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— LIV Golf (@livgolf_league) August 5, 2026
Desde su nacimiento en 2022, LIV fue vista como el proyecto deportivo más ambicioso financiado por el dinero saudí. Contratos multimillonarios, bolsas sin precedentes y una agresiva estrategia para atraer figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Brooks Koepka, Dustin Johnson y Cameron Smith transformaron al circuito en el principal desafío que ha enfrentado el PGA Tour en décadas.
Ahora, cuatro años después, el discurso ha cambiado. Ya no se habla de gastar más. Se habla de construir un modelo sostenible.
O’Neil explicó que el nuevo esquema contempla un grupo de inversionistas, encabezado por un socio principal y acompañado por participantes minoritarios interesados en ingresar al proyecto. Según el directivo, más de una docena de potenciales socios han mostrado interés en formar parte de la siguiente etapa de la liga.
El cambio también vendrá acompañado de una reducción en el calendario. La llamada “LIV Golf 2.0” planea disputar únicamente diez torneos por temporada, repartidos entre Estados Unidos y sedes internacionales, con un mayor énfasis en la competencia por equipos y una estructura financiera considerablemente más controlada que la utilizada durante los primeros años del proyecto.
O'NEIL: "Pivoting to what I'm here to talk about, it's very good news. We're very fortunate that a lead investor has signed a term sheet approved by our board, which will carry and fund LIV going forward.
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It's very good news for us. The players are -- I informed them yesterday.… pic.twitter.com/vEnfHRO36v
La decisión representa un giro obligado después de que el PIF, responsable de inyectar miles de millones de dólares desde la creación del circuito, decidiera redirigir sus prioridades económicas hacia otros proyectos estratégicos de Arabia Saudita.
Para LIV, el reto ya no consiste únicamente en atraer estrellas. Ahora deberá demostrar que puede sostenerse sin depender de un solo financiador.
La apuesta por convertir a los jugadores en propietarios también busca fortalecer ese compromiso. Más que empleados con contratos multimillonarios, la intención es que las principales figuras tengan un interés directo en el crecimiento comercial de la liga.
La incógnita, sin embargo, permanece intacta. Ni el nombre del nuevo inversionista, ni el monto de la operación, ni el porcentaje accionario que recibirá han sido revelados.
Por ahora, LIV Golf presume haber encontrado el oxígeno que necesitaba. Lo verdaderamente complicado comenzará cuando tenga que demostrar que puede respirar por sí sola.
JEYR