La noche del 27 de Abril de 1956 dio inicio la Época de Oro de la lucha libre mexicana con la inauguración de la máxima catedral del pancracio nacional: La Arena México. La lucha estelar fue protagonizada por las dos más grandes leyendas del país y se enfrentaron en relevos: El Santo y el Médico Asesino, contra la dupla conformada por Blue Demon y Rolando Vera, estos últimos, vieron la derrota ante un recinto abarrotado.
En la también llamada Catedral de la Lucha Libre, ganaron los mejores en aquella velada que reunió a más de 20 mil aficionados al pancracio. El Médico Asesino sacaba a Rolando Vera con la famosa quebradora que usaba Camilo Pérez El Bulldog, mientras que El Santo se valió de su llave a los brazos para que Blue Demon le rindiera pleitesías, el espectáculo que ofrecieron al público aficionado hizo de aquella noche, algo inolvidable.
La Arena México abría sus puertas por primera vez al público y esa fecha histórica sería recordada para siempre, no solo por el choque estelar que se ofreció esa noche, si no por la majestuosidad del recinto que dejaba boquiabierto a todo mundo y un espectáculo luchístico garantizado, elevando a este deporte a un espectáculo masivo de clase mundial donde se vivió un ambiente lleno de folclor, emoción y alboroto. La función tuvo cita a las 8:30 pm, con un costo que oscilaba entre los 25 y 10 pesos.
El artífice
El recinto no habría sido posible sin la intervención de Salvador Lutteroth González, primer promotor de lucha libre en el país. Conocida antiguamente como Arena Modelo, Lutteroth adquirió y remodeló el inmueble para incrementar su capacidad y permitir que más aficionados disfrutaran del espectáculo de su compañía, la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL), que dirigía desde 1933. Con capacidad para 16,750 espectadores, sigue siendo el espacio más grande para albergar este deporte.
“Son 70 años en los que la lucha libre ha dejado huella en esta gran arena. Cuando era niño, mi papá me traía; desde los cinco hasta los 10 años jugaba aquí. Todos los luchadores independientes o de otras empresas sueñan con pisar la Arena México porque es un sitio de tradición; 70 años no se dicen fácil”, comentó Máscara Dorada, luchador del CMLL, en exclusiva para MILENIO-La Afición.
También para este medio, el gladiador Hechicero, figura de la misma empresa, comentó que “la Arena México es un recinto de culto y tradición; representa el arte, la pasión y el espectáculo que es la lucha libre. He platicado con compañeros de All Elite Wrestling (AEW) y todos desean venir a trabajar aquí. Pero no se trata solo de presentarse, sino de vivir la experiencia de subir al cuadrilátero, por lo que simboliza la lucha libre mexicana a nivel mundial y su valor cultural y artístico”.
Un sitio glorioso
Además de funciones de lucha libre, la Arena México fue sede de la competencia de boxeo en los Juegos Olímpicos de 1968, donde la delegación mexicana obtuvo cuatro medallas: Ricardo Delgado y Antonio Roldán (oro), así como Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha (bronce).
La Arena México se ha convertido en uno de los pilares importantes del legado cultural mexicano, ya que no solo es un espacio dedicado al deporte, si no que es símbolo de identidad nacional donde se converge el deporte, el rito y el espectáculo popular; para muchos mexicanos un espacio de liberación y catarsis.
ZZM