Para Lyon Lazare, un piano y un campo de golf pueden parecer mundos completamente distintos, pero él encuentra entre ambos una conexión tan natural que lleva años explicándola de la misma manera: los dos le permiten crear.
"Absolutamente. Creo que ambos están muy unidos en términos de lo creativos que pueden ser. Puedes ser muy creativo en el piano y componiendo y, en el campo de golf, estás componiendo y creando diferentes tomas en cada tiro. Así que creo que son muy iguales", explicó Lazare.
La relación entre ambas disciplinas no es una ocurrencia reciente. Lazare comenzó a estudiar piano a los tres años y durante su adolescencia llegó a dedicar varias horas al día a la música. También desarrolló una faceta como compositor. Al mismo tiempo, construyó una trayectoria competitiva en el golf que lo llevó a jugar en Orange Coast College y posteriormente en Chapman University, donde fue capitán y obtuvo honores All-Southern California Intercollegiate Athletic Conference. En 2013, además, estableció un récord entre las mejores rondas individuales de la historia del programa de Chapman al firmar un 67 en el SCIAC Championship.
Su juego también tuvo momentos destacados fuera del ámbito universitario. En 2012 ganó el Costa Mesa City Championship con 11 bajo par, 131 golpes, y un año después se proclamó campeón absoluto de la categoría gross del World Amateur Handicap Championship.
Ahora, años después de aquella etapa, Lazare vuelve a ponerse bajo los reflectores del golf profesional en Los Cabos como parte del field del World Wide Technology Championship 2026, su primera participación en este torneo.
Y si hay algo que permanece es aquella forma de entender el juego. Para Lazare, cada golpe ofrece una posibilidad distinta, de la misma manera que una pieza musical puede tomar diferentes caminos a partir de una misma nota.
"Creo que sí. Creo que sí. Quiero decir, para que el piano y el golf sean una pareja, sí, son lo mismo en términos de la creatividad de ambos. Creo que ambos tienen su propio nicho único de sí mismos; ambos son hermosos a su manera", afirmó.
Quizá por eso su historia resulta menos convencional que la de muchos golfistas. Antes de que el campo fuera su escenario, también lo fue un piano. Y aunque las herramientas son distintas —una tecla, un palo, una partitura o una bandera—, Lazare encuentra en ambos exactamente lo mismo: la libertad de decidir qué hacer con lo que tiene enfrente.
RGS