Robert Wickens, de la tragedia al regreso a las pistas

En 2018 el piloto sufrió un accidente que lo alejó de las pistas; sin embargo años después está cerca de regresar al automovilismo

Robert Wickens (IndyCar)

La Afición

La vida del piloto canadiense Robert Wickens cambió en 2018 en el óvalo de Pocono durante una de las carreras de IndyCar. Un accidente mientras peleaba con Ryan Hunter-Reay proyectó el auto del originario de Toronto contra la malla de protección provocando diversas fracturas y una lesión de la médula espinal.

El hombre, que había sido alguna vez protegido de la academia de Red Bull y aspirante a llegar a la F1, vio ese día de cerca la muerte, pero a pesar de eso su espíritu nunca se quebró e inició una rehabilitación con dos objetivos: poder bailar con su novia, ahora esposa, el día de su boda, pero también con la idea de regresar a competir algún día.

“Una vez que me sacaron del coma inducido por los médicos, lo primero qué pregunté fue cuándo volvería a correr”, recuerda Wickens a la serie IMSA en declaraciones a la web de la categoría. "Empecé en los karts cuando tenía 7 años y mi familia se sacrificó mucho por mí. Todo el mundo puso tanto esfuerzo en mí y en mi carrera, que no puedes dejar que te lo quiten tan fácilmente. Esta lesión ha sido sólo un contratiempo, no necesariamente el final de mi carrera”.

El primer deseo lo cumplió en septiembre de 2019 cuando contrajo nupcias con Karli Woods, mientras que el segundo lo realizó este martes, 21 meses después de aquel difícil momento en Pocono, Estados Unidos, cuando codujo en el circuito de Mid-Ohio un Hyundai Veloster N TCR del equipo Bryan Herta Autosport y que había sido para Michael Johnson, un piloto con parálisis física que compite en el IMSA Michelin Pilot SportsCar Challenge.

El vehículo está modificado para permitir que el piloto opere el acelerador y el clutch a través de las manos sin necesidad de los clásicos pedales y logró una docena de giros a una velocidad que fue incrementando.

“El coche está en una pieza”, dijo Wickens. "Pero se sintió bien. Hay mucho que hacer: fue mi primera vez con controles manuales, primera vez con este coche y en una pista húmeda. Me hizo apreciar mucho más lo que Michael Johnson ha sido capaz de lograr”.


"Intenté no ser un héroe, ¡por muy difícil que fuera! Pero, me sentí bien al volver a subirme a un coche de carreras", agregó el competidor que invierte hasta siete horas de terapia diaria en su deseo por volver a competir, algo que espera hacer en plena forma y no solo esporádico. "Creo que estos son los momentos decisivos de mi vida"


"A los 32 años, tengo mucho más de mi vida por vivir y pretendo vivirla al máximo. Eso es lo que realmente me impulsó en mi fase de rehabilitación, la cual sigo haciendo diario. Sabía que si no me esforzaba al máximo en mi recuperación me lamentaría el resto de mi vida preguntándome: '¿Y si me hubiera esforzado más? ¿Y si no hubiera hecho esto? O si hubiera hecho aquello”, concluyó el canadiense.


RGS

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