Osmar Corzo, el voluntario que trabaja por amor al golf en el VidantaWorld Mexico Open 2026

Corzo viajó desde Ciudad de México y cubrió sus propios gastos para formar parte del equipo de mil 500 voluntarios.

Osmar Corzo, el voluntario que trabaja por amor al golf en el VidantaWorld Mexico Open 2026 (Especial)
Nayarit /
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Dedicar varios días a colaborar sin recibir un sueldo, para Osmar Corzo, la cuenta tiene sentido: su primera experiencia como voluntario en un torneo internacional de golf le ofrece algo que el dinero no compra, la oportunidad de vivir desde dentro una competencia del PGA Tour.

En el VidantaWorld Mexico Open 2026, Corzo forma parte del equipo que hace posible la operación del certamen. Su tarea consiste en preparar kits y entregar uniformes, sombreros, identificaciones y acreditaciones a los cerca de mil 500 voluntarios que participan en el torneo. Es uno de los primeros rostros que encuentran quienes llegan desde distintos lugares para sumarse a la organización.

La experiencia tiene un costo personal. La organización proporciona los alimentos y la vestimenta, pero cada voluntario debe cubrir sus boletos de avión, hospedaje y gastos personales. Corzo decidió asumirlo sin verlo como un sacrificio.

"Yo lo veo como algo como amor propio, como una gran inversión para uno mismo", explica.

Su perspectiva también cambia la manera de entender las jornadas de trabajo. Aunque reconoce que hay presión cuando se acumulan los participantes y las tareas se multiplican, prefiere no pensar en su labor como una obligación.

"Ya no me gusta hablar como que vengo a trabajar. Vengo a hacer lo que me gusta, lo que me apasiona", dice.

Su responsabilidad exige organización y paciencia. Cada voluntario que llega debe registrarse, recibir la talla correspondiente y llevarse el material necesario para cumplir sus funciones. Corzo sabe que, en medio de la logística, un buen recibimiento también importa. Por eso procura mantener motivado a su equipo y contribuir a que quienes se incorporan comiencen con una sonrisa.

El encuentro entre personas de distintas nacionalidades es otro de los atractivos. Durante el torneo ha conocido voluntarios de Canadá, Sudáfrica, Italia y otros países. Esas conversaciones amplían una experiencia que, para él, no se limita a observar a los mejores golfistas del mundo, sino que también consiste en compartir unos días con personas unidas por un mismo interés.

Cuando habla de sus objetivos, Corzo pone el acento en el servicio: quiere dar lo mejor de sí y ayudar a que los demás aprovechen la oportunidad. "Hay que saber dar y recibir", resume.

En un torneo donde la atención suele concentrarse en los golpes, las tarjetas y los nombres que pelean por el título, su trabajo transcurre lejos de los reflectores. No busca levantar un trofeo ni aparecer en la clasificación. Su satisfacción está en entregar una camisa, colocar una acreditación en las manos correctas y ver partir contento al siguiente voluntario.

Es su primera participación en un certamen internacional de esta magnitud. Para hacerla posible, invirtió dinero, tiempo y esfuerzo. La recompensa, dice, está en la experiencia misma y en la posibilidad de contribuir a que otros también la disfruten. En el golf, como en tantas otras actividades, el torneo no empieza ni termina con el primer golpe: también se construye con quienes trabajan detrás de escena.


RGS

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  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.

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