Todos saben quién fue, todos los recuerdan con cariño, aún aquellos que ni siquiera habían nacido cuando tuvo sus mayores glorias deportivas. Salvador Sánchez Narváez sigue siendo ídolo de niños, jóvenes y adultos en Santiago Tiaguistenco y como tal fue recordado por sus paisanos a 40 años de su muerte, un acostumbrado homenaje a un hombre que puso a este poblado del Estado de México en el mapa de campeones de boxeo mundial y que dejó como legado una tradición pugilística en la región.
Ya pasaron cuatro décadas de aquella madrugada del 12 de agosto de 1982 cuando el mundo del boxeo se conmovió al enterarse del accidente donde perdió la vida el que entonces fuera el máximo ídolo de los encordados mexicanos y mundiales, estaba en la plenitud de su carrera y era el ejemplo a seguir de las nuevas generaciones de boxeadores en el país.
Familias completas, niños y jóvenes, asistieron a este homenaje, el cual fue retomado después de dos años en que por la pandemia se dejó de hacer. Algunos llegaron con fotografías de su ídolo, otros más con playeras con el rostro de Sal Sánchez y la bandera mexicana, así como arreglos florales.
“Me llama mucho la atención que jovencitos que no nacían cuando él existía, lo tengan como referente, sobre todo aquellos que están adentrándose al mundo del boxeo, es un gran orgullo”, expresó Christian Salvador Sánchez, hijo del campeón.
Pero el buen recuerdo que se tiene de este campeón no solo es de sus coterráneos, también de ex pugilistas que compartieron con él o simplemente fueron inspiración para tomar el camino de los guantes, por eso ahí estuvieron ex campeones como José Pipino Cuevas, Miguel Ángel González o Jorge Ricky García, quien fue el rival en la penúltima que hizo Sánchez Narváez.
“Desde muy chico me tocó verlo pelear y fue de los boxeadores que me impulsaron a buscar algo en el deporte. Tenía un gran corazón y lo demostró en esa pelea contra Wilfrido Gómez, una pelea muy recordada, pasará el tiempo y no dejaremos de recordar a un gran campeón como lo fue Salvador Sánchez”, expresó Miguel Ángel González.
Mientras que Ricky García detalló´: “sin exagerar era mejor que Márquez, que Barrera o Morales; de esos peleadores salen cada 100 años”.
Tradición
La corta pero exitosa carrera de Salvador Sánchez Narváez dejó profunda huella en los amantes del boxeo, como Eleazar Valenzuela, quien desde hace 30 años cada 12 de agosto deja su natal Abarca, Jalisco, para trasladarse a Santiago Tianguistenco y participar de esta ceremonia, tradición que cumplió incluso los dos años anteriores en que el homenaje se canceló por pandemia.
“Lo conocí en el gimnasio cuando los dos queríamos ser boxeadores, después seguí su carrera desde lejos y siempre me pareció un boxeador único. No ha salido otro como él, ni lo habrá, porque era un boxeador diferente, sin tanta fuerza de pegada, pero con un estilo que iba terminando con sus rivales en cada golpe, era un graduado del boxeo”, dijo.
Homenaje
El homenaje de este año incluyó una misa, ofrenda floral en su estatua y en el panteón, además de una comida y función de box amateur.
BAFG