Cada función de Al Aire es irrepetible. No existe un guion que dicte los diálogos ni un protagonista fijo; minutos antes de subir al escenario, el elenco decide quién llevará el peso de la historia y, a partir de una estructura previamente diseñada, construye una obra que cobra vida gracias a la improvisación y a las propuestas del público.
Dirigida por Diego Guillén, la obra presenta a un locutor que conduce un programa en vivo. Entre las ocurrencias, comentarios y cortes musicales, recibe llamadas del auditorio. Una en particular le generará un conflicto personal. Aunque trata de mantener la calma, ésta puede desbordarse en cualquier momento.
"Es una obra que nació gracias a un ejercicio de dramaturgia del maestro José Sanchis Sinisterra. Eso me detonó hacer esta obra de teatro, porque ahí habla de un locutor, que es bastante mediocre, quien recibe una llamada fuera del aire, le ofrecen una trabajo y tiene que decidir si lo acepta o no. Tomé esa base para hacer mi propia versión”, dijo Guillén en entrevista con MILENIO.
El dramaturgo presenta en el escenario a Ana Karen Gaona, Águeda Valenzuela, Luis Anza, Adolfo Barraza y a sí mismo, quienes en cada función recurren a la improvisación.
“Lo único que tenemos escrito, por así decirlo, es la estructura planteada. La escena uno, en la que se decide cómo es el programa de radio, qué tipo de llamadas recibe y la llamada fuera del aire, es de lo más normal y tranquila. La segunda llamada trae un poco de enojo; la tercera va a generar angustia. La cuarta va a dar miedo”, contó.
Previo al arranque de Al Aire, el público debe responder algunas preguntas; por ejemplo: ¿cómo llamaría a una canción compuesta por ellos?, ¿qué producto promocional ficticio le gustaría escuchar en la radio?, esto para definir el contenido de la función. De esta forma se toman las decisiones.
En estas interacciones con el público se deciden los temas de los que se van a hablar, las canciones que interpretarán o si en esa jornada habrá un reportero haciendo un enlace remoto. Ningún actor del elenco tiene un personaje fijo, antes de cada función también se decide quién será el protagonista.
Guillén señala que aunque la obra exige que el elenco cumpla con la estructura, también requiere que los actores exploren todo tipo de temas "para que, al momento de desarrollar la improvisación, haya más ganchos de los cuales puedan agarrarse y generar un conflicto o un tema paralelo".
Quienes están sobre el escenario presentando Al Aire tienen ciertas señales para cumplir con los tiempos de cada número. "Para ayudar a que sean más exactos, tenemos ciertas señales que son visuales o auditivas, y le dan a los improvisadores la pauta para saber que, por ejemplo, les quedan cinco minutos para finalizar la escena", finalizó.
La obra Al Aire llegará al Foro Shakespeare el próximo 9 de agosto como parte de las actividades de El Encuentro 2026, festival que nació como una plataforma para fortalecer vínculos entre creadores de distintas ciudades y trayectorias, y generar espacios de conversación y reflexión.