Bem, un lémur en fuga: la aventura animada mexicana que te robará el corazón este Día del Niño

Con una historia que combina aventura, sensibilidad y un fuerte arraigo, la película construye un universo en el que el encuentro de dos personajes detona un viaje de descubrimiento, amistad y crecimiento.

La amistad de Bem e Irene conquistará al público
Ciudad de México /

En medio de una cartelera dominada por los grandes estudios, Bem, un lémur en fuga irrumpe como una propuesta presentada con una estética de animación 2D y que apuesta por la identidad local. La historia de amistad entre un lémur y una niña tiene como trasfondo temas como el aislamiento, el miedo y el cuidado de la fauna.

Leopoldo Aguilar, conocido dentro del circuito de animación nacional, se encargó de dirigir la historia en que un pequeño lémur es robado por traficantes de animales exóticos y trasladado a la Ciudad de México, donde conoce a Irene, quien vive aislada debido a sus alergias.

El encuentro entre ambos marca un punto de quiebre: lo que comienza como una coincidencia se convierte en el inicio de una relación que transformará sus vidas y detonará el verdadero rumbo de la historia.

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"Un regalo de vida" 

Antes de asumir la dirección de Bem, un lémur en fuga, Leopoldo Aguilar no tenía previsto involucrarse de lleno en el proyecto. 

"Dariela Pérez Hernández y Heriberto Manzanares me contactaron para ver si los podía asesorar para hacer una película y me senté con ellos. Nos hicimos buenos amigos, y como el director que iba a estar no se pudo sumar al proyecto, me invitaron a trabajar con ellos. Me llegó como un regalo de vida”, dijo Aguilar en entrevista con MILENIO.

Quien también trabajó en el largometraje Escuela de miedo (2020) confesó que se sintió atraído por la historia desde el primer momento: "Me gustó la manera que Dariela Pérez tiene para abordar la historia. Sobre todo el tipo de personajes, los arcos dramáticos y la forma en la que conecta con los espectadores", expuso.

Aguilar explicó cómo dirigir una película de animación lleva más tiempo que las películas tradicionales: "De entrada fueron ocho años. Una película de animación requiere de mucho tiempo, no demerito el esfuerzo que se hace en otro tipo de áreas. Hay que tener mucha paciencia. El guion se analiza con cuidado para crear todo un universo, a diferencia de la ficción. En nuestro caso, hubo que darle forma y diseño a cada uno de los elementos que aparecen en las escenas”, explicó.

El director de esta historia explicó todo lo que hay detrás de esta película animada: "Tiene un aproximado de mil 400 planos y cada uno es un dibujo, por lo que se hicieron mil 400 escenarios a mano, uno por uno. A eso se le suma la animación, que es cuadro por cuadro. El trabajo artístico que implica es muy fuerte y de mucha paciencia", contó.

Detrás de la aparente sencillez visual de Bem, un lémur en fuga hay un proceso minucioso que reivindica el valor de la animación tradicional: "Alguien tuvo que diseñar y dibujar, poner la cámara para ajustar el fondo, volver a colorear o sombrear y ponerla en posición. El trabajo de cada elemento que ves en la película requirió un proceso muy artesanal", comentó.

Más allá de su tono familiar, la cinta apuesta por una narrativa en la que cada elemento visual y narrativo construye una historia en la que el público conecta con los espacios y el entorno cotidiano de la identidad mexicana.

"La película es entretenida y la pasas bonito, si la vuelves a ver descubrirás elementos sembrados atrás en el contexto y empiezas a entender de quién era la casa. Estamos tratando de hacer un proyecto donde el espectador se sienta identificado, pueda encontrarse no solo en los personajes sino en los espacios,  el universo en el que los mexicanos existimos”, señaló.

La historia no sólo habla del tráfico de animales, del respeto a la naturaleza, de las relaciones familiares, de amistad y de la idiosincrasia mexicana, también refiere las pérdidas en diferentes niveles.

“En el proceso de crecer, estamos acostumbrados a ver el cambio como una cuestión que nos afecta, pero es la única constante cuando uno está vivo. Todo el tiempo pierdes cosas, parejas, relaciones y amigos. Lo bonito de la película es cómo decides crecer, qué cara le pones a la vida ante las situaciones complejas. Por eso el personaje de Irene me gusta mucho, porque tiene gran capacidad de reacción y decide ser feliz”, puntualizó.

Quién es Leopoldo Aguilar

Leopoldo Aguilar ha dirigido los cortometrajes: De cómo los niños pueden volar (2008), El último golpe (2009) y Tetas para matar (2011). También dirigió las películas El secreto del medallón de Jade (2012), Isla Calaca (2017) y Escuela de miedo (2020). También estuvo detrás de Josefina y los Invencibles, que se estrenará en 2027.

Participó en festivales de cine en Europa, Asia, así como en los festivales internacionales de cine de Morelia, Guanajuato y Guadalajara.

Bem, un lémur en fuga llegará a salas de todo el país el 30 de abril. 

SLL


  • Lizbeth Cruz Jiménez
  • lizbeth.cruz@milenio.com
  • Amante de la vida y feliz periodista, con experiencia en prensa escrita, radio, televisión y medios digitales. Ha cubierto diferentes fuentes, las que más le apasionan son: estilo de vida, sociales y espectáculos. Le gusta contar historias de vida y aportar algo útil en cada relato.

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