Ben Stiller apuesta por las segundas oportunidades en The Dink

Llega el 24 de julio a Apple TV+ con una historia sobre redención y la amistad surgida más allá de la cancha.

Lo que pretende es conectar con historias humanas. Especial
Ciudad de México /
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Mientras Hollywood sigue apostando por superhéroes, secuelas y franquicias, The Dink pone toda su confianza en una cancha de pickleball. La nueva comedia producida por Ben Stiller demuestra que no hace falta un deporte tradicional para construir una historia capaz de emocionar, siempre que el verdadero partido se juegue en la vida de sus personajes.

La película de Apple TV+ toma uno de los deportes de mayor crecimiento en Estados Unidos para construir una historia sobre el fracaso, la amistad y las segundas oportunidades. The Dink recupera la estructura de las grandes películas deportivas, un protagonista venido a menos, un rival imposible, un entrenador exigente y una oportunidad para redimirse.

Y lejos de convertir esa premisa en una parodia, el director, Josh Greenbaum, decidió tomársela completamente en serio, “como sucede con las grandes películas deportivas que se convirtieron en clásicos y las comedias de deporte, al final el deporte es solo el telón de fondo, una forma de contar una historia humana”, dijo en entrevista con MILENIO.

Esa decisión define por completo la película. Greenbaum nunca buscó convencer al espectador de que el pickleball era el deporte más emocionante del mundo, lo que quería demostrar era que una buena historia funciona sin importar lo que ocurra dentro de la cancha, porque “no necesitas ser fan del fútbol para disfrutar un Mundial”.

“Lo que realmente conecta son esas historias humanas sobre los desvalidos, el triunfo y las personas que logran estar a la altura de las circunstancias más difíciles. Cuando ves los juegos olímpicos sí está ahí el deporte, pero destacan las historias de vida” y con esa lógica construyó a Dusty Boyd, interpretado por el actor Jake Johnson (New Girl).

Este hombre, alguna vez fue una promesa del tenis, pero una derrota frente a Andy Roddick (ex tenista profesional estadounidense) terminó convirtiéndose en el único momento que definió toda su existencia. Veinticinco años después sigue viviendo de aquel recuerdo, incapaz de imaginar un futuro distinto, pero después todo da un giro”, explicó.

Una nueva comedia producida por Ben Stiller. Especial

Más que un exdeportista frustrado, Dusty representa a cualquier persona que alguna vez quedó atrapada en aquello que no salió como esperaba y “en lugar de dar un paso adelante y preguntarse: ‘¿Qué quiero que sea mi vida? ¿Cómo puedo seguir adelante?’, permanece atrapado en el pasado”, explicó Greenbaum sobre el camino de su protagonista.

La aparición de Candace, interpretada por Mary Steenburgen, termina por cambiar esa mirada. Ella enfrenta un divorcio y encuentra en el pickleball un espacio para reconstruir una vida que ya no reconoce como propia, “son dos almas perdidas que terminan ayudándose mutuamente a redescubrir quiénes son y cómo seguir adelante.”

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La elección de Jake Johnson tampoco fue casualidad. Su capacidad para alternar entre la comedia y el drama convirtió al actor en el intérprete ideal para un personaje que necesita dejar atrás el ego, “Jake siempre ha tenido esa capacidad extraordinaria de ser realmente muy divertido y, al mismo tiempo vulnerable”, dijo el director.

Johnson entendió quién era Dusty, “me encanta interpretar a alguien que encuentra una segunda oportunidad —explicó el actor—, pero también me gusta interpretar a un tipo que ni siquiera cree que la necesite”, porque está convencido de que todavía tiene razón, incluso cuando todo le demuestra lo contrario, “es impulsivo y cree que lo sabe todo.”

Precisamente por eso le resulta tan satisfactorio ver a Dusty enfrentarse a la realidad, tener lecciones de las personas que lo rodean, “son cosas que pasan en la vida. Me gustan esos personajes que tienen esa actitud y que, tarde o temprano, terminan recibiendo una buena dosis de realidad”, agregó Jake sobre el arco dramático de su personaje.

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Esa misma naturalidad se trasladó al rodaje. El comediante australiano Aaron Chen, quien debuta en el cine estadounidense, recordó que una de las mayores sorpresas fue la libertad para improvisar, algo poco habitual en su trabajo previo, “esta fue una producción muy grande, pero al mismo tiempo tuve la posibilidad de improvisar, fue único”.

Su comentario dio pie a uno de los momentos más divertidos de la conversación cuando Johnson bromeó diciendo que en Australia quizá terminarían prohibiendo la improvisación por ley. La risa compartida entre ambos resume el ambiente con el que Greenbaum dirigió la película: un espacio donde el humor nacía tanto del guion como de la confianza.

The Dink no intenta convencer al público de que el pickleball cambiará su vida. Lo que propone es algo más sencillo: recordar que las mejores películas deportivas nunca hablan realmente del deporte, hablan de personas que buscan pertenecer, de quienes descubren que empezar de nuevo casi nunca ocurre donde uno había planeado.

MGR


  • Ivett Salgado Méndez
  • ivett.salgado.mendez@gmail.com
  • Periodista y conductora de entretenimiento, con más de 15 años de experiencia. Durante la última década mi especialidad ha sido el cine, en combinación con la producción de televisión.

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