Antes de descubrir que puede mover objetos con la mente, Carrie White descubre algo más desconcertante: su propio cuerpo. Su primera menstruación debería ser uno de esos cambios naturales con los que una adolescente empieza a conocerse, pero ella no tiene información para comprender lo que le sucede ni un entorno que la acompañe.
La confusión se convierte primero en miedo y luego en vergüenza; hasta que llega la crueldad de sus compañeras. Algo tan cotidiano como menstruar se convierte en su primer encuentro con el rechazo, el aislamiento y la violencia de quienes encuentran en aquello que ella todavía no comprende en una razón para hacerla sentir diferente.
Carrie no entiende por qué está sangrando; sus compañeras sí, y utilizan ese conocimiento para exhibirla en redes sociales. El conflicto no es nuevo: está en el corazón de la novela que Stephen King publicó en 1974, sobre una adolescente marginada, una madre dominada por el fanatismo religioso, el acoso escolar y un poder que terminará convertido en horror.
Casi medio siglo después y sin quitarle lo esencial, Mike Flanagan traslada esa historia a la actualidad, cambiando el tamaño de la mirada que persigue a Carrie. En la novela, la humillación ocurre frente a sus compañeros; ahora puede ser grabada y compartida en internet. Ese cambio modifica el escenario, pero no la herida.
Summer H. Howell interpreta a Carrie, una adolescente que llega a la preparatoria después de haber crecido en aislamiento y bajo el control de Margaret White, su madre, encarnada por Samantha Sloyan. Para Howell, la transformación de Carrie sigue siendo una de las claves para entenderla.
“No nos enseñan mucho sobre nuestros cuerpos, o al menos a mí no me enseñaron mucho mientras crecía, ni me dijeron que tenía esta fuerza. Carrie es una serie maravillosa, explica muchas cosas y hace que la gente piense en temas incómodos sobre crecer y tener la menstruación”, dijo Summer H. Howell a MILENIO.
Para la actriz contar esta historia también significa devolverle a las adolescentes una idea que Carrie no recibió a tiempo:
“Las niñas necesitan saber desde temprano que son poderosas y necesitamos apoyarlas en todo y no ocultarles las cosas, como hace Margaret”, dijo.
La menstruación no es sólo el detonador de la historia, sino el momento en que Carrie descubre una parte de sí misma que debería comprender y que aprende a relacionar con vergüenza. El horror sobrenatural llegará después, pero antes está la experiencia de sentirse diferente mientras se aprende a ser uno mismo.
Nuevos tiempos
Hoy existe una diferencia con respecto a la novela imposible de ignorar: las redes sociales:
“El hecho de que las cosas puedan ser grabadas y compartidas públicamente en internet cambia la dimensión de la humillación —explicó Howell—. Los teléfonos y las redes sociales hacen que el bullying sea mucho más aterrador ahora”.
Lo que antes terminaba en un gimnasio hoy puede seguir a una adolescente hasta su casa a través de un video que se vuelve viral. Josie Totah, quien interpreta a Chris Hargensen, una de las jóvenes que ejerce ese poder desde la popularidad, explicó que la tecnología no es un accesorio: forma parte de la dinámica de la historia.
“Uno de los grandes temas de la serie es el poder. Carrie descubre que tiene poder y Chris descubre que el suyo son las redes sociales que pueden utilizarse para el bien, pero también pueden ser un lugar muy oscuro. Y funcionan como un personaje más, son un villano”, dijo Josie Totah.
Alison Thornton, quien interpreta a Tina Blake, otra de las adolescentes inmersas en las jerarquías sociales de la escuela, observa el conflicto desde otro ángulo, porque “es muy difícil ser una persona joven, ser adolescente en 2026, cuando tienes que proyectar una identidad en internet sin saber realmente quién eres”, afirmó.
La popularidad deja entonces de ser únicamente una cuestión de quién se sienta con quién en el comedor o quién recibe una invitación a una fiesta de graduación. Thornton habló de una nueva moneda social:
“Si tienes cierta cantidad de ‘likes’, entonces eres agradable o vales algo para el resto”.
La lógica resulta cruel para alguien como Carrie, que comienza la historia sin encontrar un lugar entre sus compañeros. Ahí aparece otra diferencia importante entre la época de King y la de Flanagan: la soledad y la exposición ya no son opuestos. Una adolescente puede sentirse sola mientras cientos de personas observan.
Y frente a esa violencia aparecen personajes que intentan romper la dinámica. Joel Oulette interpreta a Tommy Ross, uno de los estudiantes que empieza a ver a Carrie más allá de la etiqueta de marginada; y Arthur Conti, como Billy Nolan, quien forma parte de un entorno masculino en el que la presión del grupo tiene consecuencias.
Oulette encuentra en la historia una enseñanza que no necesita actualización tecnológica para seguir vigente: “La bondad llega muy lejos, y que no es tan difícil ser amable y elegir eso en lugar de ser cruel”. Mientas Conti coincide al definir Carrie como “una defensa de la tolerancia, de la bondad”.
El papel de los adultos
El conflicto también obliga a los adultos a tomar postura. Amber Midthunder es Miss Desjardin, la maestra que intenta proteger a Carrie, mientras Matthew Lillard interpreta al director Grayle, quien debe lidiar con las consecuencias del acoso dentro de la escuela y con los padres que exigen respuestas.
“Todos han vivido bajo la sombra de las redes sociales y he visto de primera mano los efectos negativos del bullying que ocurre allí”, dijo Lillard sobre sus hijos; por eso, para él, la historia termina planteando una pregunta que atraviesa a todos los personajes: “¿Vas a elegir la bondad o la crueldad?”
Porque Carrie no llega al límite por una sola agresión, hay una acumulación de humillaciones que la van empujando hacia el caos. Incluida su madre, Margaret White, quien contribuye a esa caída desde un lugar distinto.
Sloyan construye a una madre que ama a su hija y, por ese amor, vive aterrada ante todo aquello que pueda hacerle daño.
“Está tan aterrorizada por lo que podría sucederle a lo que más ama en el mundo. ¿Y cómo reacciona ante ese miedo? Agresión, violencia, manipulación. En el fondo, siente que está haciendo todo por Carrie, pero también creo que mucho de eso es para tranquilizarse a sí misma”, explicó Samantha Sloyan.
Margaret quiere proteger a Carrie, pero termina enseñándole a temerle a su propio cuerpo, a su sexualidad y a su fuerza. Ahí la historia de King vuelve a encontrarse con el presente. La menstruación no es aterradora, lo aterrador es crecer creyendo que el propio cuerpo debe esconderse.
Las redes sociales por sí mismas tampoco son el monstruo, lo peligroso es lo que ocurre cuando una herramienta capaz de conectar también se utiliza para exhibir, castigar y excluir.
Flanagan tiene ocho episodios para ampliar ese universo, pero la expansión no necesita borrar la esencia de la novela para resultar contemporánea.
El verdadero horror nunca fue el poder de Carrie, sino lo que una comunidad puede hacer con alguien vulnerable cuando elige la crueldad en lugar de la empatía. Cincuenta años después, esa sigue siendo una de las preguntas que Carrie pone frente al espejo: qué hacemos con quien se siente diferente y qué mundo construimos cuando elegimos ser un poco más amables.