La nueva cinta biográfica Michael ha sido tendencia global desde su anuncio, especialmente por el protagonismo de Jaafar Jackson, sobrino del astro, quien logra una mimetización física asombrosa. Sin embargo, tras su premiere en el Dolby Theatre de Los Ángeles —marcada por la notable ausencia de Paris Jackson—, el estreno ha dejado un sabor agridulce. Mientras la taquilla celebra, los internautas en plataformas como X denuncian que la producción decidió "sanitizar" la historia, borrando pasajes fundamentales para entender la complejidad del hombre detrás del mito.
Aquí desglosamos los episodios cruciales que Hollywood dejó fuera de la pantalla.
El quiebre con Paul McCartney y el imperio ATV
Uno de los grandes vacíos es la faceta de Michael como un astuto y agresivo hombre de negocios. En 1985, Jackson compró ATV Music por 47.5 millones de dólares, superando al propio Paul McCartney. Esta adquisición incluía los derechos de 251 canciones de The Beatles, lo que dinamitó su amistad con el ex-Beatle para siempre. La película omite cómo Jackson transformó esa inversión en una coempresa con Sony valorada en 95 millones, demostrando que su genio no era solo musical, sino financiero.
El origen del cambio físico: Más que estética, un trauma
La narrativa del filme suaviza el historial médico de su rostro. En 1979, Michael sufrió una fractura de nariz tras una caída en un ensayo. Esta lesión derivó en una rinoplastia reparadora que Jackson utilizó para afinar sus rasgos, buscando escapar de las burlas de su padre, quien cruelmente lo llamaba "nariz grande". Este accidente fue el inicio de un largo historial de cirugías (1981 y 1984) motivadas por una profunda inseguridad y problemas respiratorios que la cinta no profundiza, prefiriendo mantener una imagen más estilizada del proceso.
El drama técnico detrás de Thriller
Pocos saben que el álbum más vendido de la historia estuvo a punto de no ver la luz. En 1982, la mezcla final de Thriller fue un desastre técnico; al intentar meter demasiadas canciones, el sonido en el vinilo quedó plano y comprimido. Al escucharlo, Michael rompió en llanto y se negó a publicarlo. El equipo tuvo que remezclar todo el álbum en solo una semana para devolverle la potencia que hoy conocemos. Esta crisis de perfeccionismo extremo es un detalle humano y profesional que la biopic decidió ignorar.
La polémica portada de Bad y la sombra de Diana Ross
La transición a la era Bad en 1987 también fue editada. La película muestra su cambio a una estética de cuero y hebillas, pero omite la controversia real: la decisión de la discográfica de aclarar digitalmente su piel en la fotografía de portada.
Finalmente, la ausencia más dolorosa para los historiadores del pop es la de Diana Ross. Ella no fue solo una colega; fue la mujer más influyente en su vida, a quien Michael describió como una mezcla de "madre, hermana y amante". Omitir su vínculo es, según los críticos, amputar una parte vital de la formación emocional de Jackson.
Lo que quedó en la sala de edición: las demandas
Quizás lo más criticado en redes sociales ha sido la decisión de la producción de borrar los detalles de las polémicas demandas enfrentadas por el artista. Aunque la familia Jackson respalda el proyecto, los seguidores esperaban una perspectiva completa que permitiera entender las batallas legales que marcaron sus últimos años, y no solo una visión complaciente del legado.