Gomita es una reconocida creadora de contenido que recientemente se ha hecho tendencia después de que revelara que se sometió a una cirugía de emergencia porque su vida estuvo en riesgo, lo que preocupó a sus seguidores en redes sociales.
Pero pese a esto, el hate y los comentarios negativos contra ella, los cuales crecieron tras su participación en La Casa de los Famosos, la han hecho romper el silencio y hablar de cómo sufrió violencia por parte de su padre, lo que la orilló a entrar al quirófano en varias ocasiones, aunque afirma que esta última no fue por vanidad.
Gomita rompe el silencio ante las críticas
Fue a través de sus redes sociales que la influencer y creadora de contenido, quien comenzaría su camino en la farándula como payasita en el programa Sabadazo, nuevamente ha dado de qué hablar al lanzar un comunicado donde asegura que la última cirugía a la que se sometió fue un proceso médico por problemas de salud y no algo estético.
Asimismo, afirma que para ella las operaciones que se realizó tienen origen en la violencia que sufrió por parte de su padre cuando era niña, algo que la dejó marcada hasta la actualidad.
“Yo nada más les recuerdo, venía de un padre violentador que gracias a Dios denuncié, mis miles de cirugías no fueron solo un arranque de vanidad, aparte de que venía arrastrando muchos problemas familiares, así que no juzguen”.
La influencer reafirma que la cirugía no fue por una cuestión estética y menciona que no se ha sometido a ninguna operación de ese tipo desde hace 5 años.
“Y repito, tengo 5 años de no operarme, tuve el valor y amor propio de parar estas cirugías plásticas. Esta cirugía realmente fue de urgencia”.
Gomita muestra imágenes de su cirugía
La creadora de contenido también ha aprovechado esta situación para reflexionar y utilizar sus redes sociales para compartir su experiencia y en un reciente video ha mostrado cómo le realizaron la cirugía y el miedo que vivió previo a que se llevara a cabo.
“Sacaron todos mis intestinos, realmente estaba muy complicado (…) Yo oré con mucha fe, no lloré con ellos, me subieron a quirófano y solo oraba (…)”.