Lalo Garza es uno de los actores de doblaje más conocidos gracias a su constante actividad en sus redes sociales, donde contesta dudas de sus fans e incluso llega a hacer dinámicas con ellos.
Pero también ha sido criticado por muchos de no brindar oportunidades e incluso tachando de una supuesta “mafia del doblaje”, por lo que en un encuentro con Luis Carreño revela que es imposible hacer un casting abierto y cómo puedes iniciar en el mundo del doblaje.
Es imposible hacer casting abierto en el doblaje
En una reciente plática entre Lalo Garza y Luis Carreño, ambos actores de doblaje, hablan de las críticas que reciben al momento de elegir al cast de algunos proyectos, por lo que revelan qué pueden hacer las nuevas generaciones para entrar a ese mundo.
Pues estudia. Ya que estudiaste y ya que estás preparado como actor, entonces aprende la técnica sincrónica, porque son dos cosas diferentes. Hay muy buenos actores que no saben sincronizar y hay muchísimos sincronizadores que no saben actuar. Primero aprende a actuar, luego aprende a sincronizar y después ve a las empresas y pide una oportunidad.
Pero lo que más llamó la atención fue cuando Lalo aseguró que era imposible hacer un casting abierto, sobre todo por los tiempos que este conllevaría.
Pide "hacer sala", pide que te permitan conocer a los directores, presentarte con ellos, mandar tu currículum y ganarte un lugar tocando puertas. No puede haber un casting público abierto, es absurdo. Matemáticamente es imposible hacer un casting público abierto. ¿Cuánta gente llegaría a un casting abierto de doblaje que de verdad sepa hacer doblaje? Muy pocos.
Continúa asegurando lo difícil que es: “Imagínate que todos pasaran, entraran, grabaran cinco loops y se fueran; y que los pusieran a la primera en diez minutos. Okay, ¿cuántos? En una hora son seis personas. En un día de ocho horas son sesenta. Si hay un casting de quinientas personas, ¿cuándo vas a pasar? Ahora, tú que sabes hacer doblaje: si te enteras de un casting abierto y público de doblaje, ¿tú irías?”
Ambos están de acuerdo en que a veces el público no entiende estos procesos y los juzga, tachándolos como “la mafia del doblaje”, término con el que ambos bromean.