"Me tuve que salir de mi casa a los 16 años": Lizbeth Rodríguez recuerda las dificultades que enfrentó para triunfar en YouTube

En entrevista exclusiva con M2, la actriz y youtuber habla sobre los momentos difíciles que ha sorteado, que no solo le han dado lágrimas, sino también enormes aprendizajes.

La creadora de contenido habló en exclusiva con M2. (Especial)
Ciudad de México /

Ahora goza de millones de seguidores en redes sociales, pero hace algunos años, antes de encumbrarse como creadora de contenido digital, Lizbeth Rodríguez (Tijuana, 1994) enfrentó varias complicaciones: el nulo apoyo familiar para emprender su sueño artístico, que la obligó a salirse de su casa a los 16 años, y un embarazo que, aunque le dio a la persona más importante de su vida, su hijo Eros Rodríguez, resultó complejo en cuanto a los prejuicios de los que fue - y ha sido - blanco por ser madre soltera.

En entrevista exclusiva con M2, la actriz y youtuber habla sobre los momentos difíciles que ha sorteado, que no solo le han dado lágrimas, sino también enormes aprendizajes: "Mi vida no ha sido fácil, no nací en una cama de oro; siempre fue luchar desde pequeña por cumplir mi sueño", cuenta.

La primera gran dificultad para Lizbeth ocurrió a los 16 años, cuando, estudiando la preparatoria, decidió incursionar en el teatro... sin apoyo de sus papás: "Yo llegaba bien contenta a decirles: 'Me dieron un personaje', yo toda feliz, y era de: 'Ah, otra obra, menos tiempo en la casa'.

"Me tuve que salir de mi casa a los 16 años porque ahí no tenía el apoyo que necesitaba. Ellos (mis papás) decían: 'Ésta se quiere ir de fiesta', pero cuando se dieron cuenta que seguí haciendo teatro, yendo a la iglesia, estudiando, fue cuando dijeron: 'Sí quería hacer teatro de verdad'", revela.


Luego de salirse de su hogar, la creativa tuvo que trabajar para solventar su educación, al grado que cuando entró a la Universidad, recuerda, "estaba en 6 montajes teatrales al mismo tiempo, todo el día tenía ensayos y llegaba tarde a todos, me iba comiendo un sándwich en el camino, regresaba en la madrugada, hacía la tarea y a las 7 a la escuela. Eso me dio grandes tablas".

Lo anterior respalda a Lizbeth cuando alguien la increpa por hacerse famosa "de la nada".

"Me hice porque tengo el conocimiento, porque sé comunicarme con la gente, porque sé proyectar mi mensaje", afirma.

Y ahonda en cómo enfrenta los comentarios malintencionados sobre su trabajo y persona: "Tienes que tomar las cosas de quien vienen: me quedó con lo bueno y dejo lo malo, porque no puedes andar cargando las cosas que te hacen sentir mal, que te deprimen. Vamos a estar llenos toda la vida de eso, así que depende con qué cara tomes las cosas".

Ser mamá

"Toda mi vida supe que quería ser madre. A los 14 decidí que quería ser mamá soltera, obviamente cuando me embaracé no tenía ese pensamiento, pero recuerdo a los 14 mi mamá me decía: 'Deja de decir pendejadas'. Mi mamá me tuvo joven, me llevó increíble con ella, es mi mejor amiga, y yo quería eso: que mi hija llegara conmigo y me contara quién le gusta, con quién se peleó, que me tuviera la confianza", dice la youtuber sobre cómo vive la maternidad, luego de dar a luz a Eros cuando ella tenía 22 años.

Rodríguez agrega que convertirse en mamá la hizo dejar de dudar ante los retos profesionales: "Alguien llega, te propone un trabajo y dices 'Sí', porque tienes que comprar leche, pañales, pagar una renta. Hay alguien que depende de ti".

También hace hincapié en que su pequeño le brinda energía luego de las jornadas extenuantes que pasa al grabar las capsulas del programa  Infieles o cualquier otro contenido: "Llego muerta y mi hijo es de: 'Mami', y a jugar, a sacar energía de donde no sabía que tenía. Yo amo ser mamá, me encanta, aparte mi hijo es un tesoro... llega a la cama y me lleva flores, es todo un caballero".

Lo que hay que influenciar 

Lizbeth Rodríguez asegura que en raras ocasiones ha dicho públicamente que es influencer porque "me parece bastante ególatra".

"Al final del día todos somos seres humanos y decidimos qué ver y seguir, pero sé que como creadora de contenido, al tener más de 10 millones de seguidores en distintas plataformas, hay una responsabilidad de no hacer cosas que puedan generar odio", externa.

Además, aclara que su mensaje se enfoca en motivar a sus fans a ser mejores personas: "Hay gente que se identifica conmigo porque sabe que he tenido una vida difícil, entonces por eso invito a todas las mujeres a que levanten la voz, a que no dependan de nadie, siempre voy por ahí".

Por último, con las lágrimas al borde de los ojos, Rodríguez recuerda un episodio para ejemplificar la importancia que tienen sus seguidores en su vida: 

"Hubo un tiempo en que me estuvieron tirando mucho hate por una polémica que hubo, pero cuando a mis cuentas de fandom les empezaron tirar hate por ser mis fans, les dije 'Sálganse', porque me parte el alma que les están diciendo cosas, soy de 'Con mis fans no se metan'.  Mi prioridad es que ellos estén bien, cuidarlos, que se sientan apoyados, que vean en tu una figura de superación, esperanza, que sí se puede salir adelante, luchar, apoyar a los que tenemos a un lado". 


Claves

¿Por qué somos infieles?

"Nuestra personalidad, nuestra naturaleza, no es monógama. Sí hay personas fieles, que deciden entregarse en cuerpo y alma, sé que sí hay personas que son monógamas por sus principios, sus valores, su educación, su religión. Pero siempre he dicho que la infidelidad llega cuando no se cumplen los acuerdos; todo marcha con no ser auténticos, de ponernos una careta para gustarle al otro y no ser sinceros con lo que queremos, lo que estamos dispuestos a dar y queremos recibir". 

El amor para Lizbeth Rodríguez 

"El amor es algo que necesitamos en nuestra vida para verla con otros ojos. De repente podemos estar viendo todo gris, todo triste, entonces llega alguien que te hace enamorarte, que te hace sentir cosquillitas en la panza, y por eso creo que el amor es un motor. Yo estoy enamorada del amor, me encanta, y me encanta ver a alguien que me guste, que me haga hacer cositas".

yhc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • (Azcapotzalco, 1994). Ya lo dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida”.

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