M+.- La migración es el gran cuestionamiento de nuestro tiempo, según el actor, productor y director mexicano Diego Luna, quien le dedicó una reflexión en Cenizas en la boca, la nueva película que ha dirigido, estrenada la víspera en Cannes con ovación incluida.
“Para mí este tema es vital porque toca casi todos los temas que hoy se están discutiendo. La migración es la gran complejidad de nuestro tiempo y creo que eso hace que esta película resuene en todos lados de formas distintas”, declaró Luna a MILENIO en entrevista en el balneario francés.
La película, inspirada en una novela de Brenda Navarro, cuenta la lucha y el trato hostil que reciben dos hermanos mexicanos que se unen a su mamá, que ha emigrado a España, un país que se ha convertido, según Luna, en “un puerto seguro” para los migrantes “a raíz de la violencia y lo peligroso que es el viaje a Estados Unidos y las políticas de Donald Trump y el miedo que ha generado éste con su locura”.
“Creo que el tema central de la película es la de las distintas migraciones, y reflexionar sobre la migración no solo desde la perspectiva de quién se mueve, sino también de quién recibe”, añadió Luna sobre el tema de su quinto largometraje, que al igual que la mayoría de los anteriores que ha dirigido tiene una temática social que interpela
“Sí, a mí me gusta la experiencia confrontativa del cine. Me parece esencial, por lo menos como público, para que a mí me resulte interesante ir a una sala de cine y compartir eso con otras personas”, explicó.
Luna dijo que estaba muy contento de estrenar en Cannes porque es “un lugar mágico” que le confirmó en el pasado su deseo por dirigir. Además, “estar en este festival es muy importante porque es la gran ventana para que la película pueda llegar a otros países y se vea”, resaltó.
“Quiero dirigir más”
Al preguntarle por cuál de sus facetas quiere prodigarse más en el futuro, si la de director, productor o como actor reconocido, Luna dijo que cada vez quiere dirigir más.
“Espero dirigir más. La verdad es lo que más me gusta, pero también para dirigir hay que agarrar experiencia. Hay que dejar que te pasen cosas”, precisó.
Sobre su trabajo como director, y en concreto en esta película y en Abel, su ópera prima, dijo que tiene algo que ver con la pérdida de su madre, que sufrió en su más tierna infancia.
“Siento que en el cine como director todavía estoy trabajando con los temas de mi infancia. Ahora me estoy atreviendo a hablar de la ausencia de mi mamá. Supongo que tiene que ver con eso, con que el cine es el espacio donde trabajo mi pasado, donde indago y me doy la oportunidad de reflexionar”, explicó compartiendo que se dedica en cuerpo y alma a sus hijos y que su nueva película, en la que está presente el abandono paterno, es un “recordatorio” del padre que no quiere ser.
Dolido por abusos de César Chávez
Luna también se refirió al reciente descubrimiento de los abusos sexuales a mujeres que cometió César Chávez (1927-1993), el líder campesino e ícono de los derechos de los latinoamericanos en Estados Unidos, a cuya lucha Diego dedicó una película en 2014.
“Me dio muchísima tristeza, me quedé frío cuando leí la noticia y me preocupa mucho por lo que el movimiento significa para tanta gente”, comentó sobre la publicación en marzo pasado por la prensa estadunidense de los abusos cometidos por Chávez, a la también líder histórica del movimiento por los derechos civiles de los latinos en Estados Unidos, Dolores Huerta, así como a más mujeres, e incluso a menores.
“Fueron muchos años trabajando en esa película y sí, es muy triste el leer eso”, agregó sobre las informaciones publicadas. Sin embargo, consideró que la aportación del líder campesino debería separarse de esos casos.
“A mí me parece que son cosas distintas. El por qué la lucha de todo un movimiento, eso no lo puedes cuestionar, pero sí, es brutal a la vez, leer eso, pensar en las víctimas me deja descompuesto, muy triste”. concluyó.
AJR