Álbum negro: 35 años del fenómeno que convirtió a Metallica en una banda mundial

El Álbum negro sigue siendo uno de los discos más importantes en la historia del heavymetal; con canciones como “Enter sandman”, “Sad but true” y “Nothing else matters”.

Metallica, 35 años del álbum negro | Foto: Especial
Monterrey, Nuevo León /
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En el argot de la música de pronto llegan producciones discográficas destinadas a cambiar la historia de una banda. Y al mismo tiempo terminan cambiando la historia de todo un género.

El 12 de agosto de 1991 apareció Metallica, el quinto álbum de estudio de Metallica. Aunque casi nadie lo llama así. Para el mundo simplemente se convirtió en el Álbum negro.

Y 35 años después resulta difícil imaginar la historia del metal sin él.

Metallica venía de …And justice for all, un disco complejo, agresivo, lleno de canciones largas y estructuras difíciles. Pero para su siguiente trabajo decidieron cambiar.

No necesariamente querían ser menos pesados. Querían ser más directos.

Ahí apareció una figura fundamental: el productor Bob Rock, quien entendió que había que capturar en el estudio la enorme fuerza que Metallica tenía en vivo. El resultado fue un sonido monumental. La batería de Lars Ulrich adquirió una potencia extraordinaria; las guitarras de James Hetfield parecían gigantescas y el bajo de Jason Newsted finalmente tenía una presencia mucho más evidente.

Y entonces apareció aquel riff. “Enter sandman”. Probablemente uno de los riffs más reconocibles en la historia del rock. De pronto sucedió algo que pocos imaginaban: Metallica comenzó a sonar masivamente en la radio, apareció constantemente en MTV y llegó a millones de personas que jamás habían comprado un disco de thrash metal.

El Álbum negro llegó al número uno de Billboard y convirtió definitivamente a Metallica en una banda mundial. Pero lo verdaderamente interesante no fueron solamente las ventas.

Fue quién comenzó a escuchar Metallica. Miles, probablemente millones de jóvenes llegaron por “Enter sandman” y terminaron descubriendo “Master of puppets”, “Creeping death”, “Battery” o “For whom the bell tolls”. El Álbum negro terminó funcionando como una enorme puerta de entrada al metal. Claro que aquello también provocó una discusión que todavía continúa.

Los seguidores más antiguos acusaron a Metallica de haberse vuelto comercial. Las canciones eran más cortas, las estructuras más sencillas y la producción mucho más accesible. Pero basta escuchar “Sad but true” para entender la paradoja. Metallica no necesariamente se había vuelto menos pesada. Había descubierto otra manera de serlo. Ya no necesitaban tocar siempre más rápido.

La fuerza podía estar en un riff lento, enorme, en el espacio entre dos golpes de batería o simplemente en una guitarra afinada para sonar como una maquinaria industrial.

Y después llegó algo todavía más inesperado. “Nothing else matters”. Una canción profundamente personal del vocalista y guitarrista James Hetfield, que inicialmente parecía demasiado íntima para Metallica terminó convirtiéndose en una de las canciones más universales de su historia.

Una banda de heavy metal estaba demostrando que podía hablar de vulnerabilidad sin perder absolutamente nada de su fuerza.

Después vendrían “The unforgiven”, “Wherever i may roam”, “Of wolf and man” y una colección de canciones que prácticamente terminaron convertidas en clásicos.

La gira posterior fue gigantesca: cerca de 300 conciertos durante aproximadamente tres años. Metallica dejó en definitiva de ser solamente una enorme banda de metal. Se convirtió en una de las bandas de rock más grandes del planeta.

Y 35 años después aparecen cifras impresionantes. En Estados Unidos, el Álbum negro alcanzó la certificación de 20 veces platino. Y en 2024 llegó a las 750 semanas dentro de la lista Billboard 200. Pero existe una estadística que jamás podremos conocer. ¿Cuántos jóvenes compraron su primera guitarra después de escuchar “Enter sandman”? ¿Cuántos comenzaron con aquel disco y terminaron descubriendo a Black Sabbath, Iron Maiden, Judas Priest, Slayer, Megadeth o Anthrax?

Ahí está quizá su verdadero impacto. Podemos discutir eternamente si Master of puppets es mejor disco. Si Ride the lightning representa mejor a Metallica. O si …And justice for all fue su momento de mayor complejidad.

Pero el Álbum negro consiguió algo que ninguno de ellos había conseguido en esa dimensión: llevó el metal al centro de la cultura popular mundial.

Y lo extraordinario es que 35 años después basta escuchar unos cuantos segundos de aquel riff de “Enter sandman” para reconocerlo. Finalmente algunos discos pertenecen a una época y otros pertenecen a una generación.

Pero existen unos cuantos que terminan perteneciendo a la historia. Y aquel disco completamente negro, paradójicamente, terminó iluminando el camino que llevó al heavy metal hacia millones de personas.

dgp

  • Carlos Garza
  • Productor, creador de contenidos y locutor con 35 años al aire. Desde 1990 ha dado voz a innumerables entrevistas con artistas internacionales y ha impulsado proyectos de radio en México y Estados Unidos. Su trayectoria combina experiencia, técnica y una inquebrantable pasión por la comunicación.

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