Alizzz cuestiona las fórmulas de la industria musical y apuesta por la libertad: “Los oídos están más alerta a lo extraño”

Entrevista

El productor español reflexiona con MILENIO sobre los algoritmos, la búsqueda de sonidos propios y la presión de los premios; regresa a México con un show renovado.

“Ha sido un año de cierre de ciclo", dice el artista. | Foto: Cortesía/Abel Trujillo
Ciudad de México /
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Ser artista no es construir un personaje ni perseguir el éxito, sino explicar eso que inquieta, ilusiona y atemoriza, afirma Cristian Quirante, mejor conocido como Alizzz, músico y productor catalán que ha hecho de esa premisa una brújula para distanciarse de las fórmulas y explorar territorios. 

“Una de las cosas que un artista tiene que hacer, porque es lo que le toca, es comprometerse con su idea y explicar sus inquietudes, anhelos, sueños y miedos que rondan en su vida, y no intentar hacer una pantalla o personaje”, explica el artista en entrevista con MILENIO.

Aunque el camino no siempre resulta sencillo: “No siempre es fácil porque no siempre la vida es como quieres que sea o quieres que la gente te perciba. Pero el compromiso con uno mismo, con lo que estás haciendo y tus relaciones, podría ser una definición de artista”.

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De los Grammy a la búsqueda personal

Antes de destacar como cantante, Alizzz se encumbró como uno de los productores más importantes del pop español contemporáneo, con trabajos para figuras como C. Tangana y Rosalía. 

En 2021, su participación en El Madrileño, de 'Pucho', le valió tres Latin Grammy, un reconocimiento que, lejos de despejar dudas, trajo nuevas expectativas: “Nunca había esperado recibir premios, y cuando los recibí tenía sentimientos encontrados: no tenía muy claro si me los merecía, por una parte, y dependen de muchas cosas; como que tienes que dar una tecla en particular”.

En ese momento, el reconocimiento alimentó cierta presión de demostrar que debía estar a la altura. Afortunadamente, al poco tiempo entendió que "perseguir trofeos, un número uno o millones de reproducciones" podía convertirse en "un error"

“Es un error intentar perseguir algo como un premio, un número uno o que tengas millones de reproducciones. Por lo menos, yo me puedo permitir un poco lo que me dé la gana. No tengo la capacidad como artista o persona de hacer algo percibiendo un objetivo en concreto; el camino, el hacerlo, es lo que tiene la magia”.

Su camino solista, que dio el primer paso con Tiene que haber algo más en 2021, le permitió abrir otra ventana creativa. Tres años después publicó Conducción temeraria, álbum de diez canciones que combina guitarras, pop alternativo y distintas texturas sonoras. Ahora, tras años de giras, planea tomar un respiro para descubrir qué sigue.

Foto: Cortesía

Menos elementos, más posibilidades

“Ha sido un año de cierre de ciclo. He tenido dos ciclos muy grandes, los discos que he sacado. Pero llevo cinco años girando, este es el sexto. Entonces, es una especie de cierre, un poco una despedida por no saber bien qué será lo próximo”, dice sobre el 2026.

Por eso, el próximo año estará dedicado a crear y buscar: desde la electrónica de baile hasta composiciones acústicas con recursos mínimos.

“He intentado ser lo más radical posible y separarme de lo que había hecho, no para hacer nada en especial, pero para encontrar el camino”, dice.

En esa búsqueda ha afianzado el valor de "quitar", y lo explica: “La grandeza de quitar cosas es que todo lo que se queda suena mucho más grande. Por ejemplo, si quitas una batería que te hace bailar y suena al mismo volumen que la voz, el resto brilla más y toma más protagonismo”.

Respecto al panorama musical contemporáneo, dominado por plataformas digitales y sus algoritmos, Alizzz ve en la singularidad una ventaja. “Por la sobrecarga de música genérica que ha dominado el planeta, los oídos están mucho más alerta a lo extraño". 

"Estamos en un momento que, pese a fórmulas y algoritmos, lo genuino y particular tiene su espacio”, celebra.

México, una segunda casa

Producir canciones ajenas permite a Alizzz renovar ideas. A la par, aprender a dormir mejor, comer bien y compartir tiempo con amigos y familia le ha abierto otra fuente de inspiración.

“Me está ayudando mucho a crear y hacer ideas el hacer música para otros. El salirte de tu sonido, de cómo construyes las canciones o frases, es refrescante y me ayuda a tener creatividad”, afirma.

México ocupa un lugar especial en tal recorrido; surante su etapa como DJ de C. Tangana, dice que llegó a visitar el país cinco veces en un año. También ha colaborado con proyectos mexicanos como Little Jesus y Ed Maverick, además del compositor Edgar Barrera.

“México siempre ha sido el país que cada año visitaba más veces, más que Francia, que lo tengo al lado —recuerda—. Si quieres sonar en México tienes que estar ahí, tienes que sonar para la gente”.

Este 22 de octubre tocará en C3 Stage, en Guadalajara, y el viernes 23 llegará al Pabellón Oeste de Ciudad de México con un formato renovado que cruza rock, pop alternativo y electrónica, que más que cerrar una gira, representa una renovación energética antes de la exploración del próximo año.

“He hecho muchas cosas allí y se ha convertido en mi segundo país, también lo dicen las cifras. Hay una hermandad no escrita entre España y México”, concluye.


hc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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