Cancamusa reivindica el poder de la música para cambiar el mundo: “Hay movimientos que han nacido de una canción”

Entrevista

En entrevista con MILENIO, la cantante chilena reflexiona sobre el arte como una forma de libertad, la "dopamina barata" y la capacidad de la música para generar cambios.

Cancamusa y su visión de la música. | Foto: Leyla Solorza
Ciudad de México /
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Cuando Cancamusa piensa qué significa dedicarse al arte, piensa en una manera de mirar; de detenerse ante lo que suele pasar inadvertido: "Yo desde pequeña me sentí artista por simplemente ser sensible ante las cosas muy pequeñas".

"Y creo que eso es el artista: sentirse libre para contar las cosas que a uno se le ocurren, que uno imagina, que uno ve, que uno transforma, que uno inventa", dice a MILENIO.

Lleva más de una década dedicada profesionalmente a la música, un recorrido que en su momento la llevó a formar parte de Los Bunkers y donde recientemente apareció Dopamina (2025), álbum de 12 canciones —que se extenderán a 16 con la edición Deluxe, a lanzarse el 3 de diciembre— que también dio lugar a un libro, publicado en octubre con el título Dopamina: bitácora de un laboratorio personal.

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La música como refugio

Durante su infancia, Natalia Andrea Soledad —su nombre de pila— enfrentó situaciones difíciles, como enfermedades y la muerte de personas cercanas. Afortunadamente, encontró en las canciones su bálsamo. 

"Me tocó confrontar muchas situaciones así, de gente que amaba mucho y que falleció y que hoy no está en este plano. Fue muy importante para mí encontrar mi identidad en la adolescencia y en mi niñez junto a la música. Me aferré a ella y creo que hoy también es mi motor", recuerda.

Por eso le interesa que sus escuchas encuentren en sus letras, más que divertimento, compañía:. "Es muy bonito ver que otras personas hoy conectan con mi música y sienten que es un refugio también para ellas, que se identifican con las letras".

Reconoce que compartir canciones íntimas siempre implica "un pudor porque muchas veces refleja muchos lados de nuestra personalidad, de nuestra vida, de nuestra historia". Pero no da tanto peso a la validación externa. 

"Mi propósito final es de desahogo, de expresión, de comunicación", acentúa.

Alista una edición 'Deluxe' de 'Dopamina'. | Foto: Leyla Solorza

Entre la dopamina y el proceso creativo

Mientras investigaba sobre la dopamina, neurotransmisor relacionado con la motivación y la búsqueda de experiencias, le interesó una contradicción de la vida digital y actual: las redes ofrecen estímulos inmediatos... que suelen durar muy poco.

"La constante validación a través de likes, de estar con el scroll infinito, genera dopamina. Pero detrás de todo esto me encontré con un concepto mucho más profundo, que al final es el motor que nos impulsa a tener proyectos, viajar a otros países, conocer nuevos mundos, escribir una canción, dar un primer beso, tener un nuevo amor", explica.

A esa recompensa inmediata la llama "dopamina barata", y pide prestar atención a las experiencias que requieren tiempo y despiertan una motivación más duradera, como viajar, conocer otras culturas, conversar con personas e imaginar un nuevo disco.

Su investigación avanzó en paralelo con la composición de Dopamina. Reunió apuntes, ideas y borradores en distintas libretas, hasta dar forma a una bitácora escrita a mano, aderezada con muchas reflexiones personales.

"Siempre pensé que iba a ser un proyecto más pequeño. Comencé a contar cosas muy personales también: mis formas de componer, mi visión de la vida en muchos aspectos. Y terminó siendo un proyecto mucho más grande de lo que imaginé".

En sus páginas también aparecen las experiencias de recorrer distintos países y mirar el mundo desde el movimiento: "Es muy importante mostrar el proceso de las cosas. Muchos jóvenes a veces piensan que todo es muy rápido, y eso también se ve en redes sociales. Pero es opuesto a la vida humana: todo requiere un tiempo, un ciclo".

Además, el libro insiste en la importancia de equivocarse, porque  "mucha gente no se atreve a hacer nada por miedo al error".

El arte también es político

¿Crear es, por sí mismo, un acto político? Cancamusa responder sí. 

"Es una conexión, porque hay una canción que depende de un otro. Esa comunicación, ese punto de vista que uno pone sobre la mesa y cómo lo recibe la otra persona, el impacto en su vida, lógicamente es algo muy social y político", explica.

Más allá de las consignas, se refiere a la posibilidad de movilizar ideas y detonar conversaciones: "A través de una canción nosotros podemos dar nuestro punto de vista. Hay mucha fuerza y eso puede generar muchos cambios en el mundo, en la sociedad. Hay movimientos que han nacido de una canción, de un libro, de una idea".

Al pensar en el presente, reconoce oportunidades que antes no estaban al alcance de la gente, como el acceso la educación o avances médicos. 

Aunque no ignora las desigualdades ni el costo de vivir conectados a las pantallas: "Hoy en día hay demasiada abundancia en el sentido de demasiadas imágenes, demasiado todo, un exceso. Creo que eso nos está enfermando mentalmente".

"Es muy importante tomar conciencia y alejarnos un poco del mundo artificial que se está creando, pasar más tiempo con nuestros amigos, con la gente que amamos, haciendo cosas que nos nutren, que nos generen la dopamina de verdad, que nos hagan crecer como personas".

Deposita su esperanza en las nuevas generaciones: "Que los jóvenes no tengan miedo a expresar quiénes son, que no sientan vergüenza, que se atrevan con las herramientas que tiene la música. Nos puede salvar en el futuro".

México, una segunda casa

En México, la chilena comenzó a desarrollar su proyecto solista, entre otros cobijos, por eso ve al país como una segunda casa: "Llegar acá se sintió muy cercano, una cultura muy cálida, y me sentí muy libre. Por esa misma libertad comencé a hacer mi proyecto y mis canciones".

"Hay muchas personas que me siguen desde ese tiempo, cuando me daba mucha vergüenza pararme frente a un escenario a cantar, pero sentía la necesidad de hacerlo. Entonces, hay una relación muy personal y significativa, y me queda mucho por hacer", detalla.

Mientras alista el cierre del ciclo Dopamina con la edición Deluxe, mira hacia lo que viene cada vez con más confianza: "Nunca he dudado de mis capacidades o de mis talentos".

"Soy tan feliz haciendo música que nunca he pensado en retirarme... Si no estuviera en un escenario, estaría en el estudio, componiendo, haciendo canciones", zanja Cancamusa.
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  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.

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