De compartir proyectos musicales con Damon Albarn, vocalista de Blur y creador de Gorillaz, y Carlos Santana, a llevar los sonidos tradicionales de África Occidental por escenarios internacionales, el pianista maliense Cheick Tidiane Seck ha construido una carrera que no reconoce fronteras entre géneros musicales.
Con más de cinco décadas de trayectoria, el músico, compositor, arreglista y cantante llegó al sur de Tamaulipas para participar en el Festival Internacional de Jazz de Tampico 2026, donde se presentó acompañado de su octeto en el pórtico del Palacio Municipal.
En entrevista con MILENIO, el artista recordó su experiencia trabajando con figuras de la música internacional y explicó cómo esas colaboraciones forman parte de una trayectoria que tiene sus raíces en el afro jazz.
“Con Damon Albarn fue la parte pop de mi vida, haciendo rock, con Damon, con Santana y con muchos artistas internacionales más. Soy un artista de afro jazz”, expresó.
El músico también compartió su entusiasmo por visitar la ciudad y presentarse ante el público tampiqueño.
“Estoy feliz de estar en México, con mi equipo, llegar desde África a Tampico”.
De Damon Albarn y Santana a los escenarios del jazz internacional
La carrera de Cheick Tidiane Seck ha estado marcada por su capacidad para conectar las tradiciones musicales africanas con géneros como el jazz, el rock, el funk y el blues.
Entre sus colaboraciones destacan trabajos con Damon Albarn, Carlos Santana, Dee Dee Bridgewater, Salif Keïta y Oumou Sangaré, además de músicos vinculados directamente con la historia del jazz, como Hank Jones, Randy Weston y Joe Zawinul.
Su relación con Albarn representa una de las etapas en las que exploró sonidos más cercanos al pop y al rock, aunque su identidad artística continúa ligada a las tradiciones musicales de Mali, de donde es originario.
Conocido también como Black Buddha, Seck ha desarrollado una propuesta en la que el afro jazz convive con ritmos de la diáspora africana y elementos de la música mandinga.
Su trayectoria lo ha llevado a participar tanto como intérprete como en la dirección musical y los arreglos de proyectos internacionales.
¿Quién es Cheick Tidiane Seck, el músico africano que llegó a Tampico?
Originario de Ségou, Mali, Cheick Tidiane Seck comenzó su formación musical desde temprana edad, cuando se acercó al órgano en Sikasso.
Posteriormente estudió Bellas Artes en el Instituto Nacional de las Artes de Bamako, una formación que también influyó en su manera de comprender la composición musical.
Fue integrante fundador de agrupaciones como Rail Band de Bamako y Les Ambassadeurs, proyectos importantes para el desarrollo de la música moderna de África Occidental.
A lo largo de su carrera ha combinado las estructuras del jazz con el blues, el afrobeat y las tradiciones mandingas, construyendo una identidad musical que reúne influencias de distintos continentes.
Su trabajo también le ha permitido colaborar con músicos como Joe Zawinul, quien llegó a apodarlo “el Joe Zawinul africano”.
Cheick Tidiane Seck llevó los sonidos de Mali al Festival de Jazz de Tampico
Durante su participación en el Festival Internacional de Jazz de Tampico, el músico africano estuvo acompañado por su octeto, integrado por intérpretes que forman parte de su propuesta musical.
Su repertorio contempla composiciones como Maaké, M’Baondi, Kaíra, Woro Cola y Tigila Yougba, piezas relacionadas con los sonidos que han caracterizado su trayectoria.
La presentación se desarrolló en el pórtico del Palacio Municipal, en el Centro Histórico de Tampico, como parte de las actividades del encuentro musical que se celebra del 21 al 25 de octubre.
Para el artista, su visita representó la oportunidad de compartir con el público mexicano una propuesta construida a partir de sus raíces africanas y de décadas de intercambios musicales con intérpretes de distintas partes del mundo.
Desde Mali hasta Tampico, Cheick Tidiane Seck continúa llevando al escenario una idea que ha acompañado su carrera y la posibilidad de reunir culturas y tradiciones diferentes a través de la música, sin quedar limitado a un solo género.