El cierre del festival no se vive con nostalgia, se vive con hambre. Hambre de última canción, de bailar hasta no poder más, escuchar a tu artista favorito y no dejar de disfrutar cada momento como si fuera el final de tus días.
El cielo estuvo nublado casi todo el día, gris espeso, pero eso no detuvo la energía que estábamos por vivir. Porque lo que realmente iluminó este festival no fue el clima: fueron las luces, los beats que lograban Jamie Jones, Nana Nina, Rosi y Kevin Brand ante las miles de personas que decidieron quedarse hasta el final.
Al cruzar la entrada era evidente: colores por todos lados, glitter, botas llenas de polvo, maquillaje fluorescente y outfits que gritaban que este festival era suyo.
En Bionic Jungle, Celice B2B SadGal encendieron el ambiente con un set dinámico que convirtió el espacio en una fiesta desde los primeros minutos, mientras que en Stereo Bloom, Carlos Martz mantuvo la energía con un ritmo que no dio tregua a nadie, su música conectó entre la multitud siendo uno de los primeros en presentarse este último día de festival.
El búho monumental en tonos morados y naranjas dominaba el escenario principal Kinetic Field, como un guardián que observa a miles moverse al mismo ritmo de la música, haciendo que el Autódromo se sintiera menos como un recinto y más como una ciudad en la que todos vibraban de la misma manera.
La música iba construyendo el día por capas. Desde el house más cálido hasta el techno profundo que te obliga a cerrar los ojos. Del bass que te golpea el pecho al hard que acelera las pulsaciones. Del groove al drop explosivo que convierte un coro entero en un salto colectivo.
Grupos disfrazados de criaturas marinas caminando entre la multitud, botargas y lentejuelas, tótems con frases desde “Cielos, qué macizo” hasta “EDC Bufa”, gente subida en hombros grabando el momento que también se les quedaba grabado en la memoria seguía disfrutando de los beats, mientras esperaban a las estrellas del día, Steve Angello, John Summit y Anyma.
CLAVES
Domingo con luz
En la tercera jornada del festival, la música y el ánimo del público fue el detonante para mantener el ambiente.
Versátil
La diversidad de atuendos y gustos fue la constante en la cita que se vivió en la Magdalena Mixhuca.
AJR