El rockstar o la popstar siempre han sido esas figuras a las que de niños aspirábamos ser: grandes artistas para quienes parecía que todo era fácil, que vivían de fiesta y haciendo lo que querían.
Pero para Majo Rivas esta imagen está muy alejada de la realidad y, con su nuevo proyecto musical, busca demostrar cómo es un artista en la vida real.
El proceso de ser auténtica
Con una gran sonrisa, en un estudio con las luces perfectas para las tomas de fotos o videos y con Majo sentada frente a nosotros, fue que comenzamos a platicar sobre su nuevo álbum, confesándonos lo retador que fue mostrarse como ella es.
Ha sido todo un reto. Ser una persona auténtica y transparente es algo que he tenido que aprender; por eso mi álbum se llama Real. Venimos de una escuela donde las popstars son percibidas como personas perfectas y aspiracionales. Para mí, entender que mi poder reside en mi vulnerabilidad ha sido clave. Quiero decirle al mundo que hago pop, pero que soy un humano normal que se atreve a expresar su experiencia a través de sus propios ojos.
Asegura que uno de los propósitos de su proyecto es quitar esta imagen de la popstar perfecta que se nos ha enseñado desde hace varios años.
A las popstars se les vende una imagen de que todo es fácil, pero como consumidor no siempre se valora el trabajo que hay detrás: componer, grabar, coreografiar y subir el material. Los artistas somos personas muy trabajadoras y apasionadas. Ver todo lo que conlleva me ha hecho admirar aún más a quienes yo ya seguía.
El comienzo y su camino en la industria
Al momento de reflexionar sobre sus inicios, recuerda que no ha sido fácil, pues ser artista te hace vulnerarte de maneras que no habías experimentado antes.
Mi primera canción fue para alguien que me rompió el corazón y lo hice muy público; antes me apoyaba mucho en contar el contexto o la historia antes de lanzar el tema. Ahora estoy en un punto donde no siento que sea necesario dar más contexto que la obra misma. He aprendido a cuidar mi salud mental y a no sobreexplicarme para mostrarme vulnerable.
Asimismo, con la fama llega lo que ahora llamamos hate, aunque esta parte no es algo que le afecte y sabe manejarlo con mucha naturalidad.
He aprendido que el odio es un reflejo de la otra persona; lo que te choca, te checa. Ya no me tomo las cosas de forma personal. Un artista es alguien que se atreve a hacer las cosas incluso sabiendo que podría no ser escuchado, simplemente por la necesidad de escribir y desahogarse. Para mí, escribir mis dolores o felicidades en rima es mucho más satisfactorio que un diario convencional. Empezar en redes sociales te da una visión errónea de la carrera artística porque son instantáneas, mientras que la música requiere tiempo, corazón y bases sólidas.
Majo en la industria actual
Una pregunta obligada para alguien que ha sido fan y que ahora es parte de la industria es cómo es por dentro y qué hace falta.
Entiendo la rapidez del mundo actual y cómo los videos cortos han afectado nuestra atención, pero yo prefiero enfocarme en el detalle antes que en la velocidad. Crear desde la intención y la vulnerabilidad es lo que realmente enriquece culturalmente. La música que trasciende es la que se hace con detenimiento; yo quiero permanecer, no solo servir a un momento pasajero.
Por último, hablamos sobre Real, este álbum que se presentará en vivo en el Lunario con sus fanáticos.
Me conocí demasiado. Tengo un entendimiento mucho más amplio de quién soy desde que empecé a componer el álbum en marzo de 2024. Soy una persona diferente, más madura; ahora me conozco y me acepto mejor.
Aprovechó para mencionar que “a todos nos han etiquetado alguna vez, pero hay una gran recompensa en quitarte esa etiqueta y definirte por ti mismo”.