Cuando necesita calma, Sofía Zavala vuelve al mirador cerca de su casa en Veracruz. Lejos del ruido y de las exigencias de una carrera que aumenta su velocidad, se energiza con algo vital: el sonido de las olas.
Ese lugar, a su modo, explica Kasita, EP con el que la multitalentos —es cantante, actriz, bailarina y compositora... al momento— emprende una nueva etapa.
“Cada vez que me siento un poco perdida o con incertidumbre, regreso a donde empezó todo: Veracruz; mi familia, la comida que me gusta, los olores de mi infancia, aquellas cosas que me hacen recordar mi ser más real”, cuenta la también participante de la telenovela Tan cerca de ti, nace el amor en entrevista con MILENIO.
El rápido camino de una artista
Originaria de Poza Rica, Veracruz, Sofía comenzó a bailar a los tres años y, una década después, a los 13, participó en una obra que la acercó a la actuación.
Confiesa que en ese entonces cantaba "a escondidas en la regadera" porque le daba pena hacerlo frente a alguien más. Pero, curiosa y decidida, fue una temporada a estudiar a Francia, donde, aunque “no entendía un carajo”, el desconcierto terminó por cautivarla. Y animarla a cantar.
De regreso a su costa, tomó las clases con más seriedad, lo que notaron sus papás, quienes la impulsaron a enviar sus papeles al CEA.
Tras meditarlo, se animó. Lo hizo durante pandemia. En su audición leyó La Sirenita y envió fotografías y videos que hoy recuerda entre risas: "Ni siquiera sabía qué era un book".
Afortundamente, su inexperiencia no cobró factura, sino la mostró real. “Nos gusta mucho tu perfil, acabamos de hacer el fast track en Televisa y queremos que entres ya, el lunes”, le respondieron.
Así empezó una rutina que durante el día la tenía en el CEA y por las noches haciendo tareas. Y tres años después, en la semana previa a su graduación, le llegó la invitación a su primer protagónico.
“Empecé haciendo esto no buscando volverme famosa, porque para eso hay muchos caminos. Creo que elegí el más difícil porque quiero que la gente me conozca por lo que realmente soy”, explica.
Su música siguió una ruta similar. Primero, con la oportunidad de cantar una canción en la telenovela Vivir de amor, que se volvió viral en TikTok. Después otra colaboración y, seis meses después, la invitación para abrir un concierto de Camila.
“Quien me dio la oportunidad fueron ellos, es algo que nunca se me va a olvidar. Ahí empezó todo”, reconoce.
La vulnerabilidad ante todo
Ahora Sofía quiere que la conozcan no solo por los personajes ni las canciones, sino por lo que se lee entre líneas: “Lo más importante de ser artista es el mensaje, lo que le quieres transmitir a la gente”.
Su objetivo es que otras personas pierdan el miedo a sincerarse, y Kasita parte de eso: en el disco habla de irse, sentirse ajena, adaptarse a un sitio nuevo y descubrir que el hogar también puede construirse desde adentro.
“Ser vulnerable es de las cosas más bonitas que tenemos.... Por eso abrazo esos momentos”.
“Al final, estoy contando un pedacito de mí, entonces siempre trato de que la letra suene y viva lo más real”, agrega.
Revela que, en lo técnico, le da vueltas a cada canción hasta sentirse convencida. E igual, una vez que las lanza, permanece la duda: “Le hubiera cambiado esto... pero ya estoy aprendiendo a soltar”.
Melancolía para bailar
Delirio es el segundo adelanto de Kasita, una canción sobre adaptarse a un lugar nuevo y redescubrir aquello que se extraña. La letra está impresa de melancolía, que coteja con una fusión de pop latino y afro.
“Creo que son contrastantes las letras melancólicas con el sonido, que es muy feliz o fresco”, explica.
Antes publicó Vainilla, donde aborda el amor propio, la libertad y el valor de esos momentos pequeños que terminan convirtiéndose en recuerdos.
La admiradora de Elena Rose y Tate McRae expone que cada pieza representa una etapa de su vida, por lo que concibe el álbum como "un recorrido personal".
“Como artista es importante mostrar mi lado real: mis valores, lo que mis papás me enseñaron. Eso lo incorporo en mi música, mi verdad... que no es absoluta, pero es mía”.
Sueños venideros
Hace poco, una niña que había ido a bailar a un programa al que también acudió Sofía le dijo que escuchaba su música. La cantante terminó llorando con ella. En otra ocasión, una mujer la reconoció como “la de la novela”.
Son encuentros que tienen un peso especial: “Sin el público, sin la gente que me apoya, no estaría aquí, ni haciendo ficción o música”.
De ahí que sus metas han cambiado: antes pensaba en premios. Hoy las ve de otra manera: “Mi más grande sueño es que la gente pueda conocerme a mí, fuera de como artista. Y sentirme completamente libre con mi música, llegar a todo el mundo”.
“La música es terapia, es una oportunidad de contar mi historia y muchas cosas que no he podido decir”, agrega,
Al final de la charla con MILENIO, Sofía dice que, frente a todo lo que ha vivido, rememora con cariño su versión pasada temerosa: “La Sof de antes estaría feliz de haber roto con esos miedos y de abrir sus alas. Ahora estoy volando más alto que nunca, pero todavía falta mucho. Me siento feliz y tranquila”.
hc