“La obscenidad de la carne”. Un año provocando la reflexión del público

Jorge Salinas, Elizabeth Álvarez, William Valdés y Sugey Ábrego festejan el aniversario de la puesta en escena que cuestiona la dinámica y salud de las parejas

El mensaje de la obra es sobre la comunicación entre las parejas. Foto: Araceli López
Ciudad de México /

La obra “La obscenidad de la carne”, escrita y dirigida por Esteban Román, está cumpliendo un año en cartelera del Teatro Renacimiento, donde ha generado diversas reacciones en el público debido a las íntimas fibras que toca la puesta en escena.

Jorge Salinas, Elizabeth Álvarez, William Valdés y Sugey Ábrego hablaron con MILENIO de la obra en la que retratan a dos parejas que se conocen en un bar swinger y que entre juegos subidos de tono revelan secretos de sus relaciones.

Tentación y reacciones

Sugey compartió que la obra comenzó a darse a conocer en las redes sociales y por el público. Aseguró que no ha sido fácil tener funciones ininterrumpidas además de destacar la labor de Omar Suárez como productor.

“Quizá sea de los proyectos más importantes que llegaré a hacer en teatro, no solo por la exposición sino por la madurez que me implica actoralmente, por eso me siento muy satisfecha”, expresó la actriz.

El elenco ha notado diversas reacciones en el público, Sugey lo atribuye a la manera en que se identifican con alguno de los cuatro personajes de la historia.

“El efecto en el público se da porque cada uno de los personajes refleja algún momento o situación en el que uno como pareja ha atravesado o está viviendo, eso genera empatía desde el primer momento”, explicó.

Destacó que desde el inicio de la historia hay pequeñas situaciones de comedia como reclamos que “detonan algo más profundo que le ocultamos a la persona con la que dormimos”.

Sujey asegura ser muy diferente a su personaje Ana, al grado de llegar a juzgarla; eso lo usó como motor para justificar por qué el personaje se deja manipular y ser a través de su pareja en un arco argumental que llevará a su liberación.

“Para mí Ana es uno de los personajes más redondos porque en una sola noche descubre que ya no quiere estar en ese matrimonio. Es interesante ver la reacción del público porque también es un retrato de la sociedad”, comentó.
“Desde mi punto de vista como mujer, me sorprende ver que cuando el personaje confiesa un secreto se notan las incomodidades en la audiencia, hay quienes lo celebran y otras mujeres le gritan ¡Zorra!”, agregó.

Considera que es la única obra en México que retrata la intimidad de una esposa que no quiere compartirse de esa manera. Eso hace salir a flote la ideología actual del país sobre la sexualidad de la mujer.

“Es interesante pero también un reto para mí que cada día me hace decir: ‘Hoy una Ana debe ser escuchada’. Es importante en la profundidad del texto porque muy pocas veces se habla en una obra de lo que una esposa es capaz de conceder en la intimidad sobrepasando humillación y su dignidad”, declaró.
“Hemos visto a personas del público que se empiezan a pelear, salen y regresan, la catarsis que les genera nos ha llevado a que nos digan: ‘Los invitamos a cenar’ o a veces no salen en la foto porque vienen con el amante”, enlistó las reacciones del público.

Llegó un punto en el que su rol en la obra le comenzó a afectar en su vida privada, no fue el caso de William quien se integró al elenco después del estreno y que aún así lleva más de 240 funciones.

“Mi entrada fue de emergencia, tuve una semana para aprenderme el texto, tuve que adaptarme al timing que ya tenían mis compañeros, han sido maravillosos”, compartió el actor.

William nunca ha estado en una relación larga en la que haya experimentado lo que sucede en la obra, pero le queda claro la importancia de la comunicación en una pareja.

“Hay mucho tabú, como algo cultural, pero el mensaje es sobre la comunicación entre las parejas, si deciden ir a un bar swinger sin haber tenido buena comunicación les pasará lo que a la pareja que interpreto con Sujey”, advirtió.

El actor considera a la puesta en escena casi terapéutica para las parejas que van a verlos, pues aunque no se rompe la cuarta pared admite estar pendiente del público para apreciar sus reacciones.

Hay gente que llora, hay gente que se sorprende, hay quienes se van en el segundo acto, he escuchado: ´te lo dije´ del público”, comentó.

Estas reacciones se dan gracias a que el texto te hace analizar tu relación como espectador.

Juegos de poder

Jorge Salinas, con su carácter firme, confesó cómo ha sido su experiencia de la puesta en escena que implica temas íntimos y delicados, en ocasiones abordados desde el diálogo, en otras desde lo físico.

“Desde los ensayos nos enfrentamos a preguntas, incluso en los primeros meses de funciones, el actor inseguro por naturaleza se cuestiona muchas situaciones del personaje, ir adaptando el texto original nos permitió hacerlo más propio y empático con la gente”, describió el proceso de montaje.
“Esteban Román es muy puntual en lo que plantea, esas preguntas que nos hacemos a nosotros mismos en momentos difíciles de una relación, cuándo lo que haces es por ti, para salvar la relación moribunda o una soberbia grande detrás”, añadió.
La obra se presenta los viernes, sábados y domingos en el Teatro Renacimiento. (Especial)

El personaje de Salinas, Amadeus, es el que atraviesa diferentes etapas conforme avanza la trama y el engaño orquestado por su esposa al que él accede.

“Él tiene que irse desenvolviendo en ese mundo truculento de engaño a otras parejas para enfrentarlas entre sí, pero está planeado desde su esposa, ella lo planea y él lo lleva a cabo para darle gusto y reconquistarla”, describió el actor.

Considera que el personaje podría ser plano, pero opta por darle estos matices que inician con una imagen seductora, para después tornarse maquiavélico y finalmente revelar otra etapa en el desenlace donde: “Lo que se dice es más penetrante que la imagen”.

Elizabeth no solo es esposa de Jorge en el mundo real, también lo es en la ficción de “La obscenidad de la carne”, donde interpreta a Carmín, la cuarta protagonista de la historia que toma por sorpresa al público.

“Cuando la gente lee el título no entiende de qué trata la obra, piensan en algo sexi, pero cuando llegan y ven las interpretaciones de las parejas es con lo que conectan. Esta obra habla de los límites, si estás dispuesto a hacer más y a permitir cosas”, dijo la actriz.
“Carmín es un personaje muy fuerte pero creo que también es muy resiliente, es una mujer que en nombre del amor a accedido a muchas cosas hasta a perderse a ella, sus valores y límites, pero se elige a ella misma, es lo que me gusta de ella, que empodera a las mujeres después de una situación así”, describió su papel.

Elizabeth coincidió con sus compañeros en que es el segundo acto el que detona las múltiples reacciones del público; al término de la función, aquellos que gusten pueden subir al escenario a tomarse una foto con el elenco, momento de interacción en el que los actores se han enterado de lo que la obra ocasiona en quienes la ven.

“A veces estamos algo dispersos con tanta información en internet y redes sociales, el teatro te conecta aquí una hora y media invitándote a hacer una introspección respecto a lo que ha pasado en tu vida personal y relaciones”, reflexionó la actriz.

Claves

Horario. “La obscenidad de la carne” se presenta en el Teatro Renacimiento los viernes a las 20:40 hrs, los sábados a las 17:40 y 20:00 hrs, y los domingos a las 16:40 hrs.

Versión Queer. Se está trabajando en “El deseo de lo prohibido” una nueva adaptación de la obra ubicada en el mundo LGTB.

OAGP


  • Omar A. G. Pardavé
  • Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Marketing Digital, con estudios en arte, teatro y guionismo. Experiencia como editor audiovisual en noticieros de Milenio TV, actualmente reportero de entretenimiento en M2, principalmente Cine y Música.

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