Entre el caos de los tianguis mexicanos, los excesos y las heridas personales, la compañía OPEM A.C. construye Pásele, pásele, una propuesta multidisciplinaria que combina la crudeza del barrio con la expresión corporal.
A partir de una investigación sobre mercados populares, mezclada con las vivencias pasadas del director y coreógrafo Nael De Anda, la puesta explora "las tensiones, ritmos y contradicciones de la vida urbana contemporánea".
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En entrevista con MILENIO, De Anda relató que la idea del proyecto le llegó por inspiración de presentaciones de danza contemporánea, con la intención de que esta disciplina lograra comunicarse mejor con los espectadores.
Pásele, pásele nació de la inquietud de llevar objetos comunes a una puesta en escena "Me pregunté qué otros elementos cotidianos podemos utilizar dentro de la escena y se me ocurrió un diablito, como los de mercados y tianguis. Al final los diablitos no terminaron en la escena pero con eso empezamos a relacionar la temática de la cumbia, del mercado y las fiestas patronales con la drogadicción y el consumo de sustancias nocivas", relató.
Tianguis y mercados
El equipo detrás de Pásele, pásele realizó un trabajo de campo en tianguis y espacios públicos de la Ciudad de México y su zona metropolitana para capturar la esencia de los mercados tradicionales: testimonios y otras vivencias dieron forma a la dramaturgia y al lenguaje corporal de la pieza.
"Lo primero que encontramos es que hay distintos tipos de organización en los tianguis y mercados: hay sindicatos, asambleas y también mucha mafia. Un señor que vendía maquillaje nos contó que en ese mercado han matado a los líderes porque ganan mucho dinero", denunció Nael
La investigación los llevó a enterarse de que todo el mercado debe negociar con entidades gubernamentales, con la colonia y demás grupos que operan en la zona.
Más allá de los vicios, también prestaron atención a los aspectos positivos de los lugares: "Buscamos impregnarnos de los aromas, de los colores, de las esencias. Siempre hay mucho ruido y ambiente. Te sientes cobijado al entrar a la comunidad del mercado", explicó.
Sin embargo, señaló, "lo complicado es entrar".
El montaje interpretado por Zuleyma Ortíz, René Mendoza, Alexander Sánchez, Mariana Garibay, Steph Montesinos y Raúl Josephe Meléndez combinó teatro con danza contemporánea para dar vida a la recreación de estos espacios.
Nael reveló de la trama de Pásele, pásele: "En este montaje, combinamos danza contemporánea, cumbia, teatro de texto y físico. Con estos elementos contamos la vida de Krikoman, una persona en situación de calle, adicto al cristal. Él está en esa situación porque así lo decidió", relató.
"La manera en que esto se cuenta es llevando el movimiento de la literalidad. Es decir, si una persona en el mercado alarga el brazo para entregar la mercancía, en la obra hacemos eso mismo pero en una cuenta de ocho. Los movimientos se vuelven algo del cotidiano que la gente entiende desde su significado y no se pierde en la danza contemporánea. El texto complementa lo que la danza puede estar dejando ir", explicó.
Drogas y otras sustancias
En la historia, el vagabundo drogadicto Krikoman intentará integrarse a la dinámica de un mercado, pero la líder del lugar lo rechaza y estigmatiza por ser quien es.
“Esta obra tiene un final fatal con la unión del mercado para excluir a Krikoman. Un reflejo de cómo nosotros en lo cotidiano decidimos invisibilizar y hacer parte del paisaje urbano a las personas en situación de calle”, adelantó Nael De Anda.
La decisión de abordar el tema de las adicciones y abuso de sustancias viene de las propias vivencias de Nael, quien con transparencia y honestidad compartió su experiencia.
“Hablando con una organización de la sociedad civil me dijeron: 'Lo que no se nombra no existe. No nombrarte como una persona que en algún tiempo ocupó sustancias nocivas para la salud es invisibilizar un proceso y seguir estigmatizando algo que tú viviste. Es feo invisibilizarse a uno mismo y sus propios procesos”, confesó.
Aclara que su consumo de sustancias no fue algo “problemático” y se mantuvo responsable, pero se encontró en un lugar habitado por muchas personas en situación de calle e incluso llegó a darle hospedaje a una de ellas.
"Fue un momento muy triste y confrontante, porque me di cuenta de que las personas no van a cambiar hasta que ellas mismas lo deseen. Y a veces no es necesario que cambien. Hay quienes creemos que el consumo de sustancias es algo malo, con sustancias como el cristal lo señalamos y estigmatizamos, pero no lo cuestionamos cuando es cafeína, tabaco o alcoholismo. ¿Qué tienen unas drogas que otras no?", cuestionó.
De Anda aseguró que la obra no alienta al consumo de drogas sino que invita a ver a quienes las usan desde otra perspectiva:
"Con este montaje, no damos respuestas, abrimos la conversación y generamos las preguntas. Además de cuestionar estos temas, la obra sirve para divertirnos e ir a bailar, y sacar el polvo del piso porque es cumbia, salsa y demás ritmos latinos”, invitó.
Pásele, pásele ofrecerá funciones gratuitas en el Foro La Morada de la Unidad de Vinculación Artística (29, 30 y 31 de mayo a las 18:00 horas) y en la Biblioteca Vasconcelos (13 y 14 de junio a las 17 horas). Además habrá funciones en en La Ciudadela el 19 de junio, en la Plaza La Conchita el 20 de junio y el 26 de junio en la Plaza la Santísima, todas a las 14 horas.
SLL