Advertencia: esta nota contiene spoilers del final de la serie.
El don de engañar, la serie brasileña que se coló entre lo más visto de Netflix, cierra sus diez episodios con un desenlace lleno de revelaciones que obliga a replantear todo lo que el público creía saber sobre la familia Rossetti.
La historia, protagonizada por Marieta Severo como Lúcia, una adinerada coleccionista de arte de Río de Janeiro, y Alice Wegmann como su hija Maíra, termina con un disparo, un secreto familiar enterrado durante décadas y una ruptura amorosa que deja más preguntas que respuestas sobre el destino de sus protagonistas.
En MILENIO te explicamos qué pasó.
¿Muere Maíra al final de ‘El don de engañar’?
No, Maíra no muere. En el desenlace, Bóris Petrov, consumido por la sed de venganza tras la desarticulación de su clan y el arresto de su hija Irina, irrumpe armado en la casa de Lúcia.
Decidido a destruir a la familia Rossetti, la obliga a confesar frente a una cámara de video que su prestigiosa galería de arte funcionó durante años como una fachada para el lavado de dinero.
Con la transmisión viralizada y la casa rodeada por la policía, Bóris apunta su arma directamente contra Maíra. Sin embargo, en una reacción instintiva para proteger a su hija, Lúcia se interpone en la trayectoria del disparo y recibe el impacto.
Cuando el criminal intenta rematar a ambas, un francotirador de las fuerzas especiales apostado en un edificio contiguo lo abate.
¿Qué pasa con Lúcia?
Lúcia sobrevive. La coleccionista es trasladada de urgencia al hospital, donde los médicos logran salvarle la vida tras una delicada cirugía.
Mientras su madre se recupera, Maíra revisa archivos, fotografías y documentos en la casa, y encuentra la respuesta al control enfermizo que marcó toda su vida: nació junto a una hermana gemela, de forma prematura.
Ante la existencia de un solo donante compatible, Lúcia se vio obligada a elegir a cuál de sus hijas salvar. Maíra sobrevivió gracias a un trasplante de corazón, mientras que su hermana murió.
La culpa por esa pérdida se transformó en una obsesión desmedida por protegerla, que convirtió el cariño de madre en una jaula de vigilancia constante.
A esa revelación se suma otra igual de dolorosa: Maíra descubre que su difunto padre también estuvo involucrado en los negocios ilegales de la familia. Como símbolo de ruptura con ese pasado marcado por el dinero y las mentiras, Lúcia vende toda su colección de arte.
¿Qué pasa con Irina?
La estafa de Irina, la supuesta terapeuta espiritual que prometió curar a Maíra, queda al descubierto: su relación amorosa con la joven comenzó como parte de un plan criminal para quedarse con la fortuna de los Rossetti, que incluso contemplaba su asesinato.
Irina termina en prisión, condenada a más de dos décadas por fraude e intento de homicidio.
Maíra la visita en la cárcel, y ambas se confiesan que el amor que surgió entre ellas terminó siendo auténtico. Aun así, la joven decide no seguir adelante con su matrimonio, al reconocer que es imposible construir un futuro con la persona que se acercó a su vida como parte de una estafa.