La serie de Netflix Mal de amores llega para cuestionarnos la forma en que amamos y si los ideales podrían anteponerse a nuestros seres queridos, así como sucede en la historia de siete capítulos.
En un orden narrativo distinto al del libro de Ángeles Mastretta, la serie se centra en el triángulo amoroso entre la joven Emilia Sauri (Renata Vaca), el aventurero y revolucionario Daniel Cuenca (Juan Pablo Fuentes) y el médico Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia) en vísperas del inicio de la Revolución Mexicana.
“Creo que el amor es algo atemporal y lo que hace esta serie es recordarnos que no somos tan diferentes a aquel entonces; pasan los años pero seguimos amando, luchando y soñando —reflexionó la protagonista Renata Vaca—. ‘Mal de amores’ te acerca al aparentemente lejano 1910 cuando la Revolución implicó mujeres cuidando hijos solas, muchas personas muertas y el amor como la luz en un mundo que se cae a pedazos”.
“Tienes a estos personajes incendiarios de la revolución, tanto Emilia como Daniel crecieron con gente que les puso ideas de libertad y transformación, creo que el mundo no estaba listo en ese momento para una mujer como Emilia pero ella fue a por ello para estudiar medicina”, expuso.
Emilia sueña con ser doctora en una época en que las mujeres no tenían permitido estudiar. La actriz coloca el equilibrio de una mujer perteneciente a una familia liberal entre su lucha contra las limitantes de su época como la esencia no sólo de la serie, sino de la novela en que se basa.
“En el guion y el libro estaban las respuestas, sólo tocó transitarlo estando siempre cobijados por la directora Catalina Aguilar y todo su equipo — relató sobre su actuación—. Mi preparación comenzó tres meses antes de comenzar a filmar con clases de medicina, herbolaria, cello, baile y demás; cada personaje te exige cosas distintas, a mí me gusta escribir cartas sobre cosas internas que Emilia no le cuenta al mundo”.
Daniel Cuenca antepone su lucha por sus ideales a las personas que ama, por lo que abandona a Emilia para unirse a la lucha Maderista. Juan Pablo Fuentes considera subjetivas las acciones de su personaje que podrían calificarse de egoístas.
“Siempre entendí a Daniel desde sus dudas, traté de no enjuiciarlo sino comprender que percibe al mundo a través de sus heridas —argumentó el actor—. Perdió a su madre siendo un niño pequeño, en lugar de obtener amor sintió que debía luchar para merecerlo”.
La ausencia materna de Daniel es cubierta parcialmente por Milagros Veytia (Cassandra Ciangherotti), quien, al igual que su padre, el reconocido doctor Octavio Cuenca (Humberto Zurita), le inculcan las ideas revolucionarias que lo orillan al conflicto armado.
“Su papá lo mandó desde niño a una escuela anarquista. Daniel nunca aprendió a estar, a pertenecer y echar raíces, tiene sed de encontrar su lugar en el mundo, siempre está moviéndose”, justificó.
“Podría ser egoísta desde el punto de vista de Emilia, pero no desde el de Milagros; ella ve bien que Daniel se entregue a una causa mucho mayor que él. Todo depende desde la perspectiva en que lo quieras ver”, agregó.
La otra cara de la moneda cae en Antonio Zavalza, quien, a pesar de buscar la paz en medio de la naciente guerra, se siente atraído por Emilia y su inquieto entorno.
“Él viene de estudiar mucho y viajar por distintas partes del mundo; decidió regresar a Puebla porque siente que ahí es donde más se necesitará su ayuda. Conoce a Emilia y a estas personas involucradas con la revolución; esa parte de locura también le encanta y le mueve muchas cosas porque quiere ayudar desde su trinchera —describió Ivan Amozurrtia—. Encontró a la mujer que quería, aprendió a amar la libertad de Emilia pero ¿qué conlleva?”.
Zavalza tiene más que ofrecerle a Emilia de acuerdo con los estándares de su época, pero a pesar de amarlo, ella tendría que dejar ir a su primer amor, que se encuentra enfocado en su propia lucha.
Juan Pablo considera que Mal de amores habla de cómo no perderte en el amor, de mantener tus sueños y metas: “El amor no te frena, te revela de qué estás hecho —compartió el actor—. El amor en esta serie me enseñó que es un laboratorio que te enfrenta contigo mismo; no es una meta, es algo que trabajas constantemente y te hace cuestionarte qué tanto estás dispuesto a sacrificar de ti”.
Amor paternal
Diana Bovio y Miguel Rodarte interpretan a los padres de Emilia, Josefa Veytai y Diego Sauri, ellos también están en contra del porfiriato, pero aun así son demasiado permisivos con su hija para la época en que se encuentran, sobre todo Diego.
“Este boticario del pueblo es amante de la libertad por lo que forma parte de grupos intelectuales, sociales y políticos sin ser un activista de campo; es parte de la educación que le imprime a su hija, la crió con la libertad para que pueda elegir lo que quiera hacer de su vida tanto a nivel romántico como profesional, por lo que lo considero adelantado a su época, una de sus principales preocupaciones es cómo hacer que su hija sufra menos”, explicó Miguel.
“Parte del amor de Josefa hacia él nació de la particular visión de Diego de la vida, más panorámica del mundo, ellos tienen esas ganas de revolución y por eso se lo permiten a Emilia, en parte se vuelve el vehículo de sus sueños”, complementó Diana.
Por su parte, Milagros Veytia (Cassandra Ciangherotti) no puede permanecer indiferente al tenso contexto político y social que la rodea.
“Ella está enamorada pero no está dispuesta a perder su libertad por un hombre —comentó Cassandra—. Me costó entender los conflictos de Milagros en muchas ocasiones porque también siento que admira a su hermana Josefa por su capacidad de regular sus pasiones, a mi personaje le mueve el deseo de justicia y orden, no lo puede evitar”.
“La pasión es revolucionaria; hoy, las redes sociales nos han alejado de las cartas, del tiempo, del espacio, la fantasía, la construcción del amor —reflexionó—. Lo que más me gusta de la serie es precisamente que nos recuerda el valor de lo que es una pasión, el cómo te puede modificar la otra persona, ya no hay un deseo de reconstruirse a través del otro”.
Otra forma de amar en la serie se puede encontrar entre el poeta liberal Manuel Rivadeneira (Juan Pablo Medina), quien se mantiene alejado del conflicto político, pero es el eterno novio de Milagros Veytia.
“Manuel piensa de manera distinta a la de Milagros, pero su admiración hacia ella es tal que los minutos que le regale son suficientes, está ahí para ella”, dijo Medina de la relación de su personaje.
Una historia familiar
La directora y showrunner Catalina Aguilar Mastretta leyó el libro de su madre Ángeles Mastretta a los 12 años de edad; desde entonces se enamoró de la historia, poniéndose como meta hacerle una adaptación cinematográfica.
“Nos contaron que en más de una ocasión buscaron comprarle los derechos de la novela pero ella siempre decía: ‘No, esa historia la va a contar mi hija porque es su libro favorito’. Bajaba entonces una niña de 12 años; ‘¿esa es tu hija que va a contar la historia?’, le cuestionaban y la escritora les confirmaba: “Ella va a ser directora y ‘Mal de amores’ es de ella”, relató Juan Pablo Fuentes.
Ángeles Mastretta los visitaba constantemente en el set orquestado por su hija, y el elenco corroboró a MILENIO que ese amor madre e hija permeó la producción que finalmente es una realidad.
“Fue un regalo para nosotros, tuvimos comidas en casa de la mismísima Ángeles Mastretta, y era como meterte a una tertulia de los Sauri y los Cuenca, con sobremesas que duraban horas, comer rico y platicar de todo: de música, de política, de cosas chistosas; nos abrieron las puertas en tantos niveles que me hicieron sentirme parte de la familia”, compartió Renata.
jk