La fascinación de Julian Fellowes por la Nueva York de 1880 no nace del capricho estético por los encajes y las mansiones, sino del instante en que el dinero, la tecnología y la ambición sacudieron las jerarquías y dieron forma al mundo moderno. Para él, aquella sociedad vivía un “estiramiento de músculos”, Estados Unidos ensayaba el poder que tendría en el siglo XX mientras los viejos apellidos defendían un orden que empezaba a desaparecer.
Ese choque es el punto de partida de La edad dorada (The Gilded Age), pero no su destino. La serie pregunta qué ocurre cuando las reglas dejan de parecer eternas y cuánto cuesta conquistar la independencia. Blake Ritson, quien da vida a Oscar van Rhijn, encuentra ahí la vigencia de Fellowes, porque “todo gira en torno a las relaciones interpersonales, al amor y al sacrificio, y creo que eso es atemporal”, explicó el actor en entrevista con MILENIO.
“Cuando tienes un retrato tan detallado de las personas y de cómo se relacionan entre sí, esa historia trasciende el tiempo, ya sea un drama de época, una historia ambientada en el futuro o lo que sea”, añadió sobre la perspectiva que ayuda a entender por qué The Gilded Age va más allá de la reconstrucción de una época; su interés no radica solo en mostrar cómo vivía una élite económica, sino en explorar las tensiones que surgen de ella.
El precio de las decisiones
Uno de los vínculos más atractivos de la serie es el matrimonio entre Bertha y George Russell, interpretados por Carrie Coon y Morgan Spector. Ambos comparten una ambición que supera lo imaginable, pero su relación también enfrenta las consecuencias de una vida construida alrededor del poder y el éxito. Carrie encuentra en Bertha una determinación que define tanto su personalidad como su manera de enfrentar las adversidades.
“Me encanta su seguridad, esa manera tan desafiante de plantarse ante el mundo. Soy del Medio Oeste de Estados Unidos. Para nosotros, ese tipo de actitud resulta profundamente vergonzosa. Por eso es muy agradable asumirla con mi propio cuerpo, de una manera en la que jamás lo haría como mujer del Medio Oeste. Va en contra de todo aquello con lo que me educaron”, dijo la actriz que ha sido parte de los elencos de The Leftovers y Fargo.
Pero la seguridad de Bertha no la vuelve invulnerable. Mientras le abre camino a sus hijos, la distancia con George comienza a hacerse evidente. Después de que él atraviesa una experiencia cercana a la muerte (durante el cierre de la tercera temporada), ambos se enfrentan a una transformación que pone a prueba los cimientos de su matrimonio. Para Coon, la fortaleza de su rol está en la congruencia entre sus convicciones y sus acciones.
“Algo que sé de Bertha y que me encanta es que tiene muchísima integridad. Cuando dice que es implacable por su familia y que, si lo pierden todo, volverán a construirlo, lo dice de verdad. Y cuando George prácticamente ha destruido todo lo que ella ha construido, Bertha se levanta a la mañana siguiente, pone un plan en marcha y actúa. Es una mujer de acción y una mujer íntegra. Eso es algo que realmente respeto de ella”, comentó la actriz.
Spector considera que interpretar a George le ha permitido explorar los límites del control y la vulnerabilidad que puede esconderse detrás del éxito. El empresario resuelve los problemas mediante su poder, pero descubre que existen circunstancias que no puede dominar, “podemos tomar decisiones y elegir, pero el mundo es enorme y existen fuerzas que nos afectan a todos y sobre las que realmente no podemos hacer nada”, dijo.
La contradicción de George consiste en que su éxito exterior no necesariamente se corresponde con su mundo interior. Su incapacidad para afrontar determinados problemas amenaza con poner en riesgo lo que ha construido. Y es en la relación entre ambos personajes donde el actor encuentra uno de los aciertos de la serie: mostrar una pareja que no sólo comparte aspiraciones, sino que también puede impulsarse mutuamente.
“Cuando la gente empezó a ver la serie durante esas primeras temporadas, quedó muy claro que las personas anhelan ese tipo de relación. Anhelan tener a alguien que las vea de verdad y que las impulse a ser mejores, que les dé poder. Y creo que situar un matrimonio así en el contexto del siglo XIX permitió que el público apoyara nuestra relación de una manera particular”, señaló al hablar de la complicidad entre Bertha y George.
Personajes que desafían su lugar en el mundo
La ambición adopta otras formas en The Gilded Age. Para algunos personajes significa consolidar una fortuna; para otros, conquistar independencia, encontrar una vocación o escapar de un destino impuesto. Louisa Jacobson, quien interpreta a Marian Brook, considera muy significativo representar a una mujer que comienza a cuestionar las posibilidades que su época le ofrece. En esta temporada ya no encaja en el molde.
“Es inspirador interpretar a un personaje que está al borde de la modernidad y que lleva dentro una creencia muy moderna y progresista: que hay mucho más en la vida. Está empujando los límites dentro de un espacio muy restringido. Es parte de esta gran ola que conduce hacia la era progresista. Es decir, las mujeres comienzan a incorporarse al trabajo social, a la enfermería y, sí, al mundo laboral. Eso es maravilloso”, explicó.
Esa búsqueda también se manifiesta en Ada Brook, interpretada por Cynthia Nixon. Después de vivir bajo la influencia de su hermana Agnes, Ada comienza a tomar sus propias decisiones. Para Nixon, la evolución de su personaje está en sus errores, “Ada intenta convertirse en alguien que tiene autonomía y toma sus propias decisiones es que no siempre se le da bien hacerlo. Y de ahí surge mucha comedia, de sus intentos equivocados”, dijo.
La actriz también encuentra en la historia una oportunidad para mostrar las desigualdades que determinaban la vida de las mujeres de aquella época, desde la riqueza y el prestigio de las familias acomodadas hasta la pobreza y la falta de protección social. Aunque las circunstancias históricas son distintas, Nixon considera que algunas de esas preocupaciones siguen presentes, “en aquella época, las mujeres no tenían una red de seguridad”.
“Si perdías a tu esposo o tu posición social, podías quedar expuesta a que otros se aprovecharan de ti. Vemos a mujeres muy diferentes. Por un lado, están las mujeres adineradas, que tienen cierto poder y, desde luego, mucha riqueza. Pero también vemos a mujeres que se ven empujadas a la prostitución, que viven en la pobreza o que tienen miedo de quedarse sin hogar. Eso es aterrador, pero más aterrador para una mujer”, agregó.
La siguiente generación
La posibilidad de transformar las estructuras existentes también está presente en la relación entre Enid Turner y Oscar Van Rhijn, interpretados por Kelley Curran y Blake Ritson. Ambos han aprendido a observar las reglas de la alta sociedad y a utilizar sus conexiones para disputar un lugar entre quienes tradicionalmente han concentrado el poder. Ritson describe a sus personajes como figuras dispuestas a trastocar el orden establecido.
“Creo que ambos son seres muy subversivos. En esencia, son personas que vienen a trastocarlo todo. Buscan desmontar el viejo modelo de la alta sociedad, con la señora Astor a la cabeza, y crear algo mucho más divertido, lúdico y desenfadado, para colocarse ellos mismos en el centro, como el rey y la reina de la alta sociedad”, explicó.
Curran coincide en que su alianza les permite utilizar a su favor el conocimiento que han adquirido desde una posición menos privilegiada dentro de ese mundo, porque “durante años han visto cómo funciona la sociedad y han tenido que adaptarse a ella de maneras que no necesariamente se sentían auténticas para ninguno de los dos”, señaló.
La estrategia de ambos muestra que el poder no depende únicamente de la riqueza o del apellido: también se construye a través de las relaciones, la inteligencia social y la capacidad de reconocer cuándo las reglas pueden modificarse. Una tensión semejante aparece en Larry Russell y Jack Trotter, interpretados por Harry Richardson y Ben Ahlers. Aunque los dos buscan independencia, sus condiciones de partida son muy distintas.
Larry cuenta con el respaldo económico de su familia; Jack debe confiar en su ingenio y en su capacidad para construir una vida sin una red de seguridad. Richardson considera que los personajes pertenecen a una generación que intenta abrirse paso en una sociedad en transformación, “los tres interpretamos personajes de la siguiente generación, que viene después de esta estructura y de estas restricciones”, explicó Harry Richardson.
Las diferencias entre ambos personajes permiten observar cómo la independencia puede representar una oportunidad, pero también incertidumbre. Mientras algunos cuentan con el respaldo de una fortuna heredada, otros construyen desde cero las condiciones para alcanzar sus objetivos. Richardson ve en esa tensión una reflexión central de la historia: el riesgo de sacrificar los vínculos personales en nombre de las aspiraciones individuales.
“El individualismo tiene un costo. Anteponer la búsqueda del dinero y el éxito al amor de los amigos y la familia es un camino comprensible, pero volátil. Y creo que estamos viendo las consecuencias de esa decisión colectiva de priorizar nuestros propios sueños individuales, en lugar de reconocer cómo nos privamos, en realidad, de la intimidad, el consuelo, el apoyo y la profundidad de las relaciones genuinas”, dijo el actor.
Crecer y encontrar una nueva voz
La evolución de los personajes también se refleja en Gladys Russell, interpretada por Taissa Farmiga. Después de varias temporadas, la actriz ha acompañado una transformación que la lleva de la ingenuidad de la adolescencia a una etapa de mayor autoridad y madurez. Farmiga considera que interpretar a Gladys durante tantos años le ha permitido crecer junto a ella y comprenderla desde una perspectiva diferente a la primera temporada.
“Ha sido interesante, especialmente en esta última temporada, ver cómo Gladys madura y se convierte en quien está destinada a ser”, dijo sobre uno de los cambios más importantes que ocurre en su relación con Bertha. La dinámica entre madre e hija comienza a transformarse a medida que Gladys deja de ser únicamente alguien a quien proteger y se convierte en una mujer capaz de reclamar su propio espacio. Ahora es madre.
“En este momento de la historia pueden entenderse y verse de igual a igual. Creo que Bertha también ve a Gladys como una igual”, explicó Farmiga sobre ese reconocimiento que modifica incluso la manera en que Gladys contempla a su madre, porque “cuando Gladys se mira al espejo, ve a su madre, y eso es un cumplido, eso es algo que antes habría sido una crítica para ella, ahora se ve desde otro ángulo”, añadió la actriz.
La capacidad de The Gilded Age para conectar con las audiencias está en la combinación de un contexto histórico cuidadosamente construido y personajes que no se reducen a una sola característica. En el universo de The Gilded Age, prosperar significa mucho más que acumular riqueza o conquistar un lugar entre la élite. Implica decidir qué conservar, qué transformar y qué precio pagar por aquello que se desea.