• El río Nazas está seco, pero se ahoga en drenaje: una laguna de nata tóxica invade su cauce

  • Habitantes denuncian malos olores por aguas residuales acumuladas en el lecho seco del río Nazas; Sideapa reconoce fallas en el bombeo e indicios de descargas industriales, mientras Conagua inició un procedimiento para frenar los vertidos.
Adriana Magallanes
Torreón, Coahuila /
Únete al canal de Milenio

M+.- Un tramo del río Nazas, uno de los cauces más emblemáticos del norte de México, terminó convertido en un depósito de aguas negras después de que residuos de origen industrial obstruyeran un sistema de bombeo y provocaran el desvío de descargas hacia su lecho seco. La contaminación formó una laguna de más de 150 metros de longitud, cuyos olores fétidos han obligado a familias enteras a encerrarse en sus viviendas.

Detrás de la contingencia aparecen residuos asociados con las industrias láctea y textil, posibles descargas irregulares y una falla en la infraestructura de drenaje que terminó afectando a habitantes de nueve colonias de Torreón, Coahuila, aunque el foco de contaminación se encuentra en Gómez Palacio, Durango.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) abrió una investigación para determinar responsabilidades y exigir medidas de saneamiento, mientras maquinaria pesada remueve tierra y cubre parte de los desechos acumulados en el cauce. Hasta ahora, no se ha determinado públicamente el alcance del daño ambiental ni si las acciones emprendidas serán suficientes para remediarlo.

A un costado del periférico, en la zona correspondiente al municipio de Gómez Palacio, la acumulación de aguas residuales, sedimentos y desechos orgánicos ha transformado parte del paisaje del río Nazas en una superficie de líquidos estancados y tierra contaminada.

Te recomendamos...
Torreón se hunde y lo hace a una velocidad inusitada en una extensión que sorprende

Durante un recorrido realizado por MILENIO, se constató la presencia de residuos y sedimentos, presuntamente relacionados con descargas provenientes de empresas ubicadas en las inmediaciones del lugar.

El olor a materia en descomposición se percibe a varios metros de distancia, incluso en las áreas donde se han colocado capas de cal y se realizan trabajos para cubrir los desechos.

La problemática no se limita al deterioro ambiental de un cauce sujeto a protección federal. Sus consecuencias alcanzan a cientos de familias que viven en sectores cercanos y que desde hace aproximadamente un año comenzaron a percibir olores desagradables, inicialmente de manera ocasional, hasta que la situación se agravó durante los últimos dos meses.

Habitantes de colonias cercanas al lecho seco aseguran que los malos olores han modificado sus actividades cotidianas. | Roberto Amaya.

Nueve colonias, atrapadas por el hedor

Para los habitantes de las nueve colonias afectadas, abrir una ventana, salir a caminar o permanecer afuera de sus viviendas se ha convertido en una actividad condicionada por los olores que llegan desde el lecho seco del río Nazas.

Lo que comenzó como una molestia ocasional, principalmente durante las noches, se transformó en un problema cotidiano que obligó a numerosas familias a modificar sus hábitos.

Faustino Favila, habitante del sector, explicó que llevan aproximadamente un año percibiendo los olores, aunque durante los últimos dos meses la situación empeoró considerablemente.

"Era ocasional, donde se percibía más era por la noche; pero hace como unos dos meses se fue intensificando cada día más y más fuerte, hasta que por la noche ya no se podía".

La intensidad del hedor llevó a los residentes a suspender actividades al aire libre, evitar reuniones frente a sus casas y mantener cerradas puertas y ventanas para impedir que las emanaciones ingresaran a sus hogares.

Algunas familias incluso colocaron cubiertas en sus aparatos de aire lavado para reducir la entrada de olores provenientes del exterior.

Sin embargo, estas medidas no siempre han resultado suficientes.

Favila relató que entre los vecinos comenzaron a surgir preocupaciones por malestares físicos, principalmente dolores de cabeza y vómitos, así como por posibles afectaciones a mascotas.

"Muchos decidieron ponerle la cubierta a los aparatos de aire lavado, cerrar las ventanas, no salir... y aun así algunos vecinos me han comentado que sus hijos empezaron a tener problemas y que algunos perros pequeños han llegado a vomitar por el olor".

Hasta el momento no se cuenta con diagnósticos médicos o estudios que permitan establecer una relación directa entre estos síntomas y las emanaciones provenientes del cauce.

No obstante, para las familias la preocupación va más allá de soportar los olores desagradables, pues desconocen la composición de las sustancias vertidas y los posibles riesgos derivados de una exposición prolongada.

Fernando UC Najera Director general del SIDEAPA Gómez Palacio.| Roberto Amaya.

Residuos de industrias lácteas y textiles obstruyeron el drenaje

La explicación técnica de la contingencia apunta a una falla en la infraestructura de drenaje de Gómez Palacio, provocada por la acumulación de residuos que terminaron obstruyendo los equipos de bombeo.

Luis Fernando Uc Nájera, director del Sistema Descentralizado de Agua Potable y Alcantarillado (Sideapa) de Gómez Palacio, explicó que entre los materiales encontrados figuran sólidos, grasas y desechos relacionados con procesos industriales, particularmente derivados de productos lácteos y del lavado de mezclilla.

Uno de los elementos identificados fue piedra pómez, utilizada en la industria textil para el tratamiento de prendas de mezclilla.

Al desgastarse y desintegrarse, este material genera partículas semejantes a la arena que pueden acumularse dentro de las tuberías hasta provocar taponamientos.

La presencia de estos residuos contribuyó a las obstrucciones que impidieron el funcionamiento normal de los equipos de bombeo.

Como consecuencia, las aguas residuales fueron desviadas hacia el lecho seco del río Nazas, en lugar de continuar su recorrido por la red de alcantarillado.

"Lo más urgente era que se detuvieran en el menor tiempo posible", puntualizó el funcionario al referirse a las descargas.

Para atender la contingencia, personal del organismo operador tuvo que intervenir directamente en la infraestructura.

Los trabajos incluyeron romper parte de la estructura de concreto del cárcamo para retirar los equipos de bombeo que habían quedado atascados, extraer residuos acumulados y habilitar una alternativa que permitiera conducir nuevamente las aguas residuales hacia la red.

La magnitud de las obstrucciones también puso bajo revisión las descargas provenientes de establecimientos industriales de la zona.

Uc Nájera confirmó que se están recabando evidencias e inspeccionando establecimientos para determinar responsabilidades, aunque evitó señalar directamente a alguna compañía mientras continúan las investigaciones.

"Estamos sobre los vestigios y evidencias de varios establecimientos comerciales. Hay una parte que tiene que ver con residuos de la industria de la leche, pero también tenemos indicios de descargas de la industria textil".

El director del Sideapa aseguró que comenzaron los procedimientos administrativos encaminados a imponer las sanciones correspondientes.

También recordó que las empresas que utilizan agua en sus procesos productivos deben contar con mecanismos de tratamiento que garanticen el cumplimiento de los parámetros establecidos para sus descargas.

La presencia de residuos asociados con determinadas actividades industriales constituye un indicio para las investigaciones, pero todavía debe establecerse qué establecimientos realizaron descargas irregulares y cuál fue su participación en las afectaciones a la infraestructura.

Conagua investiga y exige detener las descargas

Ante las denuncias ciudadanas y la acumulación de aguas residuales en el río Nazas, la Comisión Nacional del Agua, a través del Organismo de Cuenca Cuencas Centrales del Norte, inició acciones para atender la problemática y determinar las posibles infracciones.

De acuerdo con la dependencia federal, el expediente de inspección fue abierto el pasado 30 de octubre y se encuentra en la etapa de calificación de infracciones, procedimiento mediante el cual se determinarán las responsabilidades administrativas y sanciones que correspondan.

Las medidas contempladas para mitigar la contingencia incluyen el cese inmediato de los vertidos mediante la reparación técnica del cárcamo, el saneamiento del suelo afectado mediante la aplicación de cal y la mezcla de tierra impactada, así como la clausura definitiva de la tubería utilizada para desviar los desechos hacia el cauce.

Durante el recorrido realizado por MILENIO, se observó maquinaria pesada trabajando en el movimiento de tierra, además de unidades dedicadas al desazolve y la extracción de líquidos estancados.

En distintas áreas del terreno ya se habían colocado capas de cal, mientras continuaban los trabajos para cubrir parte de los residuos acumulados.

Sin embargo, estas labores representan medidas iniciales de contención y no necesariamente garantizan la recuperación ambiental del espacio.

La aplicación de cal y el recubrimiento de los residuos pueden contribuir a controlar temporalmente las molestias, pero no aseguran por sí mismos la eliminación de los contaminantes presentes en el suelo.

Para determinar el alcance de las afectaciones será necesario evaluar las características del terreno, la composición de los desechos y su posible dispersión, con el objetivo de establecer si se requieren estudios de caracterización y medidas adicionales de remediación.

La investigación deberá esclarecer no solamente el origen de las descargas, sino también las condiciones en que deberá quedar el cauce una vez concluidas las maniobras de limpieza.

Conagua inició un procedimiento para frenar los vertidos y atender el daño.| Roberto Amaya.

Aunque esté seco, el río Nazas está protegido por la ley

La ausencia de agua superficial en un tramo del río Nazas no significa que su cauce pueda utilizarse para depositar residuos ni que quede fuera de la regulación ambiental.

La Ley de Aguas Nacionales establece mecanismos de protección para las aguas nacionales y sus bienes públicos inherentes, incluidos los cauces y las zonas federales.

A estas disposiciones se suma la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-2021, que establece los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales hacia cuerpos receptores propiedad de la nación.

También resulta relevante la NOM-002-SEMARNAT-1996, que regula los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales hacia los sistemas de alcantarillado urbano o municipal, debido a los residuos industriales que ingresaron a la infraestructura de bombeo de Gómez Palacio.

Por su parte, el artículo 123 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) establece que las descargas de aguas residuales en redes colectoras, ríos, cuencas, cauces y suelos deben cumplir con las normas oficiales mexicanas y las condiciones particulares aplicables.

En el ámbito estatal, la Ley de Aguas para el Estado de Durango contiene disposiciones relacionadas con la conservación del recurso, el saneamiento y la operación de la infraestructura hidráulica.

La legislación también establece atribuciones para los organismos municipales, como el Sideapa en Gómez Palacio y Aguas del Municipio de Durango (AMD) en la capital del estado, relacionadas con la conducción, tratamiento y disposición adecuada de las aguas residuales, además de la vigilancia de las descargas que reciben sus sistemas, conforme a sus competencias.

En el caso del río Nazas, corresponde a las autoridades competentes determinar si existieron violaciones a estas disposiciones, identificar a los responsables y establecer las medidas necesarias para evitar que el cauce vuelva a recibir descargas irregulares.

La preocupación no radica solo en soportar el olor, sino en la incertidumbre sobre la naturaleza de las sustancias.| Roberto Amaya.

Vecinos estaban dispuestos a pagar para sellar la descarga

La persistencia de los olores llevó a los habitantes de las nueve colonias de Torreón a organizarse para exigir una solución definitiva.

Faustino Favila explicó que los residentes crearon un grupo de WhatsApp para compartir información, documentar las molestias y dar seguimiento a las acciones emprendidas por las autoridades.

La desesperación llegó al grado de que algunos contemplaron reunir dinero para contratar una revolvedora de concreto y sellar por su cuenta el conducto por el que se vertían las aguas residuales hacia el lecho seco del río.

La propuesta surgió ante la necesidad de detener una situación que, aseguran, había dejado de ser una molestia ocasional para convertirse en un problema que afecta directamente su calidad de vida.

Sin embargo, los colonos sostienen que su principal objetivo no es señalar a determinadas compañías, sino conseguir que las autoridades resuelvan la contaminación e impidan nuevas descargas.

"No buscamos culpables ni queremos afectar a empresas que ni sabemos si son responsables; lo que pedimos es una solución inmediata al olor para poder vivir tranquilos".

Los residentes esperan que las obras no se limiten a cubrir los desechos o disminuir temporalmente los olores, sino que permitan recuperar las condiciones del cauce y garantizar que la infraestructura de drenaje funcione sin nuevos desbordamientos.

También consideran necesario que se determine la composición de los residuos acumulados y se esclarezcan los posibles riesgos ambientales y sanitarios asociados con las descargas.

Mientras la Conagua determina responsabilidades y el Sistema Descentralizado de Agua Potable y Alcantarillado de Gómez Palacio continúa con las intervenciones en la infraestructura, las familias afectadas mantienen una exigencia concreta: recuperar la posibilidad de abrir las ventanas, caminar por sus colonias y permanecer afuera de sus casas sin soportar el hedor que durante meses ha llegado desde el río Nazas.

Pero la problemática también deja pendiente una responsabilidad mayor: establecer quién contaminó el cauce, cuánto daño provocaron las descargas y qué medidas serán necesarias para evitar que uno de los ríos más representativos del norte de México siga funcionando como depósito de aguas residuales.

La ausencia de agua superficial no exime al cauce de su carácter de espacio sujeto a protección ambiental y regulación hídrica.| Roberto Amaya.

e&d

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite