En un accidente casi muere, pero plasmó su gusto por las avionetas en su hogar en San Pedro

Un accidente que casi le cuesta la vida lo obligó a dejar de volar, pero nunca olvida los momentos en el cielo y siente una gran añoranza por aquellos días.

Avioneta fumigadora sobre casa en San Pedro. | Foto: Damían Ramírez
San Pedro, Coahuila /
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Don Ceferino tiene 70 años de edad, es originario de Los Mochis, Sinaloa, pero gracias a su esposa Lupita García, se hizo sampetrino, y ahora viven juntos en la avenida Puebla, de la colonia Francisco I. Madero, al surponiente de la ciudad de San Pedro, Coahuila.

Tenía como oficio ser piloto aviador, enfocado en los trabajos de fumigación agrícola, profesión que dejó hace alrededor de tres años tras sufrir un fuerte accidente aéreo, el cual casi le cuesta la vida.

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Relata que fue un hombre aventurero en su avioneta fumigadora, surcó los aires de muchas ciudades de la República Mexicana y se ganó el reconocimiento por el gran trabajo que realizaba en el campo agrícola, erradicando todo tipo de plagas.

No dejó su gusto de lado y los plasmo en casa

Para no dejar a un lado su pasión por los aviones decidió construir un monumento a la aviación en el techo de su vivienda, una avioneta fumigadora Cessna que luce imponente y a la vista, es como si estuviera aterrizando o alzando el vuelo.

Con nostalgia, el piloto aviador relata el accidente aéreo que sufrió hace tres años. Recuerda sus vuelos fumigadores en el campo agrícola de la ciudad de Tuxpan, Nayarit, dice que disfrutaba del hermoso cielo y de la brisa fresca que se podía introducir por la cabina de la avioneta, no se imaginaba lo que le deparaba el futuro y, en pocos segundos su avioneta se fue en picada y ya no pudo levantar el vuelo.

Su nave se desplomó

Tras el desplome de su aeronave propiedad de la empresa donde trabajaba, su cuerpo sufrió severas lesiones, pero afortunadamente, pudo salvar su vida. Hasta ese momento, sus alas se cortaron, y no volvió a volar.

Ceferino Rivera. La aviación es su pasión y la inmortalizó sobre el techo de su hogar. | Foto: Damían Ramírez

Comenta que su vida familiar dio una vuelta completa, hubo lágrimas, tristeza, pero su fuerte mentalidad lo hizo recuperarse y sanar, tal vez no al cien por ciento de su cuerpo, pero de mente y espíritu sí, retomando su vida de otra manera, y asimilando lo que vivió en ese terrible accidente que trata de olvidar.

Empresa lo jubiló pero él le puso "alas" a su casa

La empresa decidió jubilar a Ceferino, y para no olvidar su amada profesión y seguir viéndose en el aire, mandó construir una hermosa avioneta Cessna casi de tamaño normal, la cual ancló en el techo de su casa.

“Conseguí pieza tras pieza, en yonkes, en recicladoras de metal, algunas las mandé hacer en los tornos, y al final, un herrero de aquí, de la ciudad de San Pedro, la forjó quedando como si fuera real y pudiera alzar el vuelo”.

La avioneta se puede apreciar desde el inicio de la avenida por dónde Ceferino y su esposa tienen su casa, y sí, parece como si estuviera aterrizando arriba de la vivienda, o alzando el vuelo. No solo gente de la colonia disfruta y se sorprende al ver la avioneta sobre la vivienda, hay visitantes que solo entran a la colonia para verla y sentir un poco de la pasión de Ceferino por los aviones.

Al preguntarle si la avioneta puede soportar el peso de una persona, la respuesta es sí, aunque por lo regular son niños los que en ocasiones piden permiso para subir a su cabina y tomarse fotos.

“A los niños les encanta la avioneta, quieren subir a ella, y nosotros los dejamos, pueden disfrutar de ella y sentirse todos unos pilotos”, comenta la esposa de Ceferino.

Tanto Ceferino como su esposa son unos apasionados de las avionetas fumigadoras, en su casa se pueden ver distintas piezas de las aeronaves.

Su casa está llena de referencias a su pasión. | Foto: Damían Ramírez

En el primer pasillo, pegadas en la pared se encuentran algunas hélices de tamaño normal y originales, también hay figuras a escala de aviones y otras piezas que para ellos son un tesoro.

“La aviación es mi pasión, tengo tantos recuerdos bonitos de tan linda profesión, recuerdos que jamás los dejaría morir, porque son mi vida, la avioneta que está en el techo de mi casa es lo máximo y al verla, imagino que sigo volando”, indica.

Dice que hay gente que le ha pedido los planos para hacer otra réplica, pero asegura, que jamás podrán replicarla, ya que la copia no contaría con lo más importante, la esencia y la pasión de un piloto.

Comenta que cuando estaba en el aire, se sentía libre, su cuerpo se adhería al de su avioneta y al ser uno solo, eran invencibles.

También recuerda que el accidente, si bien no le quitó la vida sí, se sintió muerto por un buen tiempo al ya no poder volar.

Pero asegura que hay un ángel a su lado que es su esposa, que desde que la conoció, se enamoró de ella al grado de que dejó Los Mochis para ir a vivir a San Pedro. La historia de Ceferino muestra la pasión de un hombre por su profesión.

Ser aviador no es fácil, aparte de que es muy peligroso, y día con día desafían los cielos, sabiendo que en unos segundos, la hélice pude dejar de girar, los motores apagarse, y sufrir un accidente mortal.

La avioneta sobre su techo, es el monumento a su profesión, y la insignia de esa segunda oportunidad, que ahora disfruta al lado de su esposa y demás familia.

aarp


  • Damián Ramírez
  • Soy el reportero que cuenta las historias del pueblo para el mundo

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