M+.- A las 11:00 horas del sábado 12 de septiembre, José Adalberto Domínguez Chan, de 52 años y originario de Yucatán, detuvo el tráiler que conducía en el kilómetro 229 de la carretera federal 57, dentro del tramo conocido como Los Chorros, en Arteaga, Coahuila.
El tractocamión tenía una falla mecánica. Herminio Ángeles Hernández, de 58 años, observó la unidad averiada, estacionó su vehículo y bajó para ayudarlo. Mientras ambos revisaban el tractocamión, fueron embestidos por una camioneta Volkswagen Teramont.
José Adalberto murió en el lugar. Herminio fue trasladado gravemente lesionado a un hospital de Saltillo. El conductor de la camioneta, identificado como Santiago José Dávila Huerta, de 78 años, quedó a disposición de las autoridades para el deslinde de responsabilidades.
El accidente se incorporó a una lista que continúa creciendo.
Tramo mortal
Los Chorros es uno de los tramos más peligrosos de la carretera federal 57, una vía estratégica que conecta el centro de México con la frontera norte.
En unos cuantos kilómetros, curvas cerradas, pendientes pronunciadas, el tránsito constante de tractocamiones y pocos espacios para detenerse con seguridad crean una combinación que puede convertir una falla mecánica, un vehículo detenido o la pérdida de control en una tragedia.
Los accidentes se repiten, las víctimas se acumulan y cada cierre interrumpe durante horas el paso de mercancías, mientras una rectificación proyectada desde hace años sigue sin fecha para comenzar.
Una revisión de los hechos registrados entre julio de 2024 y septiembre de 2026, es decir, durante poco más de dos años, permitió identificar al menos diez percances mortales, con 16 personas fallecidas en Los Chorros.
De esos 10 accidentes, ocho ocurridos durante ese periodo se detallan en este recuento, incluidos los dos registrados en julio de 2026.
La mayoría de los casos se concentra entre los kilómetros 226 y 233. Pero el problema de Los Chorros no comenzó con el accidente del 12 de septiembre.
Los registros oficiales muestran que tampoco se trata de una sucesión reciente de hechos aislados.
Es una historia que lleva décadas repitiéndose en los mismos kilómetros.
Peligro se concentra en unos kilómetros
Los anuarios de accidentes en carreteras federales elaborados por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) muestran que el problema no es reciente.
Entre 2015 y 2024, la dependencia registró 320 colisiones, 67 personas muertas en el lugar de los hechos y 164 lesionadas en el tramo identificado como Puerto México–Ojo Caliente, corredor de la carretera 57 dentro del cual se localiza Los Chorros.
En 2015 se contabilizaron 28 colisiones; en 2016 fueron 17; durante 2017 se registraron 22; en 2018 fueron 23 y en 2019 aumentaron a 36.
Durante 2020 se reportaron 29 colisiones; en 2021 fueron 33; para 2022 la cifra subió a 41; en 2023 llegó a 45 y durante 2024 se registraron 46 accidentes, con 11 personas muertas y 14 lesionadas.
Tan solo los últimos tres años incluidos en los anuarios concentran 132 colisiones. Esto representa, en promedio, un accidente aproximadamente cada ocho días en ese corredor.
Los datos forman parte de los anuarios estadísticos de accidentes de la SICT.
Y en los accidentes con mayor número de víctimas hay un elemento que aparece repetidamente: los transportes de carga.
El 2024: año en que la cadena de accidentes se hizo más visible
El 25 de julio de 2024, un tractocamión impactó varios vehículos a la altura del kilómetro 226. Cuatro religiosas murieron y una quinta resultó gravemente lesionada. El reporte emitido por el Municipio de Arteaga señaló inicialmente la falta de distancia de seguridad y las condiciones del pavimento mojado.
El 31 de agosto de 2024, el operador de otro tráiler perdió la vida tras volcar en el kilómetro 231.
El 23 de noviembre de 2024, Carlos Díaz Baena, de 33 años, murió en el kilómetro 229+800 después de un choque entre dos tractocamiones. La cabina de una de las unidades se desprendió y posteriormente se registró un incendio.
El 2025: más choques y víctimas en los mismos kilómetros
Durante 2025 la situación continuó. El 7 de febrero de 2025 murió un conductor tras volcar el tráiler que manejaba en el kilómetro 232.
El 22 de junio de 2025, una mujer murió y otras dos personas resultaron lesionadas en una colisión en la que también estuvo involucrado un vehículo de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Ocho días después ocurrió uno de los accidentes más graves de los últimos años.
El 30 de junio de 2025, vehículos pesados, automóviles y un autobús de pasajeros quedaron involucrados en una carambola entre los kilómetros 229 y 230. Algunas unidades se incendiaron cerca de un túnel.
Las víctimas fueron Elizabeth Macías Carmona, de 45 años; José Ricardo Olivares Rodríguez, de 37; Eidan Alberto García Pérez, de cinco años, y Josefina Sánchez Velázquez, de 65. Además, más de una decena de pasajeros y conductores resultaron lesionados.
En 2026 los accidentes no se detienen
El 25 de julio de 2026, cinco tractocamiones y varios vehículos volvieron a chocar en el kilómetro 230.
Las llamas alcanzaron algunas unidades y la circulación quedó cerrada durante varias horas.
Josué Flores Tenorio, operador de Varela Transportes, salió de su cabina intentando escapar del incendio y cayó a un barranco de aproximadamente 30 metros. Murió a consecuencia de las lesiones. Nazario Castillo Salazar y José Luis Torres también resultaron heridos.
Y el 12 de septiembre de 2026 ocurrió el accidente más reciente de este recuento: el de José Adalberto y Herminio.
En distintos accidentes se ha mencionado como posible causa la pérdida de frenos. También existen reportes relacionados con exceso de velocidad, pérdida de control, pavimento mojado, tránsito detenido y vehículos con fallas mecánicas.
Más vigilancia, pero la pendiente sigue ahí
Frente a la repetición de los accidentes, el gobierno de Coahuila reforzó recientemente las acciones de prevención.
Ramiro Durán, subsecretario de Protección Civil de Coahuila, informó que el gobernador Manolo Jiménez ordenó integrar una comisión especial para atender el problema desde la prevención.
La estrategia contempla una mayor presencia de elementos de Seguridad Pública de la Región Sureste y la participación de corporaciones de Saltillo y Arteaga, en coordinación con la Guardia Nacional.
“Se instaló ya una comisión especial para ver el tema de Los Chorros desde la manera preventiva. Ya hay más unidades de Seguridad Pública de la Región Sureste apoyando a los municipios de Saltillo y Arteaga para que haya más presencia”, explicó.
Cuerpos de emergencia listos
Una grúa permanece cerca del tramo para retirar con mayor rapidez los vehículos accidentados y evitar que las unidades detenidas provoquen nuevas colisiones. Protección Civil de Arteaga participa con ambulancias, mientras que la Fiscalía General del Estado interviene cuando existen víctimas mortales y deben realizarse peritajes.
Durán afirmó que, desde la implementación de estas acciones, los accidentes disminuyeron aproximadamente 40 por ciento, aunque no precisó el periodo utilizado para realizar la comparación ni el número de casos considerados.
El subsecretario señaló que por esta zona transitan diariamente más de 18 mil vehículos y estimó que entre 70 y 80 por ciento corresponde al transporte de carga.
Esto representaría entre 12 mil 600 y 14 mil 400 vehículos pesados circulando cada día por el corredor, muchos de ellos con toneladas de mercancía y en dirección descendente.
De acuerdo con Durán, los principales factores identificados son el exceso de velocidad, el peso transportado, las fallas físico-mecánicas y, en algunos casos, operadores que conducen bajo los efectos de sustancias ilegales.
Sin embargo, el propio funcionario reconoció que las condiciones físicas de la carretera también influyen.
Los estudios realizados en el tramo detectaron problemas de inclinación en algunas curvas, así como un desnivel superior a 600 metros entre los kilómetros 225 y 235.
Cuando un tractocamión pierde capacidad de frenado en esa pendiente, su peso y velocidad reducen las posibilidades de detenerlo antes de alcanzar a otros vehículos.
Los accidentes del 5 de diciembre de 2021 y del 30 de junio de 2025 también exhibieron otro peligro: los vehículos detenidos detrás de un choque pueden convertirse en víctimas de una segunda colisión.
La vigilancia puede disminuir la velocidad, agilizar la atención y retirar con mayor rapidez las unidades accidentadas.
Pero ninguna patrulla puede modificar una pendiente ni corregir la inclinación de una curva. Y ahí comienza la otra parte de la historia.
Cada cierre también llega a las fábricas
Los Chorros no sólo representa un riesgo para quienes lo atraviesan. Cada accidente que obliga a cerrar la carretera también interrumpe una ruta estratégica para la actividad industrial de la Región Sureste de Coahuila.
Arturo Reveles Márquez, presidente de Canacintra Coahuila Sureste, señaló que una revisión de los accidentes ocurridos entre 2024 y 2026 permitió contabilizar 10 percances mortales y 16 personas fallecidas, situación que calificó como preocupante.
El dirigente empresarial recordó que en 2024 se estimaba que alrededor de 22 mil unidades transitaban diariamente por Los Chorros.
La cifra corresponde a una estimación manejada por Canacintra en 2024, mientras que la de más de 18 mil vehículos fue proporcionada por Protección Civil para el periodo actual. Con la información disponible no se precisa si ambas mediciones utilizaron el mismo punto de aforo, periodo o metodología, por lo que no son cifras directamente comparables.
Lo que sí muestran ambas referencias es el peso que tiene este corredor para el transporte de mercancías y para la actividad industrial de la región sureste de Coahuila.
Reveles explicó que, cada vez que la circulación queda interrumpida, los camiones que deberían entregar mercancías durante las primeras horas del día pueden permanecer detenidos durante varias horas.
“Mercancías que deberían llegar por la mañana para iniciar operaciones de las plantas simplemente no llegan a tiempo”, señaló.
Los retrasos alteran la programación logística y reducen la confiabilidad de una ruta estratégica para el abastecimiento de las plantas instaladas en Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga.
Canacintra no cuenta hasta ahora con una estimación sobre cuántos cierres han provocado paros de producción, si las empresas lograron continuar trabajando mediante sus inventarios de reserva o cuánto dinero han perdido por las demoras.
Para Reveles, la repetición de interrupciones termina convirtiéndose en un problema de competitividad y confiabilidad, debido a que las empresas necesitan certeza sobre los tiempos de entrega para mantener sus procesos productivos.
En el transporte de personal, explicó, la afectación es menor porque Los Chorros no es una ruta utilizada regularmente por las empresas para trasladar trabajadores, o solamente es empleada por un número reducido de ellas.
Consideró favorable que la exposición sea limitada por el riesgo que representa el tramo.
Pero incluso para el sector industrial existe una pregunta que sigue sin respuesta.
El presidente de Canacintra reconoció que el organismo tampoco cuenta con elementos técnicos para determinar cuál es el principal origen de los accidentes: el diseño de la carretera, la capacitación de los operadores, las condiciones físico-mecánicas de los camiones o la combinación de estos factores.
Ante esta falta de certeza, manifestó la disposición del sector industrial para participar en un análisis conjunto con las autoridades.
“Desde Canacintra siempre hemos tenido la apertura de trabajar en conjunto con el Gobierno. Estaríamos dispuestos a colaborar para mantener la competitividad de la industria y la seguridad de los operadores del transporte”, afirmó.
La postura empresarial coloca otro pendiente sobre la mesa: además de contabilizar accidentes y víctimas, es necesario medir cuántas horas permanece cerrada la carretera, cuántas entregas se retrasan y qué consecuencias tienen las interrupciones sobre la producción.
Una obra nueva que no eliminó el peligro
La configuración actual de Los Chorros comenzó a construirse el 11 de noviembre de 2003 y fue inaugurada en mayo de 2005.
El proyecto incluyó un nuevo trazo de aproximadamente 3.7 kilómetros y un túnel de 218 metros de longitud, 13 metros de ancho y 5.8 metros de altura.
La inversión reportada fue cercana a 176 millones de pesos. La obra buscaba eliminar aproximadamente siete kilómetros de curvas.
Sin embargo, después de su inauguración, los accidentes comenzaron a concentrarse cerca del kilómetro 231, unos 300 metros adelante de la zona intervenida.
Desde octubre de 2006 ya se hablaba de modificar alrededor de cuatro kilómetros para ampliar el radio de las curvas y corregir el punto de mayor riesgo.
Casi dos décadas después, la intervención continúa pendiente. Ahora existe un nuevo proyecto.
Ramiro Durán confirmó que existe un nuevo proyecto para modificar el trazo, disminuir la pendiente, construir un túnel de aproximadamente 500 metros y ampliar los puentes conocidos como Chorros Uno y Chorros Dos.
El funcionario señaló que la propuesta fue revisada por Caminos y Puentes Federales, el Ayuntamiento de Arteaga y autoridades ambientales, y que técnicamente es factible. El costo alcanza los dos mil millones de pesos.
En octubre de 2024 se planteó ante la Cámara de Diputados la rectificación de 4.3 kilómetros, entre los puntos 230+700 y 235+000. La propuesta contemplaba recursos del Fondo Nacional de Infraestructura.
En enero de 2025, la representación de la SICT en Coahuila informó que el proyecto ejecutivo estaba terminado y que el derecho de vía había sido liberado.
También se habló de la necesidad de reubicar dos torres de la Comisión Federal de Electricidad. Pero la obra no recibió una partida específica para comenzar.
El proyecto ha sobrevivido a los exhortos
La discusión tampoco inició en 2024. El Senado exhortó desde octubre de 2020 a destinar recursos para rectificar el tramo comprendido entre los kilómetros 210 y 235.
Posteriormente, se presentaron nuevos puntos de acuerdo en 2021, 2022, 2023 y 2024. Algunos no fueron dictaminados y otros terminaron desechados.
Mientras el proyecto avanza entre estudios, exhortos y gestiones presupuestales, los cuerpos de emergencia continúan regresando a los mismos kilómetros.
Primero llegan las patrullas. Después, las ambulancias. Una grúa retira los vehículos para intentar liberar la circulación. Se realizan peritajes cuando hay víctimas mortales.
La vigilancia puede disminuir la velocidad, agilizar la atención y retirar con mayor rapidez las unidades accidentadas. Pero ninguna patrulla puede modificar una pendiente, corregir la inclinación de una curva o construir el túnel proyectado.
En Los Chorros, el diagnóstico existe desde hace años. También existe un proyecto y una estimación de cuánto costaría. Lo que todavía no existe es una fecha para comenzar la obra.