Entre el ambiente solemne y la afluencia de visitantes por la Procesión del Silencio del pasado viernes, una tradición culinaria se abre paso entre el aroma de canela y horno: el pan mamón, una receta típica de Viesca que hoy sobrevive gracias al esfuerzo de apenas dos familias, entre ellas los Delgado.
“Yo me llamo Juan de Dios Delgado, mi hermana lo hace y yo tengo 15 años vendiéndolo”, platicó a MILENIO con sencillez mientras atiende a los clientes que se acercan a su puesto. Aunque su experiencia directa en la venta es de década y media, la historia del pan mamón va mucho más atrás. “Ya tiene muchos años… yo tengo 60 años y ya se llamaba así”, recordó, como testimonio de una tradición que ha pasado de generación en generación.
Actualmente, la elaboración recae principalmente en su hermana, quien continúa con la receta original. Sin embargo, la permanencia de este pan típico pende de un hilo: “Nomás mi hermana y otra persona… nada más dos personas que hacen el pan mamón”, advierte Delgado, enfatizando el riesgo de que esta tradición desaparezca.
La elaboración de un pan con historia
El pan mamón es descrito como un pan de corte ranchero, con un toque de canela, que tras su horneado pasa por un proceso especial de reposo, en el que absorbe una mezcla que le da su característico sabor y textura: “chupa todo y de ahí viene su apodo”. Es precisamente ese detalle el que lo distingue y lo convierte en un producto único de la región. “Es de aquí de Viesca”, afirma con orgullo.
Durante esta temporada, la demanda ha sido favorable. Delgado señala que preparó alrededor de 500 piezas, de las cuales ya le quedaban pocas al momento de la entrevista. “Lo ando vendiendo desde ayer… y ya va marchando”, comenta, satisfecho por la respuesta de los visitantes, pese al incremento en los costos de los insumos, lo que ha obligado a ajustar ligeramente el precio.
Visitantes y tradición viva
Entre quienes se acercan a probar esta tradición está Alfredo Esquivel, turista proveniente de Saltillo, quien conoció el pan mamón a través de un reportaje televisivo. “Vi un reportaje y me dio curiosidad… nos vinimos para acá”, relata.
Con varias piezas en mano para compartir con su familia, destaca que el producto le resultó accesible y diferente a lo que se consume en su ciudad. “Está bueno el pan… es muy diferente”, comenta, mientras celebra la oportunidad de probar un alimento representativo de este Pueblo Mágico.
Entre la fe, el turismo y la tradición, el pan mamón se mantiene vigente en Viesca, sostenido por el trabajo de familias como los Delgado, que con cada pieza horneada resguardan un legado que se niega a desaparecer.
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