“Aquí está esta pilota de contrapeso, mire, y allá tengo una enterrada y le estoy jalando —dice Jesús Barragán mientras amarra un cable a bloques de cemento en el piso para ajustar el techo de asbesto de las recámaras de su casa— porque va a estar duro esto, viene categoría tres, pero es fenómeno natural y si agarra caliente, va a arreciar y aquí en la orilla está caliente el agua”.
Es un pescador de la pequeña comunidad costera de Poza Grande, a poco más de una hora de Ciudad Constitución, capital del municipio de Comondú, en Baja California Sur.
En todo Comondú viven 73 mil. Es el tercer municipio más grande de la entidad, luego de Los Cabos y La Paz.
De acuerdo con el monitoreo del Servicio Meteorológico Nacional de México y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, el huracán Polo entraría a la península por este municipio, del centro del estado.
La playa de Poza Grande se llama Puerto San Andresito y es precisamente por ahí por donde la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronosticó que entrará la tarde de este lunes el huracán, que por días se ha venido acercando a la península con la incertidumbre de los efectos que pueda ocasionar.
"Va a pegar bien", dice Francisco Martínez, un pescador de más de 80 años, recargado en una lancha en San Andresito, mirando el mar embravecido.
—¿En qué lo nota?—
"En la marejada, el tiempo, el viento. Va a estar feo, bastante".
San Andresito: el refugio de pescadores que reviven los fantasmas de John y Jimena
Poza Grande es un pequeño pueblo que se tuvo que reinventar después de que en 2006, los estragos del huracán John ocasionaron una inundación que sumergió todas las casas bajo el agua; los restos, la escuela, la iglesia, quedaron ahí, destruidos, como recuerdo de su tragedia.
En 2008 fueron reubicados unos metros más arriba, en las orillas del Pacífico; ahí recibieron en 2009 el huracán Jimena y sus viviendas resistieron; desde entonces no han enfrentado un huracán que entre a tierra por su playa, San Andresito, por lo que en esta ocasión se pondrán a prueba nuevamente.
Los pocos habitantes, no han de pasar de mil, comenzaron a amarrar sus tinacos y los techos de asbesto de sus casas y a poner cinta adhesiva en sus ventanas o tapiar con maderas para evitar que los vidrios revienten con el aire.
Juan Alberto Ortiz Murillo, delegado municipal de La Poza Grande, aseguró que hay unas 200 casas en la localidad, con entre tres y cuatro habitantes por vivienda
“Estamos tomando ahorita medidas, de amarrar los techos, las ramadas, porque es lo primero que vuela, casi todas las casas son de material, de cemento, y pues, muy difícil las tumbe e inundaciones aquí no, gracias a Dios, ya no corremos el riesgo de inundación”, explicó.
“El viento es el que nos afecta aquí nomás”, afirma.
En el centro de la localidad habilitarán un salón de usos múltiples como albergue, pero Ortiz aún espera que el municipio le mande víveres, colchonetas y una planta de luz.
“Si nos quedamos sin luz, quedaremos completamente incomunicados”, advierte.
“La gente no quiere creer”.
"La gente no quiere creer": desidia en Ciudad Constitución
En Ciudad Constitución, capital del municipio, edificios públicos y negocios del centro empezaron a colocar tablas de madera en sus ventanas para evitar la destrucción de los vidrios a causa de los vientos.
Pese a ser la capital, tampoco es una población muy grande. Aquí habitan menos de 44 mil habitantes.
Los pobladores de Constitución también han protegido ventanas con cintas adhesivas para impedir que se rompan con el aire.
Sin embargo, no es una acción colectiva. Muchas casas y establecimientos no han tomado medidas preventivas. De eso se queja Rodolfo Rafael Luis García, trabajador del ayuntamiento, encargado de colocar tapiales en las ventanas de edificios del municipio.
“La gente no quiere creer, pero ya cuando ven de veras, andan llorando. A mí me ha tocado ir a los albergues. en otros huracanes y hay personas que, fíjense a qué grado, llegan y está la tormenta en su mero, pero feo, y están las personas: ‘oye, fíjate que necesito unas pastillas que están en mi casa’. Son problemas que batalla uno”, reprocha mientras coloca tablas en el edificio del Palacio Municipal de Comondú.
“La gente aquí es muy desidiosa. Me acuerdo cuando vino un periodista de un televisora y aquí andaba y las muchachas ahí agarrándolo y apapachándole. ¿No saben la magnitud del problema que les espera? Fue cuando el (huracán) Jimena (2009), que se fue un desastre. ¿No saben la magnitud que les espera? No, hombre. Les valía pura jodida”, continua quejándose.
— ¿Y ahorita cómo ve a la gente?, ¿sí se está preparando o no?—
"Hay muchas personas que ya están preparadas. Muchas ya se abastecieron de suministros, alimentos y esas cosas", estima.
Rodrigo se queja también de “este fenómeno sí está bien impredecible; antes nos decían ‘va a tocar tierra en La Paz y tocaba tierra en La Paz’ y ahorita va así, va así, como que va costeando sobre la costa, no sabe bien dónde va a entrar”.
Numerosas cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) recorren el municipio alistándose para el impacto: llegan con postes de concreto para reponer los de madera que puedan caerse y cortan ramas de palmeras que puedan afectar cableado de electricidad.
“Hay que estar prevenidos por lo que pueda pasar”, se animó a decir uno de los trabajadores de CFE, que descargaba uno de esos postes.
Polo podría tocar tierra con baja intensidad
El huracán Polo comenzó a golpear con fuerza las costas de Baja California Sur. De acuerdo con el pronóstico, se prevé que el fenómeno toque tierra hoy con categoría 2.
El incremento acelerado de la marea provocó inundaciones en las comunidades pesqueras de El Dátil y La Laguna, pertenecientes al municipio de Mulegé, lo que encendió las alertas de los tres órdenes de gobierno.
Ante la emergencia, elementos del Ejército, Secretaría de Marina, Guardia Nacional y Protección Civil estatal desplegaron un operativo masivo.
Las fuerzas armadas activaron los planes DN-III-E, Marina y GN-A, con recorridos terrestres y perifoneo público en las zonas de mayor vulnerabilidad.
Mientras tanto, el Consejo Estatal de Protección Civil informó que las bandas nubosas y el oleaje de Polo mantienen bajo amenaza a toda la entidad.
Destacó que Comondú está bajo alerta máxima y extrema precaución; en Loreto reportó vientos huracanados y lluvias de gran intensidad, y en Mulegé llamó a tener vigilancia prioritaria ante afectaciones críticas desde Punta Abreojos hasta Santa Rosalía.
Asimismo, para La Paz y Los Cabos informó de lluvias fuertes, rachas de viento y oleaje elevado, y precipitaciones dispersas.
Llamado urgente
A través de altavoces y recorridos casa por casa, las autoridades federales y locales exhortaron a los habitantes de zonas bajas, áreas propensas a inundaciones o viviendas endebles a abandonar sus hogares de inmediato y trasladarse a un lugar seguro.
“Con la vida no se juega. Cuídense y cuiden a sus familias. Atiendan el llamado de las autoridades”, señalaron los convoyes de la Guardia Nacional y el Ejército en las calles.
Además, llamaron a la población civil a evacuar, llevar consigo documentos personales importantes, medicamentos básicos, agua potable, alimentos no perecederos e incluir a sus mascotas en los planes de resguardo.
Para garantizar el bienestar de los posibles damnificados, Baja California Sur alistó 169 refugios temporales habilitados con capacidad total para más de 24 mil personas.
IOGE