Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla; el arte de crear 'clones' con hilos y madera

Edición Fin de Semana

En Tlaxcala, la compañía elabora sus propios personajes con pino y ayacahuite, pero su principal característica, crear réplicas de personas con estos materiales.

Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla. (Andrés Lobato)
Compañía Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla. (Andrés Lobato)

Rafael González

Hace 21 años, la necesidad de atender a un familiar con discapacidad le planteó a los Hernández Quiroz a definir una actividad que les permitiera obtener ingresos y mantenerse en casa. Por ello, decidieron fabricar relojes de madera, pero un día un cliente les pidió reparar un títere de ese material y en este punto descubrieron su mecanismo y componentes, por lo que cambiaron su oficio.

Primero por hobby, iniciaron la producción de pequeños muñecos activados con hilos y después sus puestos a la venta. A través de la vendimia, a su taller llegó una persona que los retó a tallar un títere con su misma imagen. Ellos aceptaron gustosos, por lo que inició una larga carrera de lo que ahora llaman “clones”.

La identificación entre los artesanos y sus piezas los hizo conformar la compañía Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla, con la cual han recorrido medio país y han divertido a chicos y grandes a través de sus presentaciones, ya que han desarrollado personajes propios.

Felipe Bernardo Hernández Quiroz, integrante del citado grupo teatral de marionetas, informó que les da doble vida a estos personajes inanimados, ya que es artesano y titiritero, “aunque ellos se moldean a sí mismos y desarrollan su propia personalidad”.

En entrevista con MILENIO Puebla, Felipe dijo que quien aceptó el desafío de reparar la marioneta fue su padre, quien además de corregirla, hizo otra y añadió más movimientos: “Después, nosotros inventamos nuestra propia cruceta porque no las conocíamos. De ahí empezamos a hacer títeres pequeñitos porque nos gustaban, porque todavía nos dedicamos a los relojes”.

Dos años después, su abuela materna los invitó a realizar una función para la familia y así comenzó una pequeña gira entre conocidos, “luego con los amigos de la familia y ahora ya hemos recorrido gran parte de la República”, dijo.

Felipe Bernardo Hernández Quiroz, integrante de la Compañía Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla. (Andrés Lobato)

Elaboración de los títeres

Un títere de esta compañía está conformado por diez piezas: pies, pantorrillas, piernas, pelvis, tórax, brazos, antebrazos, manos, cuello y cabeza, a las cuales se les añade la ropa, tocado y pintura.

Según el personaje, su elaboración puede demorar de 20 días a un mes, aunque en un encargo se invierte hasta seis meses, sin embargo, cada día se fabrican de dos a tres piezas para su venta.

Los integrantes de la familia los Hernández Quiroz emplean para el tallado del cuerpo madera de pino y para la cabeza, ayacahuite; para zapatos y manos, ocupan encino o cedro. Para elaborar la réplica de una persona o personaje de la historia, el hermano de Felipe hace escalas de frente y perfil. Después, se realiza el resto del cuerpo, “bien detallado”.

A la fecha, la compañía ha realizado 50 réplicas y “todos han tenido su grado de dificultad. No hay alguno que sea más complicado que otro. El detalle son los rostros y sus arrugas. Algunos llevan más que otros, dependiendo de la edad de la persona”, afirma Felipe.

Asimismo, comentó que el toque final lo realizan con pinturas vinílicas convencionales y aprovechan el acabado propio de la madera: “Eso para nosotros es un poco más real (al color de la piel)”. En tanto, la ropa y demás accesorios la diseña su padre, Wilfrido Hernández Gerónimo.

Cabe señalar que por el apellido materno de su progenitor los ubican en este Pueblo Mágico del estado de Tlaxcala.

Cada una de las piezas se elabora con un tipo de madera precisa. (Andrés Lobato)

Hilos y madera que recorrieron el mundo

Con orgullo, Felipe Bernardo afirmó que sus creaciones se encuentran en ciudades como Pensilvania, en Estados Unidos, así como en países como Chile, China y Argentina: “No porque nosotros hayamos salido, sino porque en los festivales vienen otros grupos de otros países y nos hacen sus pedidos o nos compran, ya sea que se los enviemos o se los lleven antes de partir”.

Sin embargo, reconoció que en México se carece de una escuela o centro de capacitación para estas creaciones, pero salvo la manufactura de títeres de guante, ellos pueden presumir que ya formaron cuatro grupos especializados en la fabricación de títeres de madera articulados con hilos.

Entre la gente que se han capacitado con esta familia se encuentran chicas de Argentina, “que vienen para tomar cursos muy rapidísimos o cosas sencillas. Dependiendo del tiempo que tenga la persona es lo que nosotros les enseñamos. Les preguntamos qué quieren aprender y en eso nos enfocamos”. Además, mencionó la importancia del conocimiento de otros oficios para dar un mejor apoyo a sus creaciones.

La técnica ha sido única para estos artistas de la talla de madera. (Andrés Lobato)

Presentaciones con espontaneidad

Respecto al inicio de Titerearte Gerónimo, Felipe Hernández cuenta que primero se llamaban Títeres Gepeto, “por lo cual fuimos muy criticados, porque decían que Gepeto era italiano, así que decidimos cambiarnos a Gerónimo porque la familia de mi padre es Gerónimo y no es un apellido tan común y resulta que también nos dijeron que era un apellido extranjero”.

Tras un consenso se determinó mantener el nombre elegido y le añadieron Titerearte; con este nombre, desarrollaron presentaciones más elaboradas, diferentes una de la otra porque carecen de un guion pues domina la espontaneidad.

“Presentamos una pequeña caravana de artistas y bailes de folclor mexicano, por ejemplo, los Viejitos, los huehues, Sinaloa, lo que se dice folclor al 100 por ciento con un toque cómico, con un toque de comicidad, que es lo que hacemos aquí en Titerearte; y entre los bailes de folclor vamos presentando a algunos comediantes”.

Felipe enfatizó que “en cada show no hay nada grabado de forma previa, más que la música y todo es espontáneo. Ustedes nos pueden hablar y decir que tienen una visita y nos presentamos cotorreándolos, nos pueden decir ‘pasó esto en la familia y quiero que toques el tema, o que le eches un chascarrillo a tal persona’, y lo hacemos”.

Añadió que en algunos lugares les han dado una lista con la gente que labora y se marcan los defectos y virtudes de cada trabajador para que las mencionen durante la presentación, “eso es lo que nosotros tratamos de hacer y por lo que seguimos de pie”.

Además, para montar un baile se documentan y lo primero que realizan son los personajes, luego crean los pasos y añaden detalles jocosos para no hacer monótona o aburrida la presentación: “Buscamos un toque chusco, para que ese baile no sea nada más lo que vemos por lo regular en un baile folclórico”. Los titiriteros aplican mucha creatividad para evitar que los espectadores se levanten y retiren, como han notado con otros grupos en los festivales: “Casi todos traen cuentos, casi todos traen ‘Caperucita Roja y el Lobo Feroz’ o ‘Los tres cochinitos’, y aunque la función es para niños, éstos se levantan y andan corriendo para acá y para allá y los papás durmiendo”.

50 años de actividades suma Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla, con muchas creaciones originales. (Andrés Lobato)

Aunado a lo anterior, las presentaciones de los grupos son de 30 minutos, mientras que de Titerearte son de una hora y media: “Desde que empezamos hasta que terminamos tenemos a la gente ahí aplaudiendo y con carcajadas, incluso hasta llorando con algunos números”.

Felipe revela que sus personajes son: Vaquerito Alegre, “quien sale cantando a caballo, el cual hace trucos y pone a cantar a la gente; Pinocho, pero muy nuestro, porque no es nada apegado a la historia que se conoce; el Payasito, que en 10 minutos hace lo que un compañero hace en una función (…) y el Greñitas, un rockero que sale en moto a quien le gustan las canciones infantiles”.

Asimismo, señala que al momento de manipular a uno de sus personajes, él se transforma, pues desconoce cómo es que puede darle esa voz a cada uno: “Solamente me transformo, me convierto (…) me ha gustado hacer imitaciones, cantar, bailar, el ambiente artístico me ha gustado bastante”.

Empero, revela que es tímido y por ese motivo puede subir a un escenario para cantar, actuar o bailar, pero al bajar se cambia de ropa e intenta pasar desapercibido.

“Me cambio de inmediato para que la gente no me reconozca, no sepa quién es el que estaba allá arriba y con los títeres me suelto completamente, porque me transformo”.

Por último, rechaza tener alguna preferencia para actuar frente a algún público en especial, “es muy lindo trabajar con un niño que se pone a platicar con un títere, que con un joven o una chica que ya le está bailando el títere; o los adultos que de repente se transforman en un niño (…) hemos tenido personas ya de edad que hasta su bendición les han dado a los muñequitos”.

Herramientas de trabajo de la Compañía Titerearte Gerónimo-Títeres de Huamantla. (Andrés Lobato)

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