Frente al aumento de las temperaturas y los efectos cada vez más visibles del cambio climático, especialistas plantean que la discusión sobre el calentamiento global debe incluir los hábitos de consumo de la población.
Alfonso Arroyo Amezcua, ambientalista, sostuvo que el problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de las emisiones industriales o las políticas públicas, sino también desde la creciente demanda de bienes y servicios que caracteriza a las sociedades modernas.
“El planeta tiene fiebre”, afirmó al explicar que el incremento de 1.5 grados en la temperatura media global puede parecer pequeño, pero representa una alteración significativa. “Si una persona aumenta 1.5 grados su temperatura corporal, inmediatamente sabemos que algo está mal”, ejemplificó.
Consumo de energía y producción
Explicó que prácticamente toda actividad económica requiere energía, como producir alimentos, fabricar ropa, construir viviendas, ensamblar vehículos o elaborar electrodomésticos. Sin embargo, recordó que ningún sistema energético es completamente eficiente, por lo que una parte de esa energía termina disipándose en forma de calor.
Consumo excesivo y recursos naturales
Desde su perspectiva, el consumo excesivo se ha convertido en un factor que aumenta la presión sobre los recursos naturales y contribuye al calentamiento global. Mencionó la acumulación de bienes que frecuentemente permanecen sin utilizar, desde prendas de vestir y aparatos del hogar hasta vehículos que demandaron grandes cantidades de energía para ser fabricados.
“El exceso causa disfunción”, señaló al insistir en la necesidad de adoptar hábitos de consumo más responsables. Arroyo Amezcua afirmó que la sociedad suele percibir el consumo como un acto aislado, sin considerar la energía utilizada en cada etapa de producción.
Costo energético de los productos
Incluso ejemplificó el costo energético asociado a distintos productos, al señalar que la fabricación de una bicicleta puede requerir el equivalente a varios barriles de petróleo, mientras que una motocicleta o un automóvil demandan cantidades considerablemente mayores.
Adaptación al cambio climático
Por ello, consideró que la adaptación al cambio climático no dependerá únicamente de grandes proyectos de infraestructura o de decisiones gubernamentales, sino también de cambios en la forma en que las personas consumen energía, agua y bienes materiales.
“El calentamiento global no solo es responsabilidad de gobiernos o industrias; también está relacionado con los patrones de consumo de las personas, porque todo lo que producimos y consumimos requiere energía y gran parte de esa energía termina convirtiéndose en calor”, concluyó.
SJHN