Un operativo conjunto de fuerzas de seguridad de Guatemala permitió el aseguramiento de cuatro fusiles Galil ocultos en un buzón clandestino en la aldea Las Espuelas, municipio de Huehuetenango, una comunidad montañosa ubicada cerca de la frontera con Chiapas.
El despliegue estuvo encabezado por agentes de la División de Información, Análisis e Investigación Antinarcótica (DIDAE), con apoyo del Ejército de Guatemala y especialistas antiexplosivos, quienes localizaron el armamento enterrado y acondicionado para permanecer oculto, presuntamente como parte de una red de abastecimiento utilizada por organizaciones criminales que operan en la frontera.
Fusiles de fabricación israelí
De acuerdo con las autoridades guatemaltecas, los cuatro fusiles Galil, de fabricación israelí, quedaron bajo resguardo del Ministerio Público, donde serán sometidos a peritajes balísticos y técnicos para determinar su procedencia y establecer si fueron utilizados en hechos violentos o si mantienen relación con investigaciones abiertas en la región.
El Ministerio Público de Guatemala señaló que el aseguramiento representa un nuevo indicio de la operación de redes dedicadas al tráfico ilícito de armas y al trasiego de personas entre Guatemala y México, actividades que han convertido a la franja fronteriza con Chiapas en un corredor estratégico para grupos del crimen organizado transnacional.
Las investigaciones continúan y las autoridades no descartan realizar nuevas diligencias y operativos en comunidades cercanas a la línea divisoria, con el objetivo de ubicar más escondites clandestinos y desarticular las estructuras responsables del almacenamiento y movilidad del armamento.
El hallazgo ocurre cuatro meses después de uno de los aseguramientos más importantes registrados en esa misma comunidad de Las Espuelas. En marzo, durante otro operativo, fueron detenidas cinco personas y decomisado un arsenal compuesto por 16 fusiles de asalto, un fusil Barret de alto calibre, granadas de fragmentación, 117 cargadores para armas largas, pistolas, dinamita, chalecos balísticos, radios portátiles, motocicletas, teléfonos celulares, placas vehiculares de Guatemala y México, además de tarjetas bancarias y documentación diversa.
En aquella ocasión, la Fiscalía contra Delitos Transnacionales de Guatemala consideró que el aseguramiento evidenció la capacidad logística de las organizaciones criminales asentadas en la frontera occidental y su alcance para operar entre Huehuetenango y el estado de Chiapas.
Autoridades investigan vínculos con crimen organizado
El nuevo decomiso confirma que la región fronteriza continúa siendo un punto de interés para grupos dedicados al tráfico de armas, personas y otras actividades ilícitas, debido a la compleja geografía de la zona y a la existencia de rutas utilizadas para el movimiento clandestino entre ambos países.
Las autoridades guatemaltecas mantienen abiertas las investigaciones para determinar la estructura responsable del armamento localizado y establecer posibles vínculos con los grupos criminales que mantienen presencia en la frontera entre Guatemala y Chiapas.
ksh