Un total de 721 máquinas tragamonedas fueron destruidas por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Michoacán, lo que representó un golpe al financiamiento del crimen organizado que obtenía ganancias superiores a los 8.6 millones de pesos mensuales.
Israel Vega Rodríguez, vicefiscal de Inteligencia e Investigación Criminal, indicó que estas máquinas fueron aseguradas en el primer semestre del año como resultado de operativos interinstitucionales en Uruapan, Quiroga, Maravatío, Morelia, Zamora, Lázaro Cárdenas, Queréndaro y Arteaga.
Este aseguramiento, dijo, "es una muestra de firmeza para prevalecer el estado de derecho". En ese sentido, precisó que la Estrategia Nacional contra la extorsión ha permitido resultados tangibles para la protección de las familias michoacanas.
Al retirar estas fuentes de financiamiento, se asesta un golpe a la parte económica de los grupos armados, así como a sus estructuras que tienen como objetivo afectar la paz y el patrimonio de la sociedad.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública, José Antonio Cruz Medina, señaló que el retiro de las máquinas tragamonedas es un mecanismo de protección que reduce la presión hacia los negocios que son amenazados por el narco para su instalación.
Precisó que, tras el aseguramiento, se procede con una segunda fase operativa que consiste en identificar las redes que están detrás de su instalación y en una tercera que busca impedir su reinstalación.
"No es un golpe aislado", dijo al asegurar que por parte de la dependencia han destruido más de cuatro mil 380 máquinas desde la puesta en marcha del operativo contra esta fuente de financiamiento.
rdr