• Huevos piratas: el nuevo fraude comercial que llega hasta tu cocina

  • Autoridades sanitarias reforzaron operativos en La Laguna tras detectar huevo con sellos y códigos presuntamente falsificados, mientras Huevo San Juan alertó sobre sitios web que suplantan su identidad para cometer fraudes.
Gómez Palacio, Durango. /
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M+.- La piratería encontró un nuevo negocio: el huevo. Ya no se trata únicamente de billetes, relojes, bolsas de diseñador, medicamentos o ropa. 

Ahora los delincuentes también falsifican una de las marcas de huevo con mayor presencia en México: San Juan.

Lo hacen clonando los famosos sellos y el código de trazabilidad impresos sobre el cascarón, los cuales distinguen a la marca, para hacer pasar el producto como auténtico, una práctica que, además de constituir un fraude comercial, rompe la cadena de identificación sanitaria que permite conocer el origen y sanidad del alimento.

El engaño no termina ahí

Mientras autoridades refuerzan la vigilancia para impedir que esos productos lleguen a los anaqueles, los responsables del fraude ya dieron el siguiente paso: trasladaron la piratería al mundo digital, donde comenzaron a utilizar páginas de internet que suplantan la identidad de Huevo San Juan para atraer compradores con ofertas inexistentes y aparentes canales oficiales de venta.

Es un fraude de dos frentes y los primeros casos de huevo falsificado ya se detectaron en Durango.

Por un lado, la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado (Coprised) mantiene un operativo permanente de inspección y vigilancia en Gómez Palacio y otros 11 municipios de la Región Laguna para detectar huevo con sellos y códigos falsificados, con el fin de verificar su procedencia y evitar riesgos para la salud pública.

Por el otro, la propia empresa lanzó una advertencia a distribuidores y consumidores luego de detectar sitios de internet que utilizan ilegalmente su nombre, su imagen y hasta el diseño de su página oficial para engañar a compradores.

La coincidencia de ambos hechos encendió las alertas de las autoridades sanitarias y de la industria avícola.

El cascarón también cuenta una historia

La alerta que hoy moviliza a inspectores sanitarios comenzó antes de que aparecieran los sitios falsos en internet.

A principios de julio, autoridades federales emitieron una alerta sanitaria tras registrarse brotes de salmonela en granjas del estado de Colorado, Estados Unidos, situación que derivó en un reforzamiento de las inspecciones sobre la comercialización de huevo en diversas entidades del país.

Sin embargo, conforme avanzaron las revisiones, apareció un segundo foco de preocupación: la clonación de sellos y la falsificación del código único de trazabilidad en productos identificados falsamente como Huevo San Juan.

La preocupación no es menor

Ese código impreso sobre el cascarón funciona como la identificación única de cada pieza. Es la herramienta que permite rastrear la granja donde fue producido el huevo, conocer la fecha de empaque, seguir su ruta de distribución y confirmar que pasó por los controles sanitarios correspondientes.

Cuando ese código es alterado o falsificado, también desaparece la certeza sobre el verdadero origen del alimento.

Por esa razón, explicó Jesús Romero Torres, titular de la oficina regional de la Coprised en La Laguna de Durango, el personal de inspección fue capacitado específicamente para reconocer las diferencias entre un producto original y uno apócrifo.

Los verificadores trabajan con material gráfico comparativo que les permite identificar las características de cada impresión.

Mientras el sello auténtico presenta letras y números perfectamente definidos, elaborados con una tipografía fina en tinta azul, las piezas falsificadas muestran diferencias evidentes en el grosor de los caracteres, irregularidades en la impresión y variaciones en la calidad del estampado.

Los verificadores trabajan con material gráfico comparativo que les permite identificar las características de cada impresión.| Rolando Riestra.

Aunque a simple vista esos detalles pueden parecer mínimos para un consumidor, para los verificadores representan indicios suficientes para iniciar una revisión más profunda sobre la procedencia del producto.

El "Frescómetro", la otra línea de defensa

Frente al riesgo de falsificaciones, Huevo San Juan recordó que cualquier consumidor puede verificar la autenticidad del producto antes de consumirlo.

La empresa mantiene disponible la plataforma digital denominada Frescómetro, mediante la cual basta ingresar el código impreso en el cascarón para conocer la granja de origen, la fecha de empaque y otros datos que permiten confirmar que la pieza corresponde realmente a un lote producido por la compañía.

Con esa herramienta, el consumidor puede comprobar si el código coincide con los registros oficiales o si, por el contrario, existen inconsistencias que hagan sospechar de una posible falsificación.

Las autoridades sanitarias consideran que esta verificación se convierte en una herramienta adicional para fortalecer la trazabilidad de los alimentos y reducir el riesgo de que mercancía irregular llegue a la mesa de las familias.

Primeros aseguramientos

Las inspecciones ya comenzaron a arrojar resultados.

Como parte de los operativos realizados en el Mercado de Abastos de Gómez Palacio, localizado en el poniente de la Comarca Lagunera, personal de la Coprised aseguró cuatro cajas que contenían un total de 360 piezas de huevo.

La razón no fue una contaminación confirmada ni la existencia de salmonela.

El aseguramiento obedeció a que los expendedores no pudieron presentar facturas ni documentación que acreditara legalmente la procedencia del producto, un requisito indispensable para garantizar su trazabilidad y cumplir con la regulación sanitaria vigente.

Para la autoridad, un lote sin documentación representa un producto cuya ruta de distribución no puede comprobarse y, por tanto, debe retirarse preventivamente mientras se acredita su origen.

La medida forma parte de la estrategia de vigilancia implementada en toda la región para impedir la comercialización de mercancía cuya autenticidad no pueda verificarse.

La trazabilidad, la pieza que no puede faltar

La documentación que acompaña al producto es tan importante como el estado del cascarón.

De acuerdo con la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Durango, cada comerciante está obligado a garantizar que el huevo que pone a la venta cumpla con las condiciones físico-sanitarias establecidas en la Norma Oficial Mexicana NOM-159-SSA1-2016, que regula las especificaciones para la producción y comercialización de huevo para consumo humano.

La disposición no se limita a exigir que el producto esté en buenas condiciones.

Cuando el huevo se comercializa en empaque secundario o a granel, debe contar con información que permita identificar claramente su procedencia, además de incluir el etiquetado correspondiente, la fecha de entrada y la fecha de caducidad, elementos indispensables para reconstruir la ruta que siguió el alimento antes de llegar al consumidor.

Jesús Romero Torres, titular de la oficina regional de la Coprised en La Laguna de Durango.| Rolando Riestra.

En otras palabras, cada lote debe contar su propia historia: de dónde salió, quién lo distribuyó, quién lo compró y bajo qué condiciones fue almacenado.

Si esa historia se rompe, también lo hace la posibilidad de responder con rapidez ante una alerta sanitaria o de retirar oportunamente un producto que represente un riesgo para la población.

Por ello, Romero Torres explicó que los operativos no se concentran únicamente en detectar posibles falsificaciones de sellos, sino también en verificar que toda la cadena documental permanezca intacta.

Operativos en toda La Laguna

La vigilancia no terminó en el Mercado de Abastos.

Las brigadas de inspección recorren también supermercados, tiendas de autoservicio, misceláneas, abarrotes y establecimientos donde el huevo se comercializa a granel en Gómez Palacio y los otros once municipios que integran la jurisdicción sanitaria de la Región Laguna de Durango.

Aunque en el comercio formal resulta más sencillo mantener la trazabilidad gracias a que trabajan con proveedores plenamente identificados, las autoridades reconocen que el principal reto se encuentra en la venta a granel.

En ese segmento, explicó el funcionario, los comerciantes están obligados a conservar las notas de entrada y la documentación que permita identificar plenamente al proveedor de cada lote.

Sin esos documentos resulta prácticamente imposible reconstruir el recorrido del producto.

"Compramos donde esté más barato"

Las inspecciones también llegaron al Mercado Municipal José Ramón Valdez, ubicado cerca del Centro de Gómez Palacio.

Ahí, además de revisar el estado físico del producto, el personal de la Coprised solicitó a los comerciantes las facturas que acreditaran la compra del huevo que ofrecían al público.

La respuesta exhibió una práctica común en buena parte del comercio tradicional.

Varios locatarios reconocieron que no acostumbran solicitar comprobantes de compra, pues habitualmente adquieren el producto con el distribuidor que ofrece el mejor precio ese mismo día.

La lógica comercial es sencilla: comprar más barato para vender más barato.

Pero esa dinámica representa un problema cuando se trata de reconstruir la trazabilidad del alimento.

Ante ese escenario, la autoridad sanitaria pidió a los comerciantes modificar esa práctica y comenzar a exigir notas, facturas o cualquier documento que permita demostrar el origen de cada lote.

No se trata únicamente de un requisito administrativo.

Es la única forma de comprobar que el producto proviene de un canal legal de distribución y de actuar con rapidez si se detecta alguna irregularidad sanitaria.

El precio también se mueve

Mientras las inspecciones avanzan, el mercado también refleja ligeros cambios.

Durante un recorrido realizado por MILENIO en el Mercado José Ramón Valdez, la cartera de huevo se comercializó en un promedio de 60 pesos, mientras que el kilogramo alcanzó los 45 pesos, cifras que representan un ligero incremento respecto a las cotizaciones registradas durante mayo.

La vigilancia sanitaria ha colocado bajo el reflector el origen del producto más que su precio.| Rolando Riestra.

Aunque los comerciantes atribuyen esas variaciones al comportamiento habitual del mercado, la vigilancia sanitaria ha colocado bajo el reflector el origen del producto más que su precio.

Porque hoy la pregunta ya no es solamente cuánto cuesta un huevo. También importa saber de dónde viene, pero el fraude ya había dado otro paso.

Mientras inspectores recorrían mercados revisando sellos, códigos y facturas, la piratería ya había cruzado otra frontera. El fraude salió del cascarón. Ahora también vive en internet.

La propia empresa Huevo San Juan envió un comunicado a su red de distribuidores para alertarlos sobre una nueva modalidad de engaño que utiliza la buena reputación de la marca como principal gancho.

La compañía informó que detectó que los sitios huevomx.com, huevo-sanjuan.com y huevos-sanjuan.com hacen uso ilegal de su nombre, de su identidad gráfica y de la imagen de sus productos para ofrecer supuestas promociones y ventas.

No se trata de distribuidores autorizados. Tampoco de plataformas oficiales.

La advertencia fue contundente: "¡No te dejes engañar!", señala el comunicado distribuido por la empresa a sus clientes comerciales.

Huevo San Juan se deslindó de cualquier oferta, promoción o, los delincuentes que están detrás de esos portales copiaron incluso el diseño de su sitio institucional con la intención de generar confianza entre los consumidores y hacerles creer que realizan operaciones directamente con la famosa marca a través de esas páginas y reiteró que ninguna de ellas forma parte de su red oficial de distribución.

También pidió expresamente no realizar depósitos, transferencias, apartados ni ningún tipo de negociación con personas o empresas que no pertenezcan a la red de distribuidores autorizados de Proan.

La compañía recordó además que no comercializa huevo por internet, por lo que cualquier página que ofrezca ese servicio utilizando su nombre incurre en una práctica fraudulenta.

Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado.| Rolando Riestra

"Por tu seguridad, no realices ningún trato con personas o empresas que no sean un distribuidor autorizado de Proan. Te recordamos que Proan no ofrece huevo para su venta en línea, solamente a través del teléfono 800 713 7841", estableció la productora. 

Con ello, el problema dejó de ser exclusivamente sanitario.

También se convirtió en un caso de suplantación de identidad comercial que busca aprovechar el prestigio de una marca reconocida para cometer fraudes en línea.

Una alerta que no termina en el anaquel

Aunque la falsificación de sellos y la clonación de páginas web encendieron las alertas, hasta ahora las autoridades sanitarias no han detectado el ingreso de embarques contaminados con salmonela a la Región Laguna de Durango.

Jesús Romero Torres explicó que los operativos continuarán de manera preventiva y que las revisiones se mantienen activas en coordinación con corporaciones de seguridad y otras dependencias estatales para evitar que productos de procedencia irregular lleguen a los consumidores.

La vigilancia, insistió, no responde únicamente a una marca específica, sino a la necesidad de garantizar que todos los alimentos que llegan a la mesa cumplan con las condiciones sanitarias establecidas.

La alerta internacional por los brotes de salmonela registrados en granjas de Colorado, Estados Unidos, obligó a mantener los controles reforzados; sin embargo, en territorio lagunero el principal foco de atención actualmente está relacionado con la autenticidad y trazabilidad del producto.

Porque un huevo sin origen comprobable representa una pregunta sin respuesta: nadie puede garantizar con certeza de dónde salió, quién lo manipuló ni bajo qué condiciones llegó al punto de venta.

¿Cómo detectar un huevo irregular?

Ante este escenario, la Coprised pidió a los consumidores convertirse también en la primera línea de vigilancia.

Antes de comprar o consumir huevo, recomendó realizar una revisión visual del producto y descartar aquellas piezas que presenten señales de deterioro o irregularidad.

Entre los principales indicios de alerta se encuentran:

  • Manchas oscuras o presencia de moho en el cascarón.
  • Restos de sangre.
  • Rajaduras o una consistencia demasiado frágil.
  • Malos olores.

Además, pidió adquirir el producto únicamente en establecimientos formales, evitar compras en puntos donde no pueda comprobarse la procedencia de la mercancía y verificar los sellos o códigos de trazabilidad mediante las plataformas oficiales de las marcas.

En el caso de Huevo San Juan, la empresa reiteró que se puede utilizar su Frescómetro para confirmar la autenticidad del producto.| Rolando Riestra.

En el caso de Huevo San Juan, la empresa reiteró que el consumidor puede utilizar su Frescómetro (www.huevosanjuan.com.mx/frescometro) para confirmar la autenticidad del producto y conocer información relacionada con su origen.

El costo de romper la cadena

Para los comerciantes que no puedan acreditar la procedencia legal del producto, las consecuencias pueden ir más allá del retiro preventivo de la mercancía.

La Coprised advirtió que aquellos establecimientos que no regularicen los lotes asegurados o que no logren demostrar su origen enfrentarán sanciones administrativas y, en su caso, la destrucción del producto conforme a lo establecido en la Ley General de Salud.

La medida busca evitar que alimentos cuya procedencia sea desconocida permanezcan en circulación.

Porque en una emergencia sanitaria, la trazabilidad no es un trámite.

Es la diferencia entre detectar a tiempo un riesgo o permitir que avance sin control.

El nuevo negocio de la falsificación

La historia del huevo clonado revela una evolución en la forma en que operan los falsificadores. Antes bastaba con imitar una apariencia.

Ahora buscan apropiarse de toda la confianza construida alrededor de una marca: desde el sello colocado sobre el cascarón hasta la página de internet que intenta convencer al usuario de estar frente a un canal oficial.

La alerta lanzada en Durango no sólo habla de huevos falsificados; habla de una nueva forma de piratería.| Rolando Riestra.

El fraude comienza con una impresión falsa. Puede continuar con un producto cuya procedencia nadie puede comprobar. Y terminar con una pantalla donde un consumidor entrega sus datos o su dinero a una página que nunca perteneció a la empresa.

Por eso la alerta lanzada en Durango no sólo habla de huevos falsificados. Habla de una nueva forma de piratería donde la mercancía y la identidad digital de una marca se convierten en el objetivo.


  • Isis Rábago
  • Desde pequeña reconocí mi vocación en la comunicación, y aunque la vida no ha sido fácil, con necedad, empeño y esfuerzo cursé la Licenciatura de Ciencias de la Información. Como periodista de MILENIO, me aferro a mi convicción y mi compromiso de contribuir por el bien de mi Comarca Lagunera.

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