M+.- Antes de convertirse en el rostro de la Revolución cubana, antes de la boina, la barba y la fotografía que recorrería el mundo, Ernesto Guevara de la Serna fue un joven argentino de 27 años que llegó a Tepotzotlán, Estado de México, vestido de saco y corbata, con el cabello alineado y sin barba, para casarse.
Fue el 18 de agosto de 1955.
Aquel día, en la Presidencia Municipal de Tepotzotlán, el entonces médico Ernesto Guevara de la Serna contrajo matrimonio civil con la economista peruana Hilda Gadea Acosta, activista que había defendido al gobierno reformista del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz y que, tras el golpe de Estado de 1954, tuvo que exiliarse.
El hombre que años después sería conocido mundialmente como El Che Guevara todavía no era el personaje de la historia que conocemos.
Era un médico argentino que vivía en México; buscaba una manera de formalizar su relación con Gadea y se movía en los círculos de exiliados latinoamericanos que terminarían acercándolo a los hermanos Fidel y Raúl Castro.
La prueba de aquel día permanece en un documento municipal: el acta de matrimonio con folio 047, asentada en el libro 039 del Registro Civil de Tepotzotlán, poblado que se localiza a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad de México.
Setenta y un años después, aquel papel cuenta una historia mucho menos conocida del hombre que terminaría convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la Revolución cubana.
'El Che' llegó a Tepotzotlán para casarse
La ceremonia ocurrió en el antiguo Palacio Municipal de Tepotzotlán, inmueble que actualmente ocupa el mercado municipal, de acuerdo con el cronista municipal Gaudencio Neri Vargas.
¿Por qué Tepotzotlán?
El cronista refiere dos versiones.
Una apunta a la situación migratoria de Ernesto Guevara, quien no contaba con los documentos que acreditaran su permanencia regular en México.
La otra señala que los padres de Hilda Gadea la presionaban para que formalizara su relación y no siguiera en unión libre.
En ese contexto apareció una figura clave: Alberto Martínez Lozano, uno de los primeros médicos de Tepotzotlán y colega de Ernesto Guevara en el Hospital General de México.
Al conocer la necesidad del argentino de contraer matrimonio, le habría sugerido hacerlo en Tepotzotlán, donde las circunstancias permitirían formalizar la unión.
La solicitud de matrimonio fue presentada el 13 de agosto de 1955, cinco días antes de la ceremonia, según consta en el libro correspondiente del Registro Civil municipal.
El acta establece que Hilda Gadea Acosta, economista de origen peruano, y Ernesto Guevara de la Serna, nacido en Buenos Aires, Argentina, tenían entonces su domicilio en Santa María La Ribera, en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México.
Ambos contrajeron matrimonio bajo el régimen de sociedad conyugal.
Un revolucionario sin barba
Hay una imagen que no existe, pero que el cronista puede reconstruir a partir de los testimonios y documentos que sobreviven.
Ernesto Guevara llegó a Tepotzotlán para casarse como un joven médico.
Saco. Corbata. Cabello peinado. Sin barba.
Nada en aquella apariencia anticipaba al personaje que cuatro años después sería una de las figuras centrales de la Revolución cubana.
"Este joven fue 'El Che Guevara' que pisó el suelo del centro de Tepotzotlán, con la finalidad de unirse en matrimonio con Hilda Gadea Acosta", refiere el cronista.
La ceremonia se realizó en la Presidencia Municipal y no en un templo.
De acuerdo con Neri Vargas, la decisión también habría estado relacionada con las ideas liberales de Guevara y con la intención de realizar una ceremonia estrictamente civil.
No existen fotografías de la boda.
Tampoco hay evidencia documental que permita confirmar que Fidel y Raúl Castro estuvieron presentes.
Sin embargo, el cronista refiere una versión según la cual ambos pudieron haber acudido y optaron por pasar desapercibidos.
Incluso, según esa versión, estaban contemplados como testigos, pero habrían evitado firmar para no dejar registro de su presencia.
Lo que sí está documentado son los cuatro testigos que aparecen en el acta.
Por parte de Hilda Gadea firmaron Olga Lucía Carmona y el periodista y contador público Jesús Sergio Montaño.
Por parte de Ernesto Guevara aparecen Baltazar Rodríguez y Alberto Martínez Lozano, este último médico de Tepotzotlán y compañero del argentino en el Hospital General de México.
El acta que sobrevivió a un robo
La historia del matrimonio no terminó con la firma del documento.
En agosto de 1998, el acta matrimonial original fue sustraída del Registro Civil municipal.
El robo pasó inicialmente desapercibido.
Fue hasta febrero de 1999, después de una denuncia anónima, cuando las autoridades tuvieron conocimiento de que el documento había desaparecido.
Meses después, el acta fue recuperada y regresó a los archivos oficiales del municipio.
Desde entonces permanece bajo resguardo.
No se exhibe públicamente, explica el cronista, debido a su valor histórico y a que su posible carácter de patrimonio nacional rebasa las atribuciones de la autoridad municipal.
Así, el documento que acredita el primer matrimonio del Che Guevara en México permanece lejos de las vitrinas y de la vista del público.
Pero sigue ahí. Con un folio. Un libro. Cuatro firmas de testigos.
Y los nombres de dos jóvenes que todavía no sabían el lugar que ocuparían en la historia.
De Tepotzotlán a la Revolución cubana
La historia de Ernesto Guevara y Hilda Gadea había comenzado un par de años antes. Se conocieron en Guatemala en 1953, cuando ella trabajaba vinculada al gobierno reformista de Jacobo Árbenz.
El golpe de Estado de 1954 provocó el exilio de Gadea y marcó también el rumbo de Guevara.
Ambos terminaron en México.
Aquí, Hilda Gadea le presentó a varios cubanos exiliados, entre ellos Fidel y Raúl Castro.
Ese círculo sería determinante para el futuro del argentino.
Después de la boda en Tepotzotlán, la pareja tuvo una hija: Hilda Beatriz Guevara Gadea, nacida el 15 de febrero de 1956.
Mientras Hilda y su hija permanecieron en México, Ernesto Guevara se incorporó a los expedicionarios del Granma, que posteriormente desembarcarían en Cuba para iniciar la lucha que culminaría con el triunfo de la Revolución cubana en 1959.
La historia de aquella familia tomó entonces caminos diferentes.
Tras el triunfo revolucionario, Hilda Gadea y su hija viajaron a Cuba.
Pero la relación matrimonial terminó.
Ernesto Guevara le pidió el divorcio después de iniciar una relación con Aleida March, quien se convertiría en su segunda esposa.
Hilda Gadea permaneció en Cuba y escribió posteriormente el libro Mi vida con 'El Che', en el que relató su experiencia junto al revolucionario argentino.
De acuerdo con el historiador cubano Juan Carlos Reyes Díaz, autor de Historias no contadas de Cuba, Gadea tuvo además una influencia importante en la formación política de Guevara y en su acercamiento a las ideas de izquierda.
Hilda Gadea murió en Cuba en 1974.
Su hija, Hilda Beatriz, murió en La Habana el 21 de agosto de 1995, a causa de cáncer.
De su relación con el mexicano Alberto Sánchez nació Canek Sánchez Guevara, nieto de El Che, quien murió en México en 2015, a los 40 años.
El segundo matrimonio y los hijos de 'El Che'
Después de la Revolución cubana, Ernesto Guevara contrajo matrimonio con Aleida March.
Con ella tuvo cuatro hijos: Celia, Camilo y Ernesto, además de su hija Aleida Guevara March.
Aleida March, según el cronista cubano Juan Carlos Reyes, se incorporó desde joven a la lucha revolucionaria y posteriormente participó en las actividades vinculadas con el movimiento que encabezaban los hermanos Castro y Guevara.
Después de la muerte del Che, March continuó vinculada a la preservación de su legado y se hizo cargo del Instituto Histórico Ernesto Che Guevara en Cuba.
'El Che' también dejó huellas en Edomex
La boda de Tepotzotlán no es el único episodio que relaciona a Ernesto Guevara con el Estado de México.
Según las referencias recopiladas por el cronista, en Chalco habría realizado prácticas de tiro y entrenamiento junto con Fidel y Raúl Castro antes de la expedición revolucionaria a Cuba.
En Cuautitlán, versiones locales señalan que frecuentó algunas pulquerías.
Pero Tepotzotlán conserva el episodio más concreto.
Aquí existe un acta. Aquí quedó registrada una firma. Aquí, en un pueblo que entonces tenía menos de mil habitantes, un médico argentino de 27 años contrajo matrimonio con una economista peruana.
Tepotzotlán, entre la historia y el turismo
Hoy Tepotzotlán es uno de los Pueblos Mágicos del Estado de México y se encuentra a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad de México.
Limita con municipios como Nicolás Romero, Coyotepec, Teoloyucan y Cuautitlán Izcalli, y su principal vía de acceso es la autopista México-Querétaro.
Su patrimonio colonial tiene como uno de sus principales referentes el antiguo conjunto jesuita y el Museo Nacional del Virreinato, además del templo de San Francisco Javier, considerado una de las grandes expresiones del barroco novohispano y cuyo interior conserva un altar profusamente decorado.
Pero entre sus calles hay también una historia mucho más reciente.
Una historia que no tiene la solemnidad de los retablos ni la antigüedad de sus edificios virreinales.
Es la historia de un joven argentino que llegó en 1955 para casarse. Todavía no llevaba la barba que lo haría reconocible.
Todavía no era El Che de las fotografías.
Todavía no era un ícono.
Solo era Ernesto Guevara de la Serna, de 27 años, médico, argentino y recién casado.
Y en Tepotzotlán quedó el papel que lo demuestra.