• Mayo, mes marcado por la expansión de los Comunitarios por la Paz y Justicia y de Los Ardillos, en Guerrero

  • Entre desapariciones y el reclutamiento simbólico de niños, la lucha por el control de Chilapa y José Joaquín de Herrera cumple una década
Guerrero /

M+.- El 10 de mayo ha quedado marcado como una fecha clave en el proceso de expansión de Paz y Justicia, organización social a la que el Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), la Policía Comunitaria de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) y el colectivo Siempre Vivos acusan de ser el brazo social del grupo delictivo de Los Ardillos.

Del 9 al 14 de mayo de 2015, Comunitarios por la Paz y la Justicia tuvo una primera aparición pública, cuando tomó bajo su control la cabecera municipal de Chilapa, con el argumento de que buscaban detener a Zenén Nava, alias El Chaparro, principal líder de Los Rojos en la zona, con quien disputaban el control de la levítica ciudad.

Aunque en ese momento no lograron eliminar al Chaparro, dicha incursión de cinco días fue clave para desmantelar la estructura operativa de Los Rojos en dicha parte de la entidad. La organización se presentó como una policía comunitaria, cuya coordinación colectiva estaba integrada por comisarios de la zona rural de Chilapa.

Para cuando Paz y Justicia se retiró de la ciudad, hubo un reporte de 30 personas desaparecidas, la mayoría hombres jóvenes, de los que hasta el momento se desconoce el paradero.

En ese momento, el director del colectivo Siempre Vivos, José Díaz Navarro, encabezó una expresión de resistencia y convocó a una marcha para exigir que los agresores abandonaran Chilapa, pero fueron golpeados y perseguidos por las calles de la cabecera municipal.

El obstáculo de la CRAC-PF y el CIPOG-EZ

Aunque la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC) existe desde 1995 en comunidades de la Montaña Alta y Costa Chica, en febrero de 2015 se creó una organización con siglas similares en la comunidad de Rincón de Chautla, municipio de Chilapa.

Se trató de un proyecto denominado Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF), cuyo líder principal fue Cirino Plácido Valerio, quien falleció por complicaciones de salud en 2022.

La variante de Pueblos Fundadores se debe a que Cirino Plácido, junto con otros pioneros de la CRAC-PC de San Luis Acatlán, se mudaron hacia la zona rural de Chilapa, donde pusieron en marcha un proyecto de seguridad y justicia similar.

Jesús Plácido Galindo, hijo de Cirino y sobrino de Bruno Plácido Valerio, se instaló en Alcozacán, donde estableció una alianza con la CRAC-PF pero con una organización propia, el Consejo Indígena y Popular de Guerrero (CIPOG), que mantiene contacto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

La CRAC-PF se ha extendido de Rincón de Chautla hacia comunidades del vecino municipio de José Joaquín de Herrera, particularmente en Ayahualtempa.

Tras la muerte de Cirino Plácido, el liderazgo de la CRAC-PF recayó en los hermanos David y Bernardino Sánchez Luna, el segundo murió durante el mes de marzo por complicaciones de salud.

CRAC-PF y CIPOG han impedido que Los Ardillos o Paz y Justicia se apoderen completamente de la Montaña Baja, por eso es que el asedio sobre los pueblos que controlan ha sido constante.

En 2020, en las inmediaciones de Ayahualtempa se registró el incendio de una camioneta con 10 trabajadores de un grupo musical en su interior, de todas las víctimas, ocho eran integrantes de la CRAC-PF y vivían en Alcozacán, donde se les sepultó.

Pero Los Ardillos también han sufrido pérdidas, en 2019, por lo menos nueve de sus integrantes murieron en el punto conocido como Paraíso Tepila, en un enfrentamiento con integrantes de la CRAC-PF.

El 27 de enero de 2020, al menos 15 camionetas con pistoleros llegaron hasta la entrada principal de Rincón de Chautla para tratar de apoderarse de la localidad, sin embargo, fueron repelidos y, tras perder a dos integrantes, decidieron regresar a su zona de influencia.

De acuerdo con la relatoría de la CRAC-PF, de 2015 a la fecha, dicha organización y el CIPOG acumulan por lo menos 60 integrantes asesinados y 25 desaparecidos, entre policías comunitarios, consejeros y comandantes.

Derivado del asedio que enfrentan de manera recurrente, la CRAC-PF y el CIPOG en 2020 y 2021 hicieron desfilar a más de 20 niños de entre 8 y 12 años con playeras color verde olivo, paliacate cubriendo sus rostros, pistolas, rifles de bajo calibre y palos que simulaban ser armas de fuego.

Si el CIPOG queda desmantelado en las comunidades de Tula, Acahuehuetlán, Xicotlán y Alcozacán, entonces quedará el obstáculo que representa la CRAC-PF en Rincón de Chautla (Chilapa) y Ayahualtempa en José Joaquín de Herrera.

rdr

  • Rogelio Agustín Esteban
  • Egresado de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGRO). Reportero especializado en movimientos sociales. Relator permanente de la agitación que viven los pueblos de este estado.

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