Es una historia extraordinaria, pocos como él se han atrevido a desafiar las leyes de la naturaleza al dejar a los suyos para conocer el mundo. Con el ímpetu de la juventud abandonó el lugar donde nació, la fría Patagonia –en el extremo sur del continente americano–, luego cruzó el Hemisferio Norte para llegar a México, cuyas aguas tropicales lo encandilaron.
Es el elefante marino del sur (Mirounga leonina) llamado Panchito, quién causó sensación tras aparecer la mañana del martes 27 de enero en la playa de Los Ayala en Compostela, Nayarit, en donde –bajo un operativo de vigilancia para protegerlo de los curiosos–, permaneció hasta la mañana de este viernes.
“Aproximadamente a las 8:30 horas de hoy 30 de enero, el Elefante Marino entró al mar como acostumbraba; sin embargo, a cada momento fue entrando más profundo hasta perderse de vista”, comunicaron inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.
Esta fue su segunda visita en las playas de ese estado. En julio de 2020, el audaz visitante sureño, sorprendió a la comunidad científica al salir a tomar el sol en la paradisíaca playa de San Pancho en la Riviera Nayarit, donde permaneció varios días. Tras tomar un nuevo rumbo, llegó al Alto Golfo de California, donde se sabe que había estado los últimos años.
Está en edad de procrear, así que, con la última partida, los expertos ruegan que vuelva a casa, “a su hábitat en el hemisferio sur, porque si no se va a quedar aislado y sin reproducirse”, expresó la bióloga marina, Iyari Espinoza Rodríguez, miembro fundador del Grupo de Investigación de mamíferos marinos (GRIMMA).
La especialista forma parte del equipo científico que en 2020 analizó el origen de Panchito, bautizado así en honor a la playa donde fue visto en México, por primera vez.
“La vez pasada que vimos a un Elefante Marino del Sur en San Pancho, Nayarit, desprendió algo de piel y pudimos recolectarla, hacerle un análisis molecular de ADN y comprobar que efectivamente era un individuo que provenía del Pacífico Sur. Ellos generalmente están distribuidos cerca del Ártico, muy en el Sur”, relató la bióloga marina, Iyari Espinoza Rodríguez, miembro fundador del Grupo de Investigación de mamíferos marinos (GRIMMA).
En entrevista con MILENIO, relató que, en aquella ocasión, era un espécimen juvenil de cinco años. Ahora, presumen que el macho llegó a la edad adulta, estiman que pesa ¡cerca de cuatro toneladas! con una longitud de tres metros.
Aunque está ocasión no han logrado tomar muestras de piel para hacer el análisis genético, los expertos han determinado que se trata del mismo Panchito por una marca que lo caracteriza.
“Sí se han podido tomar fotografías en donde se evidencia una marca, como una cicatriz que tiene arriba de su cabeza, que la tenía también Panchito. Entonces, eso nos acerca muchísimo a que es el mismo ejemplar y que ya creció. Además de que no han reportado que se haya vuelto a ver en las costas del Alto Golfo California, que es donde estuvo durante todos estos años”, destacó.
La aparición de Panchito en 2020 fue documentada científicamente en el artículo: “Molecular Identification of a Southern Elephant Seal (Mirounga leonina) from the Nayarit Coast, Mexico”, publicada en la revista científica Aquatic Mammals, donde se confirmó, mediante análisis molecular, la presencia de esta especie típicamente subantártica en aguas mexicanas.
Diario de viaje 2020
La nota científica indica que la primera aparición de Panchito en México ocurrió el 5 de julio de 2020, cuando la Red de Varamientos de Bahía de Banderas-Puerto Vallarta recibió un reporte sobre un pinnípedo de gran tamaño en la Playa San Francisco, mejor conocida como San Pancho.
Inicialmente, se identificó como un elefante marino del norte (Mirounga angustirostris), ya que es la única especie de elefante marino que históricamente se distribuye en aguas mexicanas y en las costas del Pacífico; por lo que, debido a la similitud morfológica, los expertos realizaron el análisis genético para confirmar la especie y, además, estimaron que el ejemplar tendría cinco años de edad.
“El 6 de julio, la foca regresó al mar, pero regresó a la playa a las 17:00 horas y a 800 metros al norte de su ubicación anterior. El perímetro de seguridad se movió e instaló alrededor del animal cada vez que regresaba a la playa. La foca estaba descansando, removiendo la arena sobre sí misma mientras estaba en la playa; realizó varios nados cortos en el mar entre descansos en la playa”.
El documento cita a científicos que sugieren que esta especie voltea la arena sobre la que se encuentra para disipar el calor, o mitigar la irritación de la piel durante la muda.
Esto último es lo que consideraron al ver que la foca estaba mudando su pelaje.
“La temperatura ambiente en julio en San Francisco, Nayarit, oscilaba entre 23 °C y 27 °C, mucho más cálida que su hábitat típico en la Patagonia de 3 °C a 15 °C. Esta enorme diferencia de temperatura podría explicar el comportamiento de voltear la arena de esta foca”.
Para el 9 y 10 de julio, Panchito permaneció en la playa volteando la arena sobre su lomo, lo observaron débil, y con muda de pelo.
“El 13 de julio, aproximadamente a las 16:00 horas, la foca se dirigió al mar y no regresó a la playa. Se la observó nuevamente el 15 de julio en Punta Monterrey, a unos 4 km de su última ubicación. El 16 de julio, se observó que la foca entraba al mar por la mañana, se alejaba de la costa y se dirigía al norte”.
El 20 de julio, volvieron a reportarlo en una playa de Isla de Piedra en Mazatlán, Sinaloa.
“El proceso de muda estaba avanzado y se evidenció un nuevo pelaje gris oscuro. En la playa, el animal descansó y se cubrió con arena. Alrededor de las 17:30 h, regresó al mar. Este fue el último avistamiento conocido de este individuo”, indica la nota científica.
Posterior a la publicación del artículo, Panchito estuvo habitando en los alrededores del Puerto de San Felipe, en el Alto Golfo de California. Hasta esta semana que regresó a Nayarit.
Panchito es un adulto sano
La bióloga marina Iyari Espinoza señaló que junto con sus colegas de GRIMMA, han evaluado el estado de salud de este elefante marino macho, determinando que se encuentra sano, y quizá en preparación para emprender un nuevo viaje.
“Observando las condiciones del animal, pudimos darnos cuenta de que es un animal sano y que su comportamiento es normal. Ellos, usualmente salen a la playa a descansar y sobre todo después de una migración larga o previo a una migración”.
Explicó que los machos de su especie suelen nadar muy lejos para buscar alimento, “en el caso de los organismos que viven en su hábitat natural como éste que debe de estar en el Sur, suelen hacerlo durante mucho tiempo, vivir mucho tiempo en el mar y después de una larga migración pasan meses también en la playa descansando entre las rocas o la arena, tirados, así como se evidencia en algunas fotos”.
“La foca más grande del mundo”
La especie a la que pertenece Panchito, el elefante marino del sur (Mirounga leonina) se considera la foca más grande del mundo, destacó el doctor Jorge Urban Ramírez, responsable del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA) de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), al destacar que en México habita el Elefante Marino del Norte, que es más pequeño.
“Este viene desde La Patagonia, son distancias muy largas, en verdad que es extraño, pero no es la primera vez que sucede; por lo menos se han visto tres Elefantes Marinos del Sur en México. Este en particular, pareciera por el tamaño que es el mismo que se vio”.
El especialista en mamíferos marinos resaltó que su presencia se trata de un evento raro.
“Parece que viene viajando y luego se va a las playas a descansar unos días y luego otra vez viaja. Es un evento raro, pero siempre hay algunos curiosos”.
Indicó que el comportamiento de los Elefantes Marinos del Sur es diferente entre hembras y machos, aunque no tienden a migrar largas distancias.
“Las hembras son más locales, están más cerca de sus islas o en playas apartadas y salen algunas semanas a comer al mar y luego regresan. Una vez al año regresan porque cambian de piel, y el otro momento en el año que salen es a parir y a cuidar a sus crías; pero los machos se van mucho más lejos, están meses en el mar comiendo lejos y luego regresan a reproducirse”.
“Entonces, no es no es una migración, así como las ballenas que en el sur se reproducen y en el norte comen, sino más bien es que lejos de sus islas comen y luego regresan a reproducirse en la isla o a cambiar de piel”.
Ambos expertos, recomendaron a la población no molestar al intrépido Panchito, tampoco acercarse ni llevar animales de compañía cerca del ejemplar.
“Tenemos que estar presentes y hacer guardias de vigilancia, no tanto por el espécimen, porque él está en perfecto estado, descansando, no necesita ningún cuidado; pero las personas, los turistas que están en la playa turística son muy curiosos y tienden a querer acercarse lo mayor posible para una foto para algo e incluso llevar perros y pueden ocasionar un accidente. Los elefantes marinos son animales territoriales, y más al ser un macho”, advirtió la bióloga Espinoza Rodríguez.
HCM