La industria petrolera en Estados Unidos dio un giro en la última semana. La confirmación del proyecto America First Refining, una refinería procesadora de crudo en el sur de Texas y anunciada por el presidente Donald Trump, se convierte en la primera construcción en su tipo en desarrollarse en casi medio siglo.
Definido por el mandatario republicano como la reafirmación de su nación en el liderazgo energético, mencionado como tal en su cuenta en la red Truth Social, da un giro cuando a nivel global se aspira a la transición energética, pero al mismo tiempo la dependencia del petróleo y gas hacia 2050 les permite florecer.
Y su instalación en el puerto de Brownsville, muy cerca de los límites con México, anima a los alrededores del condado de Cameron, más identificado en el ramo aeroespacial al ser la base de despegue de los cohetes de SpaceX, esto en Boca Chica. Ese interés traspasa el Río Bravo, llega a la iniciativa privada de Tamaulipas y levanta la mano.
Extensión y producción prevista del complejo
La Casa Blanca otorgó algunos detalles de la infraestructura. De entrada, la firma Reliance, de la India, será la encargada de la ejecución; se establecerá en el punto marítimo del Golfo de México y el objetivo principal es tener un proceso único en su tipo y llegar a ser “la refinería más limpia del mundo”.
Sin especificar este aspecto del acuerdo, Trump externó que el acuerdo alcanza los 300 mil millones de dólares. En cuanto a infraestructura especializada en la producción de hidrocarburos, es la segunda en esta localidad, al proyectarse un complejo procesador de gas natural, suministrador de energía para la base espacial.
Toda la instalación estará distribuida en 240 acres (más de 97 hectáreas), con el objetivo de alcanzar una producción de 160 mil barriles de combustibles.
“Alimentará los mercados estadunidenses, fortalecerá nuestra seguridad nacional, impulsará la producción energética estadounidense y generará miles de millones de dólares en impacto económico”, añadió el presidente.
El plan significa para los directivos de las terminales una gestión consolidada tras 10 años de negociaciones. Se prevé que este centro refinador tenga una inversión que alcance más de 4 mil millones de dólares.
La planta integrará tecnologías impulsadas por hidrógeno y sistemas avanzados de combustible limpio diseñados para minimizar las emisiones y cumplir o superar todas las normas regulatorias federales y estatales.
Actualmente, se trabaja con agencias federales, estatales y locales para obtener los permisos ambientales necesarios, un proceso que el puerto está en una posición privilegiada para respaldar.
CMIC presume tener la capacidad suficiente
Conociendo a fondo la noticia, las constructoras de Reynosa y Tampico tocarán las puertas de los involucrados. Se apuntan para ser partícipes de la materialización y de la derrama económica, al mencionar que existe la experiencia y capacidad para edificar esta clase de estructuras metálicas.
El presidente de la delegación estatal de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Pablo Haro Panduro, recalcó que cuentan con socios certificados que apoyen estas labores, siendo una opción de actividad a futuro.
“Buscamos que en este proyecto entren las empresas mexicanas y, por lógica, las tamaulipecas. Tenemos en Reynosa y también en el sur gente capacitada y sin duda es una gran oportunidad por su experiencia en el sector petrolero. Un proyecto de este tipo va a requerir mano de obra calificada”, apuntó el directivo.
Se considera que una tercera parte de los 350 afiliados ha participado en planes no solo para Petróleos Mexicanos (Pemex), también para firmas privadas que realizan labores en territorio estatal, ante el potencial que tiene esta región en el noreste del país con la extracción de petróleo y gas natural.
“El potencial que tenemos en toda esta región es enorme. Además de la refinería hay un plan de abastecer gas natural a la base de despegue de SpaceX. De nuestra parte vamos a buscar las oportunidades que genere el proyecto y a la vez acercarnos con esos proyectos en Tamaulipas, como es Trión, tratando de tener un convenio con Woodside”, acotó Haro Panduro.
Pemex fue la escuela de las Pymes
Esa capacidad se forjó en la relación de los dueños de las constructoras con Pemex. La ahora empresa pública tuvo éxito en la ampliación, mantenimiento, rehabilitación y trabajos complementarios de instalaciones procesadoras, particularmente la Refinería Francisco I. Madero, gracias a esa proveeduría.
El mismo caso sucede en Reynosa. El procesamiento de gas natural en la planta Burgos, al poniente de la ciudad fronteriza, requirió una especialización y, con las maniobras en áreas contractuales autorizadas por las instancias federales, sobreviven ante la poca apertura.
Por cierto, forman parte de la lista de Pymes afectadas por el atraso de adeudos de la ex paraestatal, cuya cifra es superior a los 25 mil millones de pesos.
Terminales líderes en la actividad portuaria
Brownsville es el único puerto marítimo ubicado directamente en la frontera entre Estados Unidos y México y opera como Zona de Libre Comercio. Con una extensión de 16 mil hectáreas, es la autoridad portuaria pública con mayor superficie terrestre de Estados Unidos.
Lidera el país en envíos de acero al sur y se etiqueta como centro clave para la energía, la construcción naval y el reciclaje de buques. Es reconocido mundialmente como el principal puerto estadunidense en reciclaje de buques y alberga al mayor fabricante de plataformas de perforación marina del país. Recientemente, el puerto se ha convertido en sede de instalaciones de exportación de GNL y otros proyectos de infraestructura energética.
“Este anuncio marca un momento decisivo para nuestra región. America First Refining nos eligió porque contamos con el terreno, la infraestructura, la fuerza laboral y el compromiso para lograrlo. Este es precisamente el tipo de inversión transformadora que fortalece nuestra economía y crea oportunidades reales para las familias del sur de Texas”, declaró Esteban Steve Guerra, presidente del Distrito de Navegación de Brownsville.
Como dato, se inauguró en 1936. En sus detalles técnicos destacan un canal de navegación de 27 kilómetros de longitud y 40 mil acres —alrededor de 16 mil hectáreas— de extensión. Se emplea a 51 mil personas en sus seis muelles de carga líquida y 13 terminales de carga general, produciendo 3 mil millones de dólares de ganancias.
Empleos y sueldos pronosticados
Directivos y funcionarios texanos dieron una conferencia de prensa en su oficina administrativa para anunciar el proyecto. En un principio se habla de 500 empleos directos a tiempo completo, previendo miles de indirectos adicionales en los sectores de la construcción, logística y apoyo operativo a largo plazo, con salarios anuales previstos que oscilan entre 80 mil y 100 mil dólares.
Esto significa una de las inversiones industriales más significativas en la historia del sur de Texas. Esta dirección del puerto lleva más de 10 años trabajando en el proyecto.
“Este proyecto consolida al Puerto de Brownsville como un importante centro logístico energético de Estados Unidos y eleva a todo el Valle del Río Grande a nivel nacional e internacional. Nos enorgullece apoyar a America First Refining y sentar las bases para el futuro de esta región”, puntualizó William Dietrich, su director ejecutivo.
Una industria que une a estados y países
La región colindante entre Texas y Tamaulipas no solo se une por puentes internacionales, paso de mercancías y cruce de personas que fomentan el turismo médico, de esparcimiento y familiar. La actividad petrolera juega su propio papel al estar juntas dos cuencas de hidrocarburos de las más grandes del mundo: Eagle Ford y Burgos.
La diferencia es el aprovechamiento de los yacimientos. Al norte del Río Bravo es el motor petrolero de los estadunidenses, produciendo 5 millones de barriles diarios (casi el 40 por ciento del total nacional) y lidera la refinación con 32 por ciento de la capacidad del país. Impulsado por la cuenca del Permian y el fracking, el sector genera más de 300 mil empleos, siendo la Cuenca Pérmica la zona más productiva del mundo.
Hacia el sur del afluente que divide a ambas entidades y naciones, el panorama apenas empieza a gestarse. Desde 2014 se realizaron reformas en materia energética, permitiendo las rondas petroleras impulsadas por la Secretaría de Energía (Sener). Se comenzó con los proyectos de exploración en campos terrestres, siendo el único contrato amarrado el proyecto Trión, operado por la australiana Woodside Energy, frente a costas matamorenses.
A su vez, otras compañías como Jaguar, Iberoamericana de Hidrocarburos (IHSA), Newpek, Corporativo 5M y Tecpetrol prometieron acelerar las labores de evaluación y pasar de manera inmediata a la perforación de pozos. Todos ganaron licitaciones entre 2015 y 2018.
La entidad posee un potencial tan grande que es colocada como el segundo estado con mayor riqueza petrolera. Se calculan más de 11 mil millones de barriles de crudo equivalente en recursos convencionales y 15 mil 996 millones de barriles en no convencionales. Su subsuelo concentra cerca del 60 por ciento del futuro energético mexicano.
Matamoros entra en la competencia
Como competencia directa de Brownsville, el gobierno de Tamaulipas respalda el Puerto del Norte, inaugurado a mediados de 2025, respaldado por su par federal, abierto a la especialización de mercancía diversa, entre ellas la petrolera, al considerar una terminal de Pemex y recibir el hidrocarburo extraído de Trión, a sacarse de aguas profundas en 2028.
Para el presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce), Felipe Pearl Zorrilla, “será bueno cómo pueden complementarse por sus vocaciones, aunque también generan esa competencia con Altamira; sin embargo, en el sur de Tamaulipas el mercado puede unir al Bajío y San Luis Potosí con Europa y Sudamérica, mientras los otros enfocarse en Monterrey y Coahuila”.
La duda será qué tanto logre el gobierno mexicano consolidar su terminal de Pemex, más ahora con el complejo refinador a unos cuantos kilómetros de distancia.
JETL