“Me abusó cuando tenía 17 años": exalumna acusa al director de la academia Doenitz de violación y revela que tuvieron una hija

En entrevista con MILENIO, una exestudiante reveló agresiones sexuales, castigos físicos e historias de control que iniciaron hace más de dos décadas en el plantel.

Exalumna revela abusos en la Academia Doenitz de parte de su director. | Foto: Yazmín Sánchez
Marisol Noriega
Tampico /
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M+.- Durante más de dos décadas guardó silencio. Hoy, mientras la muerte de Dafne Zapata Quintos mantiene bajo escrutinio a la academia Militarizada de Marina Doenitz, una exalumna decidió contar la historia que, asegura, comenzó cuando apenas tenía 17 años.

Por razones de seguridad, pide ser identificada únicamente como "A" Zumaya. En entrevista con MILENIO, afirmó que fue víctima de abuso sexual, manipulación psicológica y violencia por parte de Jorge Luis Ponce Ortega, director de la academia, a quien señala de haber aprovechado la relación de autoridad que ejercía sobre ella cuando cursaba el bachillerato.

Según su testimonio, los hechos ocurrieron en 2003, cuando la academia operaba en la colonia Unidad Nacional, en Ciudad Madero.

"Me abusó en su oficina"

Zumaya relató que conoció a Jorge Luis Ponce Ortega durante un convivio organizado con integrantes del equipo de lucha grecorromana de la institución.

Ese día, recordó, el director comenzó a llamarla "comandante Zumaya", un apodo que terminaría acompañándola durante su estancia en la academia.

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Días después, aseguró, ella fue citada a la oficina del directivo.

A partir de ese momento, dijo, comenzaron las agresiones.

"El martes me manda llamar a su oficina y ahí fue donde abusó de mí. En su oficina fue la primera vez. Después acostumbraba a mandarme sacar a unas galeras y ahí abusaba sexualmente de mí", recordó.

Cuando ocurrieron esos hechos, Zumaya tenía 17 años. Jorge Luis Ponce Ortega, de acuerdo con su relato, tenía entonces 37.

Durante años creyó que mantenía una relación sentimental con el director de la academia. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que aquella relación estuvo marcada por una profunda asimetría de poder.

Hoy la define como abuso.

Explica que nunca denunció porque el miedo era permanente.

No sólo temía por ella.

También por las consecuencias que, asegura, sufrían otros estudiantes dentro del plantel.

"Me amenazaba. Me decía que si yo hablaba, me iba a pasar algo. Yo veía cómo golpeaban, torturaban y maltrataban a los niños. Tenía miedo. Fue algo que guardé durante muchos años. Ese hombre te manipula psicológicamente."
En entrevista para MILENIO, Zumaya denunció haber sido abusada a los 17 años (en 2003) por el director Jorge Luis Ponce. | Foto: Yasmín Sánchez

"La violencia ya existía desde entonces"

Para Zumaya, lo ocurrido con Dafne no representa un hecho aislado.

Asegura que cuando estudiaba el bachillerato, hace más de dos décadas, ya eran frecuentes las agresiones físicas entre estudiantes y que, en algunos casos, eran promovidas por el propio director de la institución.

Según su testimonio, los castigos incluían bofetadas, golpes con tablas e incluso obligar a algunos alumnos a beber sus propios orines.

También afirmó que había estudiantes que intentaban denunciar lo que ocurría dentro del plantel.

Sin embargo, dijo, terminaban siendo enviados con un presunto psicólogo, identificado por ella como hermano de Jorge Luis Ponce Ortega.

Lejos de atender las denuncias, aseguró, convencía tanto a los alumnos como a sus familias de que esos castigos formaban parte de la disciplina militar impartida por la academia.

"Todo terminaba justificándose como entrenamiento. Les hacían creer a los papás que era normal y que formaba parte de la formación militar."

El embarazo que cambió la relación

Meses después, recordó Zumaya, descubrió que estaba embarazada.

Tenía 17 años.

Relató que, cuando informó a Jorge Luis Ponce Ortega sobre el embarazo, el comportamiento del director cambió de manera repentina.

En lugar de rechazar la noticia, aseguró, comenzó a hablarle de matrimonio.

"Yo no sabía qué hacer. Entré en pánico. Le dije: 'Estoy embarazada', y él me respondió que estaba enamorado de mí, que me amaba y que quería casarse conmigo."

De acuerdo con su testimonio, también entonces continuó la manipulación psicológica.

Aseguró que ocultó el embarazo a sus padres por indicaciones de quien identifica como su agresor.

Según la documentación que mostró a MILENIO, Jorge Luis Ponce Ortega esperó cinco días después de que ella cumpliera la mayoría de edad para celebrar el matrimonio civil.

Zumaya entregó a MILENIO una copia de su acta de matrimonio. | Foto: Cortesía

Cuando finalmente enfrentó la situación con sus padres, estos aceptaron la unión.

Zumaya sostiene que la fecha de la boda no fue casual.

Afirma que Ponce Ortega esperó deliberadamente a que cumpliera 18 años para evitar cualquier consecuencia legal derivada de la relación que, según ella, había iniciado cuando aún era menor de edad.

El acta de nacimiento de Zumaya comprueba que se casó con apenas unos días siendo mayor de edad. | Foto: Cortesía

Violencia, control y aislamiento

Para Zumaya, el matrimonio no significó el fin de los abusos.

Por el contrario, asegura que marcó el inicio de un nuevo ciclo de violencia que se prolongó durante casi seis años y que pasó del abuso sexual a la violencia psicológica, económica y familiar.

Relató que tuvo que mudarse al domicilio de Jorge Luis Ponce Ortega, donde, según su testimonio, comenzó a vivir bajo un esquema permanente de control.

Afirmó que el director de la Academia Militarizada Doenitz limitaba su independencia, la aislaba y utilizaba la falta de recursos económicos como una forma de castigo cada vez que ella manifestaba su intención de terminar la relación.

"Él me castigaba. Si yo decía que me quería ir, se salía de la casa y me dejaba sin dinero y sin leche para la niña. Yo tenía que salir a buscarlo con mi hija en brazos", recordó.

Según su relato, la madre de Jorge Luis Ponce Ortega también participaba en ese entorno de violencia y, en diversas ocasiones, llegó a agredirla verbalmente.

Durante el matrimonio, Zumaya sufrió violencia psicológica, económica y familiar. | Foto: Cortesía

Con el paso del tiempo, dijo, comenzó a creer que el problema era ella.

Cada vez que intentaba abandonar la relación, asegura, él respondía diciéndole que estaba enferma, que tenía problemas mentales o que nadie le creería.

"Me decía que yo estaba mal, que estaba loca."

"Me tenía sedada"

Zumaya relató que los cambios emocionales que experimentaba fueron utilizados por su entonces esposo para convencerla de acudir con un psiquiatra.

Según su versión, el médico le prescribió clonazepam, un medicamento que pertenece al grupo de las benzodiazepinas y se utiliza principalmente para aliviar trastornos de ansiedad y del humor.

Ella sostiene que el tratamiento terminó convirtiéndose en otra forma de control.

"Me tenía sedada", afirmó.

Asegura que durante ese periodo vivía bajo un estado constante de dependencia emocional y psicológica, sin comprender que se encontraba inmersa en un ciclo de violencia.

Las fotografías que encontró

Mientras vivía en la casa de Jorge Luis Ponce Ortega, Zumaya asegura haber encontrado diversas fotografías que llamaron su atención.

Relató que un día abrió una cómoda donde el director guardaba objetos personales y descubrió imágenes de alumnos del equipo de lucha.

Según su testimonio, algunos aparecían semidesnudos y otros completamente desnudos, en fotografías tomadas durante convivencias organizadas con integrantes del equipo deportivo.

También afirmó que en algunas imágenes aparecía el propio Jorge Luis Ponce Ortega parcialmente desnudo.

"Él tenía una cómoda. Un día la abrí y encontré fotografías de todos esos alumnos con los que convivía. Algunos estaban desnudos; otros, en traje de baño. Había imágenes de ellos acostados y en diferentes poses."

La decisión de escapar

Después de casi seis años de matrimonio, Zumaya asegura que decidió abandonar la casa.

Tenía 24 años.

Dice que fue entonces cuando comenzó a comprender que la violencia que vivía no había iniciado con el matrimonio, sino desde que era estudiante de preparatoria y mantenía una relación con quien era la máxima autoridad de la academia.

La separación derivó en un proceso de divorcio y en una disputa legal por la custodia de la hija que ambos tuvieron.

Durante ese litigio, afirma, Jorge Luis Ponce Ortega intentó desacreditarla asegurando que padecía problemas mentales.

La separación resultó en un divorcio y una disputa legal por la custodia de su hija. | Foto: Cortesía

Según su versión, utilizó como sustento los dictámenes del mismo psiquiatra que la había atendido durante el matrimonio.

Zumaya sostiene que también denunció ante el juzgado que la relación comenzó cuando ella era menor de edad y que fue víctima de abuso sexual.

Sin embargo, explicó que esa denuncia no prosperó debido a las disposiciones legales vigentes en ese momento sobre la prescripción del delito.

Al concluir el juicio por la custodia, la hija de ambos continuó conviviendo con su padre.

"No podía seguir callando"

Durante años decidió guardar silencio.

Dice que nunca habló con su hija sobre el origen de aquella relación porque le avergonzaba recordar lo ocurrido.

Todo cambió cuando conoció los detalles de la muerte de Dafne Zapata Quintos y las investigaciones sobre la Academia Militarizada Doenitz.

Fue entonces cuando decidió contar a MILENIO por primera vez su historia.

"Yo no se lo había dicho a mi hija porque me daba mucha vergüenza. Era algo de lo que trataba de no hablar para no lastimarla. Pero hoy creo que ya no es justo que se siga haciendo más daño", expresó al borde del llanto.

La exalumna asegura que, cuando comenzaron a conocerse los testimonios relacionados con el caso Dafne, no dudó de que dentro de la academia pudieran ocurrir hechos como los denunciados por otras víctimas.

"Claro que creo en lo que son capaces de hacer, porque yo ya lo viví."

Hoy, asegura, su principal objetivo es que el caso no quede en el olvido.

No sólo busca justicia por lo que, afirma, sufrió hace más de dos décadas.

También espera que la muerte de Dafne permita que otras personas rompan el silencio.

"Sólo quiero que se haga justicia. Si a él no le dolió su hija, ¿tú crees que le va a doler Dafne? Lo que le hicieron a Dafne."

"Danna Yanina y yo estamos en el mismo equipo": Alejandra Quintos

Mientras continúan las investigaciones por la muerte de Dafne Zapata Quintos, el caso también movilizó a decenas de habitantes de Xicoténcatl, en el centro sur de Tamaulipas.

La tarde del viernes 24 de julio, familiares, amigos y ciudadanos marcharon por las principales calles del municipio para exigir justicia por la adolescente fallecida durante un campamento de verano en la Academia Militarizada Doenitz.

La movilización contó con la presencia de Alejandra Quintos, madre de Dafne, quien aseguró confiar en que Danna Yanina, actualmente recluida en el penal de Altamira, aporte información que permita esclarecer lo ocurrido y señalar a quienes considera los verdaderos responsables.

El cason de Dafne movilizó a decenas de habitantes de Xicoténcatl. | Foto: Yazmín Sánchez

"Los asesinos son otros"

Durante la manifestación, Alejandra Quintos afirmó que tanto ella como la familia de Danna Yanina comparten el mismo objetivo: conocer la verdad sobre la muerte de su hija.

Sostuvo que la joven, de 18 años, también podría ser una víctima dentro de la estructura que, según diversas versiones, operaba en la Academia Militarizada de Marina Doenitz.

"La mamá de Danna Yanina, y ella misma, estamos en el mismo equipo, porque nosotras somos las afectadas. La niña, porque es una niña todavía, va a decir todo, porque los asesinos son otros."

La madre de Dafne expresó su confianza en que, durante las próximas etapas del proceso judicial, Danna Yanina relate lo que presuntamente ocurrió dentro del campamento y señale a quienes habrían participado en los hechos.

Confía en que la investigación avance

Alejandra Quintos también señaló que el padre de Danna Yanina participa activamente en la estrategia jurídica de la familia y mantiene comunicación con la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas.

Mientras tanto, dijo, ella continuará alzando la voz públicamente para evitar que el caso pierda atención.

Respecto a la situación jurídica de Jorge Luis Ponce Ortega y de Estrellita Mora, reconoció que desconoce el estado que guardan las investigaciones.

No obstante, pidió a la ciudadanía continuar difundiendo sus fotografías para facilitar su localización en caso de que exista información sobre su paradero.

Una marcha para que Dafne no sea olvidada

La movilización partió del cruce conocido como El Ingenio, en Xicoténcatl, y recorrió durante varias horas distintas calles del municipio.

Con pancartas, fotografías y consignas, los asistentes exigieron justicia por Dafne y demandaron que las investigaciones alcancen a todos los responsables.

Entre los gritos que acompañaron la caminata, predominó uno que se ha convertido en la principal consigna de la familia: "¡Dafne no está sola!".

Con información de Pablo Reyes

AH

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