• Fumadores le dan la vuelta a los impuestos y al tabaco: migran a vapeadores, cigarros sueltos y marcas pirata para ahorrarse unos pesos

El alza en el precio del tabaco y los impuestos impulsa a consumidores del Estado de México a buscar alternativas más baratas, incluidos vapeadores y marcas ilegales.

Monserrat Mata Cabrera
Toluca /

El consumo de tabaco o cigarros en el Estado de México “es multifactorial”, señala el director del Instituto Mexiquense de Salud Mental y Adicciones (Imsama), José Raúl Naveda López-Padilla, a MILENIO. En las últimas dos décadas se han observado cambios perceptibles, marcados principalmente por políticas nacionales, por la transición hacia otro tipo de productos y por el impacto en el bolsillo de quienes se consideran personas fumadoras.

“Con el tabaco tenemos una particularidad: su consumo es muy variable”, refiere el especialista. Subraya que cuando se habla de sustancias psicoactivas, desde el ámbito de la salud física y mental se busca entender el comportamiento del consumo.

En el caso específico del tabaco, añadió, existen diversas particularidades. Una de las más importantes es que se trata de una sustancia psicoactiva legal, lo que tiene distintas implicaciones: su fácil acceso, una menor percepción de riesgo y la forma en que se difumina el gasto que realizan los consumidores, ya que su compra puede hacerse en distintas presentaciones.

Aunque la ley no lo permite, la venta de cigarros no solo se da a través de cajetillas o empaques cerrados —que de por sí ofrecen una amplia gama de opciones—, sino también por unidad o “sueltos”. Estos pueden variar en gramaje, sabores y características, lo que provoca que el consumo oscile entre el ocasional y el fumador diario.

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En el Estado de México, puntualizó, el tabaco se ubica entre los tres primeros lugares en materia de demanda de servicios en los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (Cecosama). Sin embargo, se presentan variaciones dependiendo de la época del año; por ejemplo, en diciembre se registra un ligero incremento en el consumo de cigarro y alcohol.

A pesar de estas variaciones, explicó, a lo largo de las últimas dos décadas sí se observa una tendencia de reducción en el consumo de tabaco.

Esto es resultado de diversos factores, entre ellos las políticas públicas como los llamados “impuestos saludables”, la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco en medios de comunicación, así como la incorporación de pictogramas o imágenes en las cajetillas para advertir sobre los daños derivados del consumo.

“Todas estas políticas en su conjunto han surtido efecto. Ahora tenemos que buscar, de alguna manera, hacer lo mismo con los cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros sistemas de administración, porque esos todavía no están regulados de manera adecuada”, compartió el especialista en entrevista con MILENIO.
La venta de cigarros sueltos continúa en tianguis y pequeños comercios | Iván Carmona

Impuestos “saludables”

El especialista señaló que los llamados “impuestos saludables”, es decir, los incrementos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicados a productos nocivos para la salud —como tabaco, refrescos y alcohol—, existen a nivel internacional, al menos en los países más desarrollados. Se posicionan como una de las estrategias más eficientes para que la población reduzca o abandone el consumo de tabaco.

La intención principal es incentivar, a través de la presión en el gasto cotidiano de las personas, que se deje de consumir este tipo de productos.

“Se busca que a la gente, no importando cuál sea su ingreso, le duela un poquito más en el bolsillo gastar cierta cantidad de dinero en algo que además sabe que le hace daño”, explicó.

De acuerdo con el estudio “Impuestos Saludables. Más recursos para la Salud Pública”, elaborado por El Poder del Consumidor y el Centro de Análisis e Investigación Fundar, en 2024 los costos económicos derivados del consumo de tabaco ascendieron a 194 mil 700 millones de pesos (0.57 por ciento del PIB).

En contraste, el IEPS aplicado a la venta e importación de tabaco apenas alcanzó 46 mil 943.1 millones de pesos (0.14 por ciento del PIB), lo que significa que los costos asociados al consumo de tabaco en México fueron 4.1 veces mayores que los ingresos obtenidos por este concepto.

Cigarros: aumento de precios y transición a otros productos

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT, 2025) indica que el uso actual de tabaco fumado en la población de 12 a 65 años muestra un descenso entre 2016 y 2025.

Esta disminución se observa principalmente en hombres, mientras que en mujeres permanece prácticamente sin cambios.

Como ejemplo, la prevalencia de uso de tabaco fumado en el último mes disminuyó de 4.9 a 2.0 por ciento; en hombres pasó de 6.7 a 3.2 por ciento, mientras que en mujeres se redujo de 3.0 a 0.7 por ciento.

En contraste, “el consumo de cigarros electrónicos aumentó de 2016 a 2025. En la actualidad, la epidemia de tabaquismo continúa siendo un problema de salud pública y está agravada por el incremento en el uso de cigarros electrónicos tanto en hombres como en mujeres, pero especialmente entre la población adolescente”, se detalla.

Como se observa, puede hablarse de una reducción en el consumo de tabaco o cigarros; sin embargo, existe una mayor complejidad detrás del fenómeno, ya que se registra una transición hacia otros productos, como el cigarro electrónico o los vapeadores.

Especialistas advierten que el consumo de tabaco sigue siendo un problema de salud pública en México. | Archivo

Actualmente, en el Estado de México se estima que al menos 32 mil 900 jóvenes son consumidores permanentes de vapeadores y 185 mil 500 los han probado al menos una vez.

El especialista señaló que actualmente se observa un aumento en el consumo de “vape”, a pesar de la prohibición y de las alertas sanitarias emitidas al respecto. Lo importante, señaló, es analizar bajo qué contextos se produce este consumo.

Por un lado, está la población mayor de 18 años que busca dejar de fumar y encuentra en los cigarros electrónicos una alternativa que considera “menos dañina”. En contraste, en el caso de las y los adolescentes, el consumo suele estar influido por tendencias en redes sociales y contenidos digitales.

“Basta con verlo en la calle: hay mucha gente que ha decidido dejar de fumar tabaco, pero que de manera provisional comienza a usar vapeador, por esta sensación de que es menos peligroso”, indicó.

Consumo de cigarro y gasto promedio por familia

En el Estado de México, el gasto promedio mensual en el consumo de “cigarros sueltos” —con base en la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos (GATS, 2023)— es de 474.9 pesos.

Se estima que 45.9 por ciento de las personas usuarias de tabaco compró cigarros sueltos: 45.8 por ciento hombres y 46 por ciento mujeres.

Al analizar los cambios de este indicador entre 2016 y 2025, no se observaron diferencias significativas ni en el total ni por sexo.

Se abre un mercado a la ilegalidad

Para las personas consumidoras de tabaco, el aumento en los precios de las cajetillas —e incluso de los cigarros sueltos— ha provocado que, si bien su consumo disminuya, cuando fuman busquen opciones más económicas.

Esto ha llevado a que prueben marcas que en otros contextos no consumirían, debido a su menor costo.

También se observan distintas marcas desconocidas en mercados, tianguis y otros establecimientos, lo que abre la puerta a la comercialización ilegal y podría representar un riesgo para la salud de quienes consumen este tipo de productos.

Además, a través de redes sociales como Facebook e Instagram se comercializan distintos derivados del tabaco, así como vapeadores y cigarros electrónicos, lo que también podría representar un riesgo sanitario.

Tabaquismo: qué contiene el humo del tabaco

El tabaco, Nicotiana tabacum, es una planta solanácea originaria de América.

El humo del tabaco es una mezcla de diversas sustancias químicas, entre ellas monóxido de carbono, que provoca enfermedades cardiovasculares, disminuye el transporte de oxígeno y produce fatiga, tos y expectoración; alquitrán, sustancia responsable de distintos tipos de cáncer; además de formaldehído, cianuro y amoníaco, compuestos que también están asociados con el desarrollo de cáncer.

La nicotina es el principal componente adictivo, responsable del trastorno por consumo de sustancias. Esta actúa sobre el sistema nervioso central y periférico, alterando las funciones del corazón, los sistemas respiratorio y endocrino, así como diversos procesos psicológicos.

Entre sus efectos inmediatos se encuentran la elevación del estado de alerta, el aumento de la presión arterial, de la respiración y de la frecuencia cardíaca.

Con dosis mayores, la nicotina suprime la producción de insulina del páncreas, incrementa los niveles de glucosa en la sangre y provoca náuseas, mareos, ansiedad, irritabilidad, insomnio y disminución del apetito.

El humo del tabaco es una mezcla de diversas sustancias químicas | Archvo

Impacto en la salud

Una consecuencia frecuente entre los hombres es la disfunción eréctil (impotencia sexual). En las mujeres, el consumo de tabaco puede provocar mayores molestias durante la menstruación y aumentar la probabilidad de sufrir osteoporosis.

La resequedad de la piel y las arrugas prematuras son otras consecuencias asociadas al consumo de tabaco.

Entre las principales enfermedades relacionadas se encuentran la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la bronquitis y diversas enfermedades cardiovasculares.

El consumo de tabaco también es causa de muerte debido a su asociación con distintos tipos de cáncer: pulmón, boca, faringe, laringe, esófago, estómago, páncreas, cérvix, riñón, uretra y vejiga.

¿Quiénes tienen mayor riesgo al consumir tabaco?

Entre los grupos con mayor riesgo se encuentran adolescentes, personas vulnerables a desarrollar trastornos mentales y personas con padecimientos cardíacos, pulmonares, diabetes, asma o hipertensión arterial.

Las mujeres embarazadas presentan mayor probabilidad de tener partos prematuros, abortos espontáneos y hemorragias durante el embarazo. Además, las y los bebés pueden nacer con bajo peso y mayor riesgo de hipoxia fetal.

Estos riesgos también se presentan en las llamadas personas fumadoras pasivas, es decir, quienes no fuman, pero conviven con alguien que sí lo hace.

AH

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