Cuando permanecía el caos por la pandemia del COVID-19, Patricia Valenzuela Martínez recibió la noticia que cambió su vida para siempre: su hijo Mateo, en ese momento de 3 años de edad, fue diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
En la actualidad, el menor de 7 años debería estar cursando el segundo año de primaria, pero debido a su condición, el proceso de escolarización ha sido más complicado para la familia, que solamente ha encontrado las puertas cerradas de las instituciones de educación pública regular.
Patricia Martínez radica en Gómez Palacio, en donde ha permanecido durante toda su vida, y desde hace quince años se dedica a la docencia, actualmente en el Instituto Tecnológico Superior de Lerdo. Para ella, el sistema educativo en México referente a la atención a niños con problemas en el neurodesarrollo se encuentra en una especie de limbo; como un ejemplo, el caso de su hijo, que no tiene una condición de una necesidad total de apoyo para estar en un Centro de Atención Múltiple (CAM), pero tampoco es autónomo para estar en una escuela regular.
La situación se complica porque la mayoría de las escuelas públicas tienen muchas restricciones con el acceso de los niños con este tipo de condiciones, y en parte es por la sobrepoblación frente a los escasos recursos para atender la demanda.
Aunque se cuenta con la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), la cual es operada por la Subsecretaría de Educación, esta es insuficiente para brindar atención a las demandas de 11 municipios de la Región Lagunera de Durango.
En el sistema de educación en México, las USAER se encargan de brindar atención especializada, psicopedagógica y de lenguaje a alumnos con necesidades educativas especiales o barreras para el aprendizaje en escuelas básicas, y su funcionamiento se basa en equipos interdisciplinarios para fomentar la inclusión escolar.
Pese a la situación, la familia decidió inscribir a Mateo en una escuela pública cuando ingresó al preescolar, pero al final no duró el año completo por la falta de atención y lo cambiaron a una escuela privada, aunque esto representara un gasto de 3 mil 500 pesos, aproximadamente, para la mensualidad, recursos que muchos padres no pueden destinar.
La inclusión en el sistema educativo es un derecho de todas las personas, establecido en el Artículo 3 de la Constitución Política Mexicana, así como en el Artículo 61 de la Ley General de Educación, que define la educación inclusiva como acciones para identificar, reducir y eliminar barreras que limitan el acceso, permanencia y participación de los educandos. Además, el Artículo 41 de la misma Ley señala que la educación especial debe atender a los alumnos en un contexto inclusivo, con ajustes razonables y basándose en el respeto, equidad, no discriminación e igualdad.
Sin embargo, no es la realidad que atraviesan muchos padres al querer inscribir a sus hijos con problemas del neurodesarrollo.
“Nosotros sí hemos batallado mucho, incluso estuvimos pagando un colegio privado porque en las escuelas públicas en donde ingresan, realmente estuvo en un tiempo y no le prestaban atención”.
Para Valenzuela Martínez, este es un claro ejemplo de que el incluir no es lo mismo que integrar.
“La Ley General de Educación, la Constitución, la Ley para Personas Discapacitadas dicen que se deben incluir sin restricciones en todos los espacios; sin embargo, una cosa es incluirlos y otra cosa es trabajar para que se integren también en las dinámicas educativas, y eso es muy difícil conseguir en educación, sobre todo en el Estado de Durango”, expresó.
En cuatro años de caminar y navegar con la condición de Mateo, con el gran apoyo de un hijo mayor de casi 18 años, Patricia se ha involucrado más en los temas relacionados con las neurodivergencias. Actualmente es parte de un comité de padres con hijos en condiciones similares, y reconoce lo difícil que es la integración de los menores en las escuelas; inclusive actualmente, que empezó el proceso de inscripción para el ciclo escolar 2026-2027, en algunos casos les están negando su ingreso.
O en otras situaciones donde los menores son aceptados en estas condiciones, la institución educativa obliga a los padres de familia a contratar a un maestro sombra como apoyo y debe permanecer durante toda la jornada de clases, todos los días de escuela, lo cual representa un gasto extra.
El esfuerzo de algunos padres de familia, por otro lado, es digno de reconocerse, y les recomendó que, en caso de observar a sus hijos con algo atípico, acudan a realizarse el diagnóstico correspondiente con un psicólogo especialista en el neurodesarrollo, pues también ha detectado algunos pseudoprofesionales que lo único que buscan es dinero y los mandan a hacerse otros estudios que no son los adecuados.
El caso de Patricia Valenzuela sobresale entre muchos casos de padres con niños con TEA o TDAH porque, además, hace alrededor de tres años le fue diagnosticada una enfermedad conocida como bronquiectasia que la obliga a usar oxígeno suplementario durante las 24 horas del día y, pese a las restricciones de movilidad tanto en su casa como en su trabajo, debe salir adelante.
Por lo pronto, Mateo se encuentra en una escuela pública; sin embargo, para el próximo ciclo escolar, lo inscribirá al CAM, en donde al fin encontró un espacio, y en este tema de igual manera hizo un énfasis, pues resalta que los tres Centros de Atención Múltiples ubicados en Gómez Palacio y en Lerdo son insuficientes para una población de alrededor de 7 mil niños detectados en la Región Lagunera con un problema en el neurodesarrollo.
Detectan más de 7 mil niños de escuelas públicas con necesidad de educación especial
La Subsecretaría de Educación del Estado de Durango (SEED) Región Laguna es encargada de prever los servicios educativos en 11 municipios, donde se encuentran 150 mil alumnos del nivel básico, 18 mil trabajadores de la educación distribuidos en alrededor de 1 mil 206 instituciones educativas.
Al frente de la dependencia se encuentra Fernando Ulises Adame de León quien informó sobre la detección de más de 7 mil niños con necesidad de educación especial.
Aunque existe una gama de problemas entre los alumnos, destacan los problemas de salud mental y condiciones del neurodesarrollo de todos los tipos, algunos muy básicos de hasta superviviencia, de excesos, pero también se registran problemas más graves como algunos síndromes que aún no están diagnosticados.
“Hay muchos problemas de diagnóstico, niños que están ahí con su problema oculto, que no se manifiesta, sin embargo hay problemas incluso hay síndromes que nosotros no hemos diagnosticado porque no conocemos”.
En la actualidad la Subsecretaría de Educación en la Región Laguna ha avanzando en el tema, pues por el momento tiene detectados a estos niños así como a los padres de familia, y se ha empezado a trabajar ya a través de bloques.
En secundaria, por ejemplo, dijo que se han detectado problemas serios, que han llevado a los niños a consumo de sustancia e incluso de suicidios.
En la actualidad la Secretaría de Educación solamente cuenta con 100 psicológicos para la Educación Especial, lo cual es insuficiente.
Educación especial; entre los principales retos del 2026
La Secretaría de Educación del Estado de Durango (SEED) se planteó para el 2026 como uno de los principales retos atender la Educación Especial, “hay mucha discapacidad en los niños en Durango” expresó el titular José Guillermo Adame Calderón.
Por el momento, a nivel estatal se atiende a 13 mil menores con problemas diversos de la salud mental.
Aunque no se cuenta con la cantidad suficiente de profesionistas, la SEED coadyuva con otras instituciones con la finalidad de amortizar el problema.
Estrategias para brindar atención a la salud mental de los niño
Como parte de las estrategias implementadas por la SEED para atender el incremento de menores con problemas de salud mental, en enero la Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA) de la UJED campus Gómez Palacio y la Subsecretaría de Educación de la región Laguna de Durango firmaron un convenio de colaboración a través sel cual se busca que entre 45 y 50 pasantes de la Licenciatura en Psicología, por semestre, acudan a escuelas públicas de nivel básico a brindar acompañamiento y contribuir a la solución de problemas de salud mental
Gregorio Soto Aguilar, director de la FACSA, dijo que el convenio permitirá que los alumnos puedan aplicar sus conocimientos teóricos en entornos reales, siempre bajo el acompañamiento y responsabilidad del personal docente y clínico.
Aunque en ese momento aún estaban afinando la dinámica para implementar el trabajo en conjunto, destacó que la FACSA asigna las plazas de servicios sociales de acuerdo al promedio general de cada pasante y ellos determinarán si desean participar en dicho proyecto.
Maestros sombra
La certificación de padres de familia con hijos con problemas del neurodesarrollo como maestros sombra es uno de los proyectos que empieza a conformarse en Gómez Palacio, liderado por el subdirector de Bienestar Social Fernando García Vega, quien es fundador del Consejo Estatal para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad.
La propuesta está en la etapa inicial de conformación, pero podría ser una oportunidad para que los alumnos en estas condiciones, puedan permanecer en una escuela de educación regular con el apoyo especializado por los propios padres de familia.
En su experiencia de trabajar con personas con discapacidad, señala que actualmente se estima que alrededor del 6% de la población mundial padece una condición de neurodivergencia, desde autismo, retraso psicomotor, TDAH, lo cual afecta la integración a la sociedad convencional.
Fernando García destaca que actualmente dentro del sistema educativo existen esfuerzos aislados, o no hay un sistema real para atender a este tipo de población.
“Yo lo comenté con el secretario de Educación y con la directora de USAER; lamentablemente, las escuelas normalistas y las pedagógicas, no tienen en su currícula un tema de educación a neurodivergentes. Divergentes, esto nos ha rebasado; en el país, no estoy hablando solamente de Durango, en el país no existe un programa de educación incluyente para personas neurodivergentes”.
Aunque se limitó a dar detalles sobre esta estrategia, dijo que están trabajando en este proyecto, debido al incremento de problemas con el neurodesarrollo como el autismo, lo cual es causante del alto grado de deserción, de discriminación, bullying, factores que no han sido tomados en cuenta.
Para García Vega, esta problemática tomó por sorpresa tanto a las Secretarías de Educación como a los gobiernos en general.
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