El incremento en el robo de vehículos y la extorsión en el centro del país obligó a reactivar la coordinación entre entidades. Hidalgo será sede de una reunión interestatal que busca alinear estrategias y reforzar la vigilancia en una de las regiones con mayor movilidad y actividad económica.
El encuentro, programado para el 27 de marzo, reunirá a gobernadores, responsables de seguridad y procuración de justicia de Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala. La intención es construir un frente común ante delitos que operan sin respetar límites territoriales.
El eje de la reunión será el análisis del comportamiento delictivo en la región, con énfasis en el robo de vehículos —incluyendo transporte de carga— y el delito de extorsión, ambos con impacto directo en la economía y en la seguridad cotidiana.
Entre los puntos a discutir se encuentra la revisión de estrategias actuales, la evaluación de resultados y la identificación de fallas en la coordinación interinstitucional. También se prevé la definición de nuevas medidas conjuntas y la asignación de responsabilidades para dar seguimiento a los acuerdos.
El enfoque apunta a homologar protocolos y mejorar la comunicación entre estados, particularmente en zonas limítrofes donde la operación de grupos delictivos suele aprovechar vacíos de coordinación.
La reunión ocurre en un contexto donde la movilidad regional facilita tanto la actividad económica como la operación delictiva. La apuesta es que la coordinación interestatal deje de ser reactiva y se convierta en un mecanismo permanente para contener delitos que rebasan a una sola entidad.
Delito que se mueve entre estados
Autoridades han señalado que en estados como Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Puebla, Tlaxcala y Morelos, la operación de la delincuencia responde a una lógica regional donde el delito de robo de vehículos se comete en un punto, se traslada por otro y termina en una tercera zona para su comercialización o desmantelamiento.
Las principales autopistas del centro del país funcionan como corredores logísticos del delito. Vías como México–Pachuca, Arco Norte y México–Puebla permiten la movilidad rápida de unidades robadas, lo que fragmenta la responsabilidad territorial y complica la persecución del delito, al involucrar múltiples jurisdicciones en una misma cadena operativa.
En este esquema, Hidalgo ocupa un papel específico, pues, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, se abren un promedio anual de entre 2 mil 500 y 3 mil carpetas por robo de vehículos, y una proporción de entre 15% y 20% cometidos con violencia.
De acuerdo a las estadísticas, las zonas con mayor incidencia se concentran en el corredor Tula–Tizayuca y en la zona metropolitana de Pachuca, áreas vinculadas a tránsito vehicular intenso y conexión con otras entidades.
El delito rara vez inicia y concluye en el mismo estado, lo que diluye las cifras locales y evidencia una operación coordinada que trasciende límites administrativos. En Hidalgo se ha observado una disminución reciente respecto a años en los que se superaban los 3 mil casos.
AH