M+.- Las calles permanecen desiertas en la colonia Culturas de México, en el municipio de Chalco, ubicado en la zona oriente del Estado de México.
A dos años de la inundación que dejó a decenas de familias bajo el agua durante más de un mes, muchos habitantes decidieron migrar poco a poco.
Son al menos 20 casas las que han sido abandonadas; algunas ya fueron demolidas y vendidas, mientras que otros vecinos simplemente se fueron. MILENIO conversó con los afectados para conocer el estado de la situación.
Durante las tormentas de agosto de 2024 se registró una precipitación récord que excedió casi 220 por ciento el nivel habitual. Esto provocó que, semanas después, incluso se emitiera una declaratoria de emergencia.
Las intensas lluvias, detallaba la declaratoria publicada en la Gaceta de Gobierno, generaron “una sobrecarga del sistema de desagüe, que implicó inundaciones por acumulación de agua en zonas que normalmente no están sumergidas, con niveles de hasta 1.7 metros”.
El resultado fue de 2 mil 640 habitantes damnificados y 3 mil 867 viviendas afectadas. Además, se dañaron severamente las tuberías de la red de drenaje debido a la acumulación de sedimentos y residuos. ¿La consecuencia? Embalsamientos e inundaciones en calles, así como el ingreso de agua a viviendas y comercios, principalmente en las colonias Culturas de México, Jacalones, Emiliano Zapata, Tres Marías, entre otras.
Los restos abandonados
En el cruce de las calles Chalchihuitlicue y Yaquis solo quedan los castillos que un día sostuvieron los sueños de una familia que llegó en busca de un mejor futuro al Valle de México. La mayoría de quienes formaron estas colonias son originarios de otros estados de la República, como Oaxaca, Guerrero y Puebla.
Los escombros aún permanecen dentro del predio abandonado ante los daños irreparables que dejó el nivel del agua, pues en este punto alcanzó casi los dos metros de altura.
“Muchos se han ido, ya no regresaron. Nosotros regresamos por el miedo de que se metieran a la casa y perdiéramos también la casa; ya estamos aquí otra vez y no queda más que esperar a ver qué pasa”, aseguró Jazmín Ruiz, habitante de la colonia Culturas de México.
A tres casas de ese predio hay una cortina cerrada. En algún momento, esa accesoria fungió como la tienda más popular de la colonia; era el lugar más cercano para comprar productos de la canasta básica o botanas, pero hace dos años cerró, al parecer de forma definitiva.
El señor Francisco recuerda a sus vecinos. Llegaron hace más de 35 años a habitar esta colonia, ubicada a tan solo tres calles del centro de Chalco, donde construyeron su casa y su tienda como una alternativa de sustento.
Sin embargo, tras la inundación, la familia tuvo que irse; perdieron electrodomésticos, muebles, ropa y hasta su negocio.
“Muchos se fueron. Por ejemplo, el vecino de enfrente, el de al lado, el de la contraesquina… muchos se fueron de aquí por la situación”.
“Era una buena zona para vivir, pero lo que nos afectó aquí fue la inundación y la mala planeación del drenaje desde un principio, porque lo hicieron como si fuera para un pueblito, pero nunca se imaginaron que iba a crecer tanto”, dijo.
Unos migraron y otros luchan por subsistir
Como estos, hay al menos 18 predios más que fueron abandonados, pues sus dueños decidieron migrar ante el miedo de que ocurriera lo mismo al año siguiente. En otros casos, la humedad dañó las estructuras de las viviendas y tuvieron que ser demolidas.
Fue en agosto de 2024 cuando una tromba azotó al Valle de México. El drenaje fue insuficiente para desalojar miles de litros de agua en la región de Los Volcanes y la zona más baja de Chalco sufrió las consecuencias.
Las colonias Jardines de Chalco y Culturas de México quedaron literalmente bajo el agua, pues los niveles alcanzaron hasta dos metros de altura. Durante un mes, en esas zonas ni siquiera fue posible ingresar.
Decenas de familias se fueron por más de medio año, mientras las casas eran lavadas y desinfectadas, ya que el agua negra dejó un olor penetrante que incluso provocó enfermedades respiratorias y de la piel entre los habitantes.
Aunque algunos no volvieron, a muchos no les quedó otra opción, como fue el caso de la familia de Francisco, quienes construyeron su casa con tanto esfuerzo que se negaron a desplazarse.
Mientras algunos de sus vecinos vendieron sus predios, él decidió elevar el nivel de su patio, emboquillar las paredes de su casa para eliminar los rastros de humedad y regresar al que ha sido su hogar durante 30 años.
“Nosotros, la verdad, regresamos después de siete u ocho meses de rentar, porque pagar una renta está medio difícil y uno se acostumbra a su propiedad”.
“Yo me enteré de que muchos vecinos sí vendieron barato. De lo perdido, lo recuperado, pero la verdad aquí, con la entrada del trolebús, subió un poco más o se volvió a normalizar; entonces, por la cercanía de los servicios y el transporte, es que seguimos aquí”, detalló.
Trabajos para mitigar inundaciones
En agosto de 2024, los esfuerzos del gobierno del Estado de México y del Ejército mexicano (Defensa) parecían insuficientes, pues pasó un mes y las casas seguían anegadas con aguas negras que brotaban de las coladeras.
En 2025 iniciaron trabajos en las colonias Culturas de México y Jardines de Chalco. Como parte de la renovación del Colector Solidaridad, se sustituyó la red de drenaje y se construyeron algunos colectores, con lo que se mejoró el sistema de desagüe y se redujeron los riesgos de inundación.
Las acciones se realizaron a contrarreloj el año pasado para hacer frente a la temporada de lluvias. Por un lado, se realizaron excavaciones para instalar tubería a cielo abierto y, por otro, se construyeron microtúneles en casi un kilómetro para introducir conductos de desagüe. Al mismo tiempo, el municipio construyó un cárcamo de bombeo que forma parte del mismo sistema.
El 14 de mayo de 2026, la Conagua reportó avances en el colector que desde el 2025 evitó afectaciones severas por inundaciones.
El proyecto contempla una inversión cercana a mil millones de pesos. Durante 2025 se construyeron 1.8 kilómetros mediante trabajos a cielo abierto y microtunelación; actualmente se desarrolla una segunda etapa para completar otros 1.8 kilómetros hasta la desembocadura del río.
“Ya llevamos un año y este sería el segundo año que no nos inundamos. Vamos a ver cómo nos va; ayer vi que la autopista se inundó y esa agua es la que desemboca en el canal de La Compañía. Aquí no ha llovido como hace dos años, pero esperamos que esta vez sí funcione lo que hicieron”, agregó Francisco.
Vecinos se preparan para las lluvias
Hoy los vecinos tienen miedo, pero también confían en que las obras hidráulicas realizadas en la zona funcionen y permitan desalojar el agua para evitar nuevas afectaciones, como ocurrió en 2025, cuando no se registraron inundaciones graves y solo hubo anegaciones en calles.
Aunque la incertidumbre regresó con la temporada de lluvias iniciada el pasado 15 de mayo, los vecinos se han unido para mantener las calles libres de basura y escombro, con el fin de evitar que esos desechos terminen en el drenaje.
Otros se solidarizan para ayudar a quienes requieren apoyo para hacer modificaciones en sus casas o sistemas de drenaje.
Algunos impiden las obras
Mientras algunos hacen alianzas para enfrentar las lluvias, otros se organizan para impedir la construcción de lumbreras que forman parte de la red del Colector Solidaridad.
En marzo, un grupo de inconformes bloqueó la avenida Tejones para exigir que se detuviera la construcción de las lumbreras. Explicaron que desde que iniciaron los trabajos sobre la avenida Adolfo López Mateos comenzaron a registrar severos daños estructurales en sus viviendas, por lo que pidieron a las autoridades hacerse responsables, pagar las afectaciones y buscar otros sitios para la construcción de dichas obras.
Ante esto, habitantes de Culturas de México piden que se permita continuar con los trabajos antes de que el temporal de lluvias se intensifique.
“La gente no quiere que se hagan las obras ahí, que se hagan labores de mantenimiento, porque ellos no se inundan, pero nosotros tenemos la necesidad de que se haga porque, a pesar de que estamos más cerca del centro de Chalco, nosotros somos los afectados y es algo horrible”, finalizaron los preocupados vecinos.
AH