"Viven con la idea de que van a morir": ansiedad, depresión y trauma son el costo oculto de ser policía en Jalisco

Dentro de las corporaciones, la salud mental sigue siendo un tema del que se habla poco, considera Daniel Gómez Tagle, director del proyecto Azul Cobalto.

Los policías tienen una convivencia permanente con la muerte. | Foto: Fernando Carranza
Josefina Ruiz
Guadalajara /
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M+.- Ansiedad, depresión, estrés laboral, estrés postraumático y violencia de género son algunos de los principales motivos por los que policías estatales de Jalisco han requerido atención psicológica en los últimos años.

Aunque las estrategias de seguridad suelen medirse por la reducción de los delitos, especialistas advierten que existe otra realidad poco visible: el impacto emocional que enfrentan quienes diariamente trabajan entre homicidios, accidentes, enfrentamientos armados y escenas de violencia extrema.

De acuerdo con información obtenida por MILENIO mediante una solicitud de transparencia dirigida a la Coordinación General Estratégica de Seguridad de Jalisco, entre 2023 y julio de 2026 la Unidad Policial de Atención en Crisis (UPAC) brindó atención psicológica a 268 elementos operativos de la Policía Estatal, Policía Vial y Policía de Custodia, quienes, en conjunto, recibieron 2 mil 650 sesiones psicológicas como parte de su tratamiento.

Los registros muestran que la demanda de atención se ha mantenido durante los últimos años, aunque con variaciones. Tan solo en 2026, con corte al mes de julio, la corporación reportó la atención de 55 elementos operativos, de los cuales 24 también requirieron atención especializada en psiquiatría, lo que refleja que casi la mitad de quienes solicitaron apoyo necesitaron un tratamiento complementario.

Al cierre del periodo, únicamente cinco elementos habían concluido satisfactoriamente su proceso terapéutico con alta médica; siete causaron baja voluntaria o administrativa y 43 permanecían bajo atención psicológica.

Como parte de los servicios institucionales disponibles para atender la salud mental de su personal, la Coordinación de Seguridad informó que actualmente cuenta con terapia individual, atención en crisis, acompañamiento psicológico, talleres psicoeducativos y atención psiquiátrica.

Sin embargo, para especialistas en seguridad, el principal reto no consiste únicamente en ofrecer estos servicios, sino en reconocer la dimensión del problema y generar indicadores que permitan conocer el estado emocional de las corporaciones.

Evaluar desde el elemento

Daniel Gómez Tagle, director del proyecto Azul Cobalto, iniciativa especializada en el análisis estratégico de la mortalidad policial en México, considera que el país continúa evaluando el desempeño de las instituciones únicamente a partir del comportamiento de la incidencia delictiva, dejando fuera uno de los factores que terminan impactando directamente en el desempeño policial: la salud mental.

"Lo que nosotros vemos en nota roja y que causa morbo, para ellos es su día a día, y eso genera un impacto psicológico", afirma.

El especialista explica que la cultura policial está marcada por una convivencia permanente con la muerte y retoma diversas investigaciones para describir lo que denomina "las tres muertes policiales".

"La muerte, que es la que ellos presencian, que es parte de su trabajo. La segunda muerte es la que ellos pueden sufrir. Y la tercera es la muerte que ellos mismos podrían infligir".

Esa realidad, sostiene, suele simplificarse desde el exterior.

"No es fácil pensar que matar a alguien consiste únicamente en apretar el gatillo y retirarse".

Además del contacto permanente con la violencia, Gómez Tagle señala que muchos elementos enfrentan un fenómeno conocido como la culpa del sobreviviente, particularmente después de perder compañeros durante enfrentamientos armados.

"Muchas veces los propios policías sobreviven a un enfrentamiento y se preguntan: '¿Por qué él y no yo?'. Entonces empiezan a replantearse cuál es su función en la vida, dentro de la corporación y en la familia".

Policías se enfrentan a un gran impacto emocional dentro de su labor. | Foto: Fernando Carranza

Brindan atención a uniformados

La Coordinación de Seguridad aclaró que el número de sesiones corresponde al total de consultas otorgadas y no al número de personas atendidas, por lo que un mismo elemento pudo recibir múltiples consultas durante su proceso de acompañamiento.

Las cifras muestran que durante 2023 la Unidad Policial de Atención en Crisis atendió a 90 elementos operativos, de los cuales 20 fueron mujeres y 70 hombres. En ese año se otorgaron 803 sesiones psicológicas. Del total de usuarios, 71 concluyeron su tratamiento con alta terapéutica y 19 abandonaron el proceso por baja voluntaria o administrativa.

Para 2024, la cantidad de policías atendidos disminuyó a 41 elementos, aunque cambió la distribución por sexo: 26 mujeres y 15 hombres recibieron atención psicológica. En ese periodo se brindaron 388 sesiones; ocho personas obtuvieron el alta terapéutica y 33 dejaron el tratamiento antes de concluirlo.

Durante 2025, la demanda volvió a incrementarse. Ese año fueron atendidos 82 elementos operativos —34 mujeres y 48 hombres—, quienes recibieron 883 sesiones psicológicas, la cifra más alta del periodo analizado. De ellos, 78 concluyeron el tratamiento con alta terapéutica y únicamente cuatro causaron baja voluntaria o administrativa.

En todos los años revisados por este medio, los principales motivos registrados para solicitar atención psicológica fueron ansiedad, depresión, estrés laboral, estrés postraumático y violencia de género, padecimientos que, de acuerdo con especialistas, suelen presentarse con mayor frecuencia en profesiones expuestas de forma permanente a situaciones de alto impacto emocional.

La respuesta entregada por la Coordinación de Seguridad también evidencia que la atención especializada no se limita a consultas psicológicas ordinarias.

Entre el 1 de enero de 2020 y el 30 de junio de 2026, la Unidad Policial de Atención en Crisis brindó, además, intervención en crisis, valoración y acompañamiento emocional a 19 agentes operativos.

Del total, 11 fueron hombres y ocho mujeres. Nueve tenían entre 40 y 49 años; cuatro, entre 30 y 39 años; tres, entre 18 y 29 años; dos, entre 50 y 59 años, y uno, entre 60 y 80 años. En todos los casos, la conclusión del proceso consistió en canalizar a los elementos a otra institución pública o privada para continuar con su tratamiento especializado.

La información también revela una limitante institucional para conocer el panorama completo sobre la salud mental de los cuerpos de seguridad. Respecto al número de intentos de suicidio registrados entre elementos de la corporación, la Dirección General Administrativa señaló que no cuenta con una base de datos que concentre esa información.

La dependencia explicó que, en caso de existir información relacionada con la causa específica del fallecimiento de algún elemento operativo, esta únicamente podría obrar en el expediente administrativo correspondiente o formar parte de documentos como necropsias de ley, dictámenes periciales, informes ministeriales o carpetas de investigación, cuya integración y resguardo corresponden a la Fiscalía del Estado.

Jalisco aún no enfrenta crisis por suicidio policial. | Foto: Fernando Carranza

La violencia está normalizada, la salud mental no

Para Gómez Tagle, otro de los principales obstáculos es que, dentro de las corporaciones, la salud mental continúa siendo un tema del que poco se habla. La constante exposición a escenas de violencia termina por normalizarse y genera una desconexión emocional que, con el tiempo, repercute tanto en el desempeño profesional como en la vida personal de los elementos.

"En la cultura policial no se habla de ello. Existe una desconexión entre la muerte que enfrentan los elementos, la redención católica o religiosa reflejada a través de los memes cristianos, el horror y el espanto de una muerte desgarradora y violenta, y el morbo de disfrutar el día a día a través del sexo. Son realidades que chocan entre sí, pero que permanecen como temas tabú dentro de la policía".

Esa normalización también influye en la manera en que muchos policías enfrentan su vida cotidiana.

"Viven con la idea de que van a morir; entonces, piensan: 'voy a hacer algo hoy'".

Desde su perspectiva, eso puede reflejarse posteriormente en conflictos familiares, problemas económicos e incluso en actos de corrupción, aspectos que pocas veces son analizados desde la salud mental.

A ello se suma la ausencia de herramientas para evaluar de manera permanente el bienestar psicológico de quienes integran las instituciones de seguridad.

"Ahorita el único parámetro que tenemos como métrica es: tenemos 10 mil delitos y tenemos que bajarlos a 9 mil; entonces eso se declara un triunfo".

Considera que, mientras la estrategia nacional continúe concentrándose únicamente en la incidencia delictiva, será imposible identificar dónde hacen falta más psicólogos, capacitación especializada o mejores condiciones laborales para los policías.

"Todo mundo es exitoso en seguridad... y no se dedican los recursos a los problemas que realmente existen".

Aunque Jalisco suele figurar entre las entidades con mayores niveles de violencia del país, Gómez Tagle sostiene que, desde la perspectiva del desempeño policial, el panorama también debe analizarse considerando los recursos con los que cuentan las corporaciones.

"La realidad nos dice que Jalisco es mucho más eficiente con los recursos que tiene que muchos otros estados".

Como ejemplo, señala que la entidad dispone de menos de tres policías por cada mil habitantes, mientras que la Ciudad de México cuenta con 9.9 elementos por cada mil habitantes.

"Jalisco está haciendo buen uso de sus recursos, dentro de los recursos que tiene disponibles, y eso es muy importante hacerlo notar".
Actualmente, se están implementando medidas para proteger la salud mental de los policías en Jalisco. | Foto: Fernando Carranza

En materia de salud mental, explica que Jalisco aún no enfrenta una crisis por suicidio policial como la registrada en otras entidades del país; sin embargo, advierte que existen indicadores que deben observarse antes de que el problema aumente.

De acuerdo con el registro del proyecto Azul Cobalto, durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se documentaron seis suicidios de policías estatales en Jalisco. En contraste, Chihuahua llegó a registrar 18 casos, situación que obligó a implementar campañas específicas de prevención.

Sin embargo, el especialista identifica un foco de atención:

"Lo que sí se nota en Jalisco, o lo que representa un tema de preocupación, es que los suicidios corresponden a policías estatales. La tasa de suicidio estatal es más alta que la tasa de suicidio municipal".

El peso del uniforme

El proyecto Azul Cobalto también documentó 327 muertes de integrantes de corporaciones de seguridad en Jalisco durante el sexenio anterior. De ese total, 258 correspondieron a homicidios.

Las cifras incluyen 175 policías municipales; 39 policías estatales; 39 elementos de la Guardia Nacional; 33 policías ministeriales; 21 integrantes de corporaciones no identificadas; nueve agentes de movilidad; seis policías federales y cinco custodios penitenciarios, datos que muestran el nivel de riesgo al que diariamente se enfrentan quienes trabajan en labores de seguridad pública.

Para Gómez Tagle, una de las oportunidades que tiene Jalisco consiste en fortalecer la capacitación emocional de sus policías, aprovechando la infraestructura de la Universidad de la Policía. También considera indispensable transformar la forma en que la sociedad y las propias instituciones observan a quienes portan un uniforme.

"Lo que hace falta es que se tome en serio a los policías como ciudadanos uniformados".

A su juicio, esperar a que ocurra una tragedia para fortalecer los programas de prevención sería un error.

"Lo que hace falta es reconocer que hay un problema antes de que sea más grave. Es un problema real, pero no es un problema grave. Estamos en la coyuntura para realizar estos cambios positivos en favor de la seguridad".
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ksh

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