"Esos eran sus tatuajes”; tras casi tres años de búsqueda, lagunera localiza a su hijo desaparecido en Zacatecas

Patricia Hernández García vivió con la incertidumbre de no saber dónde estaba su hijo, fue este martes 3 de febrero que su cuerpo llegó a Gómez Palacio para después de una larga odisea poder darle el último adiós.

Patricia Hernández García vivió con la incertidumbre de no saber dónde estaba su hijo. | Rolando Riestra
Gómez Palacio, Durango. /

Durante casi tres años, Patricia Hernández García vivió con la incertidumbre de no saber dónde estaba su hijo. Lo buscó en fiscalías, viajó a otros estados, se aferró a fotografías, a bases de datos y a la esperanza que comparten cientos de madres en el norte del país. 

Fue hasta inicios de este 2026 cuando, frente a imágenes mostradas por personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas (FGJEZ), lo reconoció sin lugar a dudas: “esos eran sus tatuajes”.

Sergio Enrique Alanis Hernández desapareció en marzo de 2023. Tenía 29 años cuando salió de Gómez Palacio rumbo a Fresnillo, Zacatecas, donde le ofrecieron trabajo como albañil y yesero. Nunca volvió. El 5 de febrero habría cumplido 31 años, sin embargo, fue este martes 3 de febrero que su cuerpo llegó a su ciudad natal para después de una larga odisea poder darle el último adiós.

Siempre con esperanza

"Soy Patricia Hernández García estuve buscando a mi hijo Sergio Enrique Alanis Hernández”, relató su madre en entrevista con MILENIO, con la voz entrecortada por el llanto y los recuerdos.

La última vez que tuvo contacto con él fue el 26 de marzo de 2023. Días antes, el 18 de marzo, Sergio había salido de casa con la promesa de trabajo. “Después de ese mensaje ya no supe nada de él”, recuerda.

Patricia acudió por primera vez a denunciar la desaparición el 5 de junio de 2023 ante la Fiscalía General del Estado de Durango (FGED) en Gómez Palacio. Ahí le tomaron muestras de ADN. Pensó que la búsqueda se extendería hasta Zacatecas, donde su hijo había sido visto por última vez.

El tiempo pasó sin respuestas. Dos años después, el 21 de marzo de 2025, decidió viajar ella misma a Fresnillo para interponer una denuncia también en ese estado y volver a proporcionar su ADN.

"Mi hijo se fue porque lo invitaron a trabajar. Era albañil. Me dijo que iban a andar enyesando, eso fue todo lo que me comentó. Sergio estaba separado de su esposa y vivía con ella en Gómez Palacio. Era padre de dos niñas a quienes llevaba tatuadas en la piel".
“Era muy alegre, muy trabajador. Siempre estaba aquí con nosotros, convivía con la familia. Quería mucho a sus hijas”, dijo Patricia al describirlo.

Otra oportunidad

La noticia que cambiaría su historia llegó gracias a otras madres. Patricia fue invitada por integrantes de colectivos de búsqueda de Durango a una jornada en la que personal de la Fiscalía de Zacatecas acudiría a mostrar información y fotografías de personas sin identificar. A pesar de haber pasado antes por procesos similares, esta vez decidió asistir.

“Pedí permiso en el trabajo. Yo ya no tenía esperanzas, porque el año pasado me habían enseñado muchas fotos y no encontré nada”, confesó. Sin embargo, el martes 27 de enero, entre las imágenes presentadas, apareció su hijo.

No fue un rostro lo que la llevó a reconocerlo, sino los tatuajes. “Los traía en las manos, el nombre de sus dos hijas. En la mano derecha decía Sharon y en la izquierda Carol. Ahí supe que era mi hijo”, relató.

Tener donde rezarle

La identificación le devolvió certezas, pero también abrió un nuevo proceso doloroso. El pasado lunes, Patricia apenas recibió los restos de Sergio. El trámite implicó costos que tuvo que cubrir con ayuda de otras personas y del apoyo solidario de la comunidad. 

“Primero me pedían 21 mil pesos, luego conseguimos algo más barato. En total serán como 17 o 18 mil pesos, es algo que les ponen para que duren más los cuerpos”.

Gracias a la cooperación de Madres Buscadoras de Durango y personas solidarias, Patricia logró reunir el dinero necesario. 

Para ella, la posibilidad de darle sepultura representó un pequeño respiro tras años de angustia. “Voy a estar un poquito más tranquila, voy a tener dónde llorarle a mi hijo”.

Sobre el lugar donde fue localizado, Patricia reconoce que los detalles aún se le confunden. 

“Me bloqueé toda. Sé que fue en Zacatecas, en un paraje, como una sierra, algo desierto. Mi hija me explicó más o menos, pero ya me van a dar bien la información”.

Dolor presente

El tiempo transcurrido no borra el dolor. Sergio nació el 5 de febrero de 1994 y estaba por cumplir 31 años. “Ya iban a ser tres años de su desaparición”.

La familia es originaria de Gómez Palacio, de la colonia El Fose, desde donde Patricia emprendió una búsqueda que hoy concluyó con una verdad difícil, pero necesaria, por lo que lo velaron en la casa en la que vivió y creció.

Su historia es una más entre miles de familias que recorren el país en busca de respuestas. Para Patricia, encontrar a su hijo no fue el final que esperaba, pero sí el cierre de una etapa marcada por la incertidumbre. “Es un gran dolor, pero al menos ya sé dónde está”.

Mientras despidió a Sergio Enrique, su testimonio se sumó al de otras madres que, aun en medio de la tragedia, mantienen la esperanza de que algún día todas puedan encontrar a los suyos, como ella, y tener un lugar donde rezarles y llorarles, una luz para las Madres Buscadoras de Durango.

dahh.


  • Alejandro Castañeda Alvarado
  • Reportero de a pie; egresado de Ciencias de la Comunicación de la FCPyS -UAdeC. Criado entre La Laguna y Zacatecas; hincha de Santos, músico frustrado y contador de historias desde la trinchera del periodismo.

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