Maribel Garza, madre de los dos jóvenes de 19 años vinculados a proceso por su presunta participación en el ataque ocurrido en la Secundaria General No. 13 del ejido La Unión, habló sobre la vida que llevaban sus hijos antes de los hechos y aseguró que desconocía las frases encontradas por las autoridades en su habitación.
En entrevista para Telediario, la mujer relató cómo era la convivencia familiar y explicó que los jóvenes mantenían una vida alejada de otras personas. También se refirió a las inscripciones localizadas por los investigadores durante el cateo realizado en el domicilio familiar, entre ellas una que señalaba: “la vida no tiene valor si no eres nadie”.
De acuerdo con Garza, sus hijos, quienes cumplieron 19 años en agosto, pasaban gran parte del tiempo dentro de su habitación. La familia vivía junto con los abuelos maternos y dos hermanos menores, mientras que ella era quien sostenía económicamente el hogar mediante su trabajo como recamarera en un motel.
La madre recordó que los jóvenes solían permanecer encerrados en su cuarto, aunque ocasionalmente acudían con ella para ver televisión. Además, señaló que su padre biológico nunca estuvo presente en su crianza ni se hizo responsable de ellos.
El aislamiento de los hermanos también era evidente fuera de casa
Garza aseguró que casi no salían y que incluso algunos habitantes del ejido no sabían que eran sus hijos, pues rara vez los veían fuera de la vivienda.
'Los cuates' no permitían a la madre entrar a su cuarto
Sobre las frases encontradas en las paredes de la habitación, la mujer explicó que nunca las había visto debido a que sus hijos no le permitían ingresar al cuarto. Señaló que anteriormente su padre entraba ocasionalmente porque tenía herramientas guardadas ahí, pero dejó de hacerlo cuando fueron retiradas.
Garza también afirmó que la noche previa al ataque no observó un comportamiento extraño en sus hijos. Según su relato, ambos estuvieron acostados con ella mientras veían televisión, como parte de la rutina que mantenían en casa.
La mañana del 1 de octubre, después de cumplir con su turno nocturno en el motel, la mujer se encontraba descansando cuando sus hijos le dijeron que saldrían para entregar solicitudes de empleo. Posteriormente, su hermana la despertó para informarle que había un fuerte despliegue policiaco en la secundaria del ejido, situación que inicialmente le pareció difícil de creer.
Durante la entrevista, Garza recordó además que sus hijos habían estudiado en la misma secundaria donde ocurrió el ataque. Aunque en aquella época no le contaron lo que vivían dentro del plantel, posteriormente tuvo conocimiento de que ambos habrían sufrido acoso escolar de manera constante.
La madre aseguró que los jóvenes tenían pocas amistades y relató que incluso habrían recibido castigos severos por parte de docentes. Entre ellos, mencionó el caso de uno de sus hijos, quien presuntamente permaneció durante un periodo prolongado bajo el sol como medida disciplinaria dentro de la escuela.
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